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La madrugada de terror que vivieron las familias afectadas en La Ermita

Martes, 5 de Abril de 2022
Dos viviendas quedaron totalmente destruidas en La Ermita.

El suelo se le movió a Carmen Ortiz cuando estaba en el baño, indefensa, lo único que pudo hacer fue ponerse de rodillas, tal vez para pedirle a su Dios que tuviera misericordia de ella y de los suyos, pero eso no lo recuerda y tampoco fue suficiente.

Mientras trataba de entender qué era lo que estaba pasando, se puso de pie, en chanclas y pantaloneta –tal y como sigue vestida– empezó a pisar las tierras que antes eran una sola y que ahora están divididas por grandes grietas que casi se tragan su casa, pero aunque no la desaparecieron, sí la dejaron sin nada. Esos cortes que atravesaron varias viviendas en la calle 37 con carrera 10 del barrio La Ermita tumbaron su rancho de tabla y latas y ahora pasa la noche donde un vecino que le dio un pequeño espacio en su casa para que se resguarde por unos días. 

Todo lo vivido en la madrugada del sábado 2 de abril, le recuerda que hace 12 años pasó por la misma situación y pese a que hay gente que la juzga por haber regresado a vivir aún con un riesgo inminente, solo ella y su familia saben que “la necesidad tiene cara de perro” y eso parecía mejor que no tener dónde “meter la cabeza”. 

“En esa época no nos dieron ayudas, no me dieron casa, no me pude ir, estuve en un colegio un tiempo, pero cuando era hora de volver, le pregunté a la presidenta de la Junta de Acción Comunal (JAC), qué hacía, ella me dijo que me tocaba volver, por eso me metí de nuevo, pero mire cómo quedó”, contó.


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Con lágrimas en los ojos y la voz entrecortada, dice que vive con sus cinco hijos y su nuera, pero por fortuna en el momento de la emergencia, ninguno estaba ahí y ella pudo correr, sacar los papeles y salir antes de que pasara una tragedia. 

Señaló su casa y lloró mientras la veía, recordando que no pudo sacar nada más y que todo lo que había conseguido con mucho esfuerzo, se perdió por completo

Hasta ayer y luego de dos días de lo ocurrido, no había tenido razón de nada y según expresó, la Alcaldía no había sido clara con las ayudas y soluciones para sobrellevar el duro momento. 

“A mí no me han dicho nada, todo se me dañó, me quedé sin cama, me estoy quedando en Camilo Daza donde una señora que me dio posada, pero estar arrimado es lo peor, ya nos censaron a todos menos a mi hijo menor”. 


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Carmen lo único que espera es que le ayuden con una casita donde pueda estar tranquila y no sentir que en cualquier momento se le vuelve a venir encima. 

 

Salvó lo más importante

Ubernel Luque Torres llegó a su casa tarde el pasado viernes. Sus hijos dormían plácidamente cuando se fue a dormir pasadas las 10:00 de la noche.

Hacia las 2:00 de la madrugada era casi como si presintiera que algo sucedería por los sonidos que escuchaba, sin embargo durmió. Se levantó, se alistó y cuando empezó a salir el sol a las 5:20 de la mañana que tenía que salir a hacer vueltas, lo golpeó la realidad, su sobrino, que también vive con él le avisó, vio el piso abriéndose lentamente, sacó primero a sus hijos y luego se fue a despertar a los vecinos para que salieran lo más pronto posible. 

Todo el trabajo que emprendió hace 8 años para aplanar y construir un lugar digno donde sacar adelante a sus tres hijos luego de haber sido desplazado de la Sierra Nevada de Santa Marta, se vino abajo y ahora, mueve cielo y tierra para buscar alguna solución. 


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Aquí hay un botadero de agua, eso ayuda a que el terreno se vuelva muy inestable, a la empresa siempre se le ha puesto la inquietud, nunca se le puso cuidado a eso y mire lo que pasó”.

En total, fueron 15 las familias las que resultaron afectadas de alguna manera, de esas, fueron dos casas las que quedaron destruidas completamente: la de Ubernel y la de Carmen. 

“Me han dicho que espere, no han podido ni desarmar el techo para salvar algunas cosas, pero estamos esperando a que el Gobierno Departamental o el alcalde nos den algo porque nosotros sabíamos en el terreno que estábamos, pero por el hecho de ser desplazados del conflicto armado pues esperamos una solución, porque no quiero que esto sea un impedimento para sacar a mis hijos de estudiar”, precisó Luque Torres, quien está durmiendo en una pieza que le prestaron, justo en el mismo barrio en una zona de riesgo.
 

 
Aún analizan la situación

Según informó la Secretaría de Gestión del Riesgo de Cúcuta, su equipo realizó la Evaluación de Daños y Análisis de Necesidades (EDAN) de la población afectada una vez se presentó la emergencia, la cual se dio por “un movimiento en masa, correspondiente a una franja aproximada de 200 metros de largo por 100 metros de ancho”.

Aún siguen haciendo las EDAN que determinarán todas las afectaciones presentadas, para que luego se entreguen a las diferentes Secretarías y se les brinde una atención integral a los damnificados, ya que hasta el momento han recibido 22 kits de ayudas humanitarias de emergencia (alimentos, productos de aseo y de cocina).

¿Por qué ocurrió?

Según conoció La Opinión de forma extraoficial, las grietas se presentaron por varias tuberías rotas que humedecieron el terreno y provocaron el movimiento de tierra. 


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La otra hipótesis es que –al parecer– afectados de años anteriores (2006-2010), quienes ya fueron reubicados, estarían vendiendo unos lotes a $7.500.000.

Con la venta se estarían realizando trabajos para aplanar los terrenos, los cuales no son aptos para ello, causando además, esas grietas. 
 

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Darlin Ramírez
Darlin Ramírez

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