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En Cúcuta se encuentran yerbas para curar el cuerpo y el alma

Miércoles, 17 de Octubre de 2018
Los yerbateros, una especie en vía de extinción que se mantiene en las calles de la ciudad.

"Si usted está pegado, salado, no tiene trabajo, lo dejó su pareja y ve que todo le sale mal, le recomiendo que se bañe con las siete hierbas".

Maira Lorena Díaz Perozo, da ese consejo a quienes llegan a su venta de hierbas, en la esquina de la calle 6 con avenida 5 del barrio El Callejón, arrastrando sus dolores y mascullando sus tristezas. 

Si lo que se quiere es descargar las energías negativas, le envuelve en una hoja de periódico siete hierbas amargas, que tienen la propiedad de sanar tanto el cuerpo como el alma: zorruno, ruda, verbena negra, abrecaminos, anamú, altamisa y un poco de tomillo es lo recomendado. 

En cambio si el asunto es atraer la buena suerte, mejorar las relaciones con el ser amado, lograr la fortuna y obtener prosperidad, el baño debe ser con hierbas dulces como manzanilla, hierbabuena, albahaca, sígueme, cariaquito morado, citronela y menta, muy efectivas y recomendadas, en criterio de Maira Lorena.

Esta mujer, que tiene 40 años, se gana la vida como yerbatera, oficio que aprendió de sus padres Roberto Díaz Ortega y Ligia Perezo, quienes a su vez heredaron de sus mayores los conocimientos de curar con hierbas medicinales.

En esa tradicional esquina de Cúcuta, Maira se ubica entre las 6 de la mañana y 6 de la tarde, en una jornada de 12 horas en las que vende todo tipo de hierbas, que sus clientes buscan para curar un sinfín de dolencias, como si se tratara de una botica popular.

Mucho pedido


 
La caléndula sirve para curar la gastritis, desinflamar los ovarios y la próstata, por lo que su venta es un 'machetico', dice esta yerbatera, que también tiene un puesto de venta en Cenabastos.

La cúrcuma oxigena el cerebro, la albahaca es un buen condimento para adobar las comidas y la manzanilla es diurética, las dos últimas acompañada con menta sirven para bañar a los  niños que están helados, según esta mujer que mantiene viva la tradición de curar con hierbas medicinales.

La sarna se quita tomando bebedizo y baños de ortiga y salvia, la hemorroides con dividivi y los cálculos se expulsan tomando cola de caballo y diente de león en infusión, mientras que para la toz y los bronquios lo recomendado es el eucalipto, que además sirve para correr los zancudos en  sahumerio. 

Tuna mejicana para bajar el azúcar, fortalecer los pulmones y para los espolones, y para reducir la inflamación de la próstata se recomienda la infusión de vira vira, muy efectiva y solicitada por los hombres, asegura Maira Lorena, quien tiene tres hijos, los que ha sacado adelante con las ventas callejeras de hierbas.

Una tradición en el centro 

Los yerbateros que en su mayoría se ubicaban en el antiguo mercado de La Sexta, que fue demolido para dar paso al parque Lineal, se mudaron a la Nueva Sexta, colindante con la Central de Abastos (Cenabastos), pero algunos se quedaron en los alrededores ofertando sus mercancías en carretas.

Entre ellos está Roberto Díaz Ortega, de 72 años, padre de Maira Lorena y de otros cuatro hijos, que tiene el puesto en la calle 6 entre avenidas 5 y 6, quien asegura que hay días buenos como los martes y viernes, cuando la gente por agüero compra muchas hierbas para baños y riegos de negocios y casas. 

Otros llevan hierbabuena para sacarle el hielo de difunto a los niños, pero que también es agradable para tomar en infusión  para mejorar el sistema nervioso y conciliar el sueño, al igual que el cidrón, cuyas hojas se utilizan como té de hierbas por sus propiedades aromáticas, digestivas y antiespasmódicas, ayudando a mejorar la tensión arterial y el corazón. 

El cardo santo un efectivo antiséptico desinfecta las heridas, además de tener propiedades para la cura del cáncer, por eso es uno de los productos más solicitados, dijo Díaz Ortega, que compra las hierbas que traen sus proveedores de Chinácota, Pamplona y Herrán, que le dejan una ganancia en días buenos entre $50.000 y $60.000.

Muchos de los vendedores de ese sector, tienen hasta retahílas para atraer a sus clientes y no dudan en cantarlas con mucha gracia  y sabor como está que dice "si su niño es barrigón
olvídese de purgantes, cuélguele ajitos bastantes en la nuca del mocoso, embútale al lagañoso paico por boca y nariz y un costalado de lombriz bota por arte de magia y si tiene solitaria también la bota el mugroso".  

Otra copla aprendida de un poema popular de Mario. Mosquera, dice "Para usted borrar esas manchas que le jodieron su cara, hay una receta rara que yo solo la he vendido. Coja un caracol molido, apachúrreme cuatro limones enteros y se me unta esta pomada y si no le sirve p' nada tiene que cambiase el cuero". 

Otros más solícitos, recomiendan al que pasa por su venta, que si el asunto es de impotencia, "tomen un preparado de algarrobo con vino Sansón, leche de vaca y cola granulada,  para que no les falte nada y se les pare todo". 

Esas personas en las calles de las ciudades o en las plazas de mercado, seguirán en su oficio de yerbateros, recomendando como una alternativa terapéutica y paliativa ruda, cicuta, romero, borrachero, tomillo, verbena, altamisa, paico, mataratón, diente de león y salvia, entre otros productos de la botánica y la farmacopea natural, no obstante la proliferación de farmacias, centros médicos de especialistas y el avance de la ciencia biomédica, porque no todos tienen acceso a esas instancias. 

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