Habitantes de calle generan percepción de inseguridad en Cúcuta

Lunes, 18 de Enero de 2021
Algunos de estos ciudadanos "roban a los vecinos los espejos de los carros y viven mirando a ver qué se llevan”, denuncia el líder comunal de Guaimaral. 

La situación de los habitantes de la calle es un fenómeno que ha estado siempre presente en la ciudad de Cúcuta, especialmente sobre el Canal Bogotá, sitio que se ha convertido en su lugar preferido para sobrevivir. 

Personas que lamentablemente cayeron en el mundo de las drogas y aunque muchos han buscado rehabilitarse, al estar en una situación de vulnerabilidad, son presa fácil de criminales y situaciones que no les permiten salir de ese círculo vicioso en el que llevan muchos años. 

Este panorama tiene preocupados a los cucuteños, especialmente a los habitantes de la Comuna 5 en barrios como Guaimaral, Zulima y Gualanday, donde la comunidad ha denunciado que, en las últimas semanas, la presencia de habitantes de la calle ha aumentado, lo que a su vez genera inseguridad en sus sectores, pues ellos aprovechan las horas de la noche o muy temprano del día para cometer actos delictivos. 

“En Sevilla, la comunidad sacó muchos indigentes y parece que todos se vinieron para acá. Eso incomoda a los vecinos porque duermen en los túneles, se esconden en las tuberías y en las mañanas roban a los vecinos  los espejos de los carros y viven mirando a ver qué se llevan”, dijo Paulo Becerra, presidenta de la Junta de Acción Comunal (JAC) del barrio Guaimaral. 

Algunos ciudadanos aseguran que los habitantes de la calle generan una percepción de inseguridad que va más allá de su aspecto físico, ya que “ellos están en el mundo del vicio y las drogas. Muchas de estas personas son violentas y cuando están en la calle pidiendo, si no se les da una moneda o algo, le sacan a uno un puñal o cuchillo y lo amenazan, eso es inseguridad”, dijo Pedro Jiménez, habitante de la comuna 5.

La comunidad indica que, aunque ellos han denunciado en varias oportunidades estos hechos y la Policía Nacional trata de actuar y ayudarlos, la situación se sale de las manos pues nunca son atrapados cometiendo el delito, ya que se aprovechan de los túneles y tuberías antiguas que hay en el Canal Bogotá para allí esconderse y no dejar rastro.

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La comunidad asegura que los habitantes de la calle se esconden en las tuberías antiguas para no ser capturados por las autoridades. / Foto: Juan Pablo Cohen

Atención integral 

René Díaz Granados, director del Departamento Administrativo de Bienestar Social de la ciudad indicó que se tiene una política social para los habitantes de la calle en rehabilitación, donde se les brinda oportunidades de empleo y demás, pero lamentablemente sacarlos del mundo de la droga sin que ellos tengan la voluntad es muy difícil.

El funcionario señaló que debido a la situación que se presentó hace unos días en el barrio Sevilla, donde la comunidad decidió tomar la justicia por su cuenta y agredir a los habitantes de la calle para que se fueran del sector, muchos de estos llegaron al Centro de Atención Integral buscando mejores oportunidades de vida.

Díaz Granados informó que actualmente en este  Centro hay 73 habitantes de la calle, quienes voluntariamente ingresaron allí, donde se les ofrece ayuda psicosocial, atención médica, actividades lúdicas y recreativas, resaltando que el año pasado varios de los que estaban ahí lograron sacar su título de bachiller.

Se espera que durante este 2021, a través del Departamento Administrativo de Bienestar Social y la Alcaldía de Cúcuta se establezcan nuevos proyectos para ayudar a esta población. 

“Vamos a salir por las comunas para ofrecerles nuestros servicios, darles apoyo y brindarles la oportunidad de salir adelante. Hay un proyecto que se tiene a través de una empresa privada de zapatos, para fortalecer la industria del calzado en la ciudad, pero con los habitantes de la calle”, dijo el funcionario. 

En Cúcuta hay más de 1.000 habitantes de la calle, según las cifras extraoficiales que maneja el municipio. El último censo que realizó la Alcaldía, en 2017, indicó que son más de 600 personas, unas 200 más que en el 2016.

Sin embargo, tras agudizarse la crisis migratoria en 2018, se calcula que son más de mil los habitantes de la calle de la capital notesantandereana, producto del arribo de decenas de migrantes que vienen de municipios fronterizos a rebuscarse un sustento en labores de reciclaje.