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La olla comunitaria de la comuna 9 para los más pobres del sector

Domingo, 2 de Julio de 2017
Por mil pesos venden cada  plato de comida que preparan con ingredientes donados por los vecinos.

Hay un día a la semana en que la rutina diaria cambia en los barrios de la Comuna 9. Todos se levantan un poco más temprano, hacen llamadas, confirman el punto de encuentro y lo que tienen que llevar. Ese día el almuerzo no se hace en casa.

Desde hace dos meses, las 200 familias de la Comuna 9 que han adoptado el hábito de hacer productivos sus patios con huertas caseras, decidieron dedicar un día para hacer una olla comunitaria.

Los ingredientes los traen de cada una de las casas ,y para comprar lo que hace falta, buscan dinero prestado.

Con lo necesario listo, desde los más pequeños hasta los adultos comienzan la tarea de preparar los alimentos para sus vecinos.

“El objetivo de esta actividad es poder ofrecer un plato de comida a las personas más pobres del barrio por solo mil pesos”, dice Leidy Osorio, una de las impulsoras del proyecto.

Las ganancias no son muchas, incluso hay días en los que regalan el plato de comida, pues las personas no tienen con qué pagarlo.

“No será todos los días, pero de algo sirve… al menos les calmamos el hambre por un día”, dice.

Lo que les queda de dinero extra lo invierten en más insumos y semillas para alimentar sus pequeños cultivos del patio y del jardín.

En cada una de estas jornadas atienden más o menos a unas 120 personas que previamente han verificado que tengan la necesidad.

“Es muy satisfactorio ver la cara de estas personas cuando reciben el sancocho que hacemos”, asegura Ortega. “Realmente queremos contribuir a mejorar la calidad de vida de estas familias”.

Hasta el momento, se han beneficiados a más de 500 personas y resaltan el compromiso y el amor con el que los vecinos hacen la labor comunitaria.

Pequeños agricultores

Y es que desde hace dos años estas familias vienen desarrollando un proyecto apoyado por la Corporación Camina Conmigo y la plataforma de Comosoc (movimiento de organizaciones sociales) y el ministerio de Agricultura, que les ha permitido tener una entrada de dinero extra.

Tomaron la decisión de sembrar productos que debían comprar diariamente en la tienda, y ahora ellos proveen a tenderos y vecinos.

Marta Lucia Téllez dice que hacer parte del proyecto le ha dejado no solo una remuneración económica, sino la satisfacción emocional de saber que lo que está comiendo es sano y de buena calidad.  Y además ayuda a otros, más necesitados.

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