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La tierra disponible para que Cúcuta crezca

Sábado, 20 de Octubre de 2018
Hoy en día, según los mapas y datos de la Alcaldía de Cúcuta, hay 1.694 hectáreas disponibles.

Con la actualización del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de Cúcuta, el interés de los habitantes se centra en algunos factores estratégicos: la expansión urbana, la disponibilidad de servicios, la preservación ambiental, y la definición de las actividades y usos del suelo en zona urbana.

Hoy en día, según los mapas y datos de la Alcaldía de Cúcuta, hay 1.694 hectáreas disponibles provenientes de los denominados planes parciales aprobados en 2011, cuando las áreas en la periferia de la ciudad acumulaban 2.045 hectáreas.

La Gazapa.

En siete años, la ciudad creció con viviendas de interés social, como ocurrió en el sector de El Rodeo, conforme se estableció en el POT de 2011, así como con la legalización de algunos predios.

El Progreso.

Sin embargo, varias inquietudes se derivan de la ampliación de la ciudad hacia estos sectores, dado que según expertos y estudiosos aún hay reductos de bosque seco y corredores estratégicos para las especies que allí habitan o transitan, a la vez que está pendiente por aclarar qué tipo de ecosistema se encuentra en los polígonos demarcados para la expansión, en especial porque la cartografía disponible en la página web de la Alcaldía no aclara qué hay en las zonas, desvinculadas de los suelos de protección municipal así como de la estructura ecológica local.

Además, ya hay inquietudes relacionadas con polígonos como Simón Bolívar-Distrito de innovación tecnológica-Quebrada Seca, y El Progreso (ver mapa), en los que años atrás se había propuesto una declaratoria de reserva, pero el proyecto no prosperó, y las primeras solicitudes comunitarias en relación con el POT es que se puedan generar estrategias de preservación y aprovechamiento de la riqueza paisajística.

Para algunos ambientalistas y veedores que ya se encuentran vigilando el Plan de Ordenamiento, preocupa que se ocupen este tipo de áreas, mientras que expertos que acompañaron el POT desde la administración municipal lamentan que el reconocimiento del bosque seco hubiese llegado tarde, “cuando Cúcuta ya se había asentado y expandido allí”.

El Resumen.

El asunto de fondo es que es un bosque único, y si no se estudia y protege, desaparece, y por ello no solo es fundamental que la ciudadanía amplíe su participación en el caso del POT de Cúcuta, sino del área metropolitana y los municipios que incluyen ecosistemas estratégicos.

Aunque según el proceso del POT cualquier afectación ambiental será analizada por Corponor, entidad que establecerá las condiciones de mitigación, hay dudas sobre cuáles medidas de compensación se pueden aplicar para mitigar el daño a un ecosistema catalogado como único.

Carmen de Tonchalá.

De acuerdo con el documento borrador del proyecto de acuerdo que se presentará al Concejo, sobre actuaciones urbanísticas en suelo de expansión urbana, este podrá ser objeto de urbanización y construcción únicamente previa adopción del respectivo plan parcial.

Mientras este no se apruebe, solo se permitirá el desarrollo de usos agrícolas y forestales, situación que podría beneficiar al bosque seco, así como a los proyectos de distritos de manejo integral del bosque seco, que incluye parte de la jurisdicción del corregimiento Carmen de Tonchalá.

Las Lomas.

Además, en ningún caso se permitirá el desarrollo de parcelaciones rurales para vivienda campestre, propone el proyecto.

Otro de los expertos que hizo seguimiento a la actualización del Plan afirma que con las medidas que pueda establecer Corponor se podrían despejar las dudas, pero enfatizó en que la recomendación para el crecimiento de la ciudad es que sea vertical, y no horizontal, debido a la facilidad de aprovechamiento de las redes de servicios públicos existentes.

Así mismo, señaló que la recomendación principal debe ser aprovechar el suelo existente y no ampliar las áreas de expansión, con el fin de permitir que la ciudad tenga un desarrollo más ordenado y lógico y aprovechar las áreas sin desarrollar, eso sí, en un diálogo constante con las comunidades y las indicaciones de la autoridad ambiental.

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