Escuchar este artículo

Jóvenes con discapacidad aprenden de cocina, elaboración de joyas y archivo

Lunes, 10 de Junio de 2019
Los aprendices han demostrado que nada es un impedimento para ser profesionales.  

En Cúcuta existe una repostería en la que venden tortas de chocolate, galletas, panes y cupcakes de distintos sabores, hechos con dedicación y mucho amor. El ingrediente secreto solo lo tienen cinco jóvenes con discapacidad mental, que han demostrado que nada es un impedimento para ser profesionales en la cocina.  

Todos los viernes, en la institución Eureka Club de Aprendizaje, que ha venido trabajando en programas de atención terapéutica para niños, jóvenes y adultos, huele delicioso. El olor lleva a quienes asisten a este sitio a un solo lugar: al taller empresarial donde están 'escondidos' Álvaro Mantilla Yáñez, María Gabriela Fernández, Diego Becerra y Karen Montero, creando los deliciosos productos de repostería, pues de no saber partir un huevo, pasaron a hacer unas de las mejores tortas de la ciudad.

"Si usted se come un cupcake, de seguro se come dos. Valen $3.500", dijo contenta Gabriela. De inmediato, Álvaro contó espontáneamente que hacen también tortas "grandes, medianas y pequeñas"."Lo que se necesita es harina, azúcar, sal, huevos, chocolate y el toque secreto de nosotros", dijo entre risas

A este joven, Dios le dio una nueva oportunidad de vida. Tal vez los sueños que tenía hace años le cambiaron después de un trágico accidente de tránsito que tuvo en Bogotá. Cuenta que la  irresponsabilidad de un amigo que iba manejando ebrio, con él de copiloto, no le permitió seguir estudiando medicina. Era becado y quedó en tercer semestre. 

"Íbamos a 280 kilómetros por hora y nos chocamos contra un poste. Fui el único que llevó la peor parte. Estuve en coma dos meses, los médicos no daban esperanzas y aquí estoy contando la historia. Tengo la mitad del cuerpo con titanio y mi cara fue reconstruida", dijo Álvaro, quien tuvo un largo proceso de recuperación y ahora es feliz aprendiendo sobre repostería.

La meta de estos jóvenes es vender sus productos para poder ir a España, a donde fueron invitados por la Fundación Carmen Pardo-Valcarce, para un intercambio de experiencias. Quienes quieran adquirir sus productos pueden llamar al 5731515.

Eureka

La motivación de Lina María Becerra para crear Eureka y ayudar a personas con discapacidad intelectual, fue su hermano Diego, quien tuvo una fiebre cuando tenía dos años que le afectó su salud.  

"En el 2010 abrí este lugar, que cuenta con dos programas. El primero es una IPS con atención terapéutica integral y la segunda una institución educativa técnica, donde se preparan jóvenes en formación inclusiva para el trabajo y el desarrollo en cocina, auxiliar de archivo y elaboración de joyas", contó Lina, quien se siente orgullosa de ver que los jóvenes que van a Eureka progresan en su aprendizaje y su salud.

Por: Geraldine García.

Image
La opinión
La Opinión