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Los ‘hijos’ de la pandemia que nacieron para quedarse

Martes, 28 de Junio de 2022
El SENA seguirá brindando acompañamiento a estos emprendedores para que logren posicionarse en el mercado.

La pandemia del coronavirus no solo puso en serios aprietos la economía y la salud del mundo, también generó, paradójicamente, el nacimiento de decenas de emprendimientos en Cúcuta, porque en medio de las dificultades muchas personas tuvieron que innovar para sobrevivir.


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Podría decirse que los negocios que nacieron en medio de esta emergencia sanitaria son hijos de la crisis, en una ciudad por antonomasia resiliente.

Estos emprendedores se vieron obligados a sobrevivir en una pandemia que ha sido indolente y despiadada, de ahí el mérito de quienes se atrevieron a sobreponerse con el arte que aprendieron a desarrollar.

Detrás de cada una de la historias ha estado el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), formando, capacitando y sirviendo de guía a los emprendedores, hombres y mujeres que, en medio de la turbulencia, se han mantenido firmes y constantes desde sus negocios, dijo Wilmar Cepeda, director regional de la entidad.


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Ellos tuvieron la oportunidad de exhibir sus productos en la Primera Feria de emprendedores de la Agroindustria que les organizó el SENA en su sede del barrio Pescadero, donde participaron 38 iniciativas de negocios.

Es el caso de Maryurí Núñez Gómez, de 26 años, quien desde que tenía 17 años se ha interesado en la pastelería. Ella intentó buscar trabajo para tener experiencia y consolidar sus ideas, “pero no se me dio la posibilidad de trabajar y en entonces pensé que yo podría tener mi propio negocio, depender de mi misma, independiente, y monté mi propia empresa para generar mis propios ingresos”.

Hizo curso técnico en Cocina en el SENA y luego se formó en procesamiento de alimentos y el  Fondo emprender le dio apoyo. 


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“Yo trabajaba de manera virtual, todos mis clientes iban a mi casa en Torcoroma, pero gracias al apoyo financiero que me dio Fondo pude abrir mi negocio de pastelería, donde produzco tortas personalizadas que surgen de cosas de la vida cotidiana, y fue en pandemia donde empezó a irme bien”, dice la empresaria.

Miriam Duarte, representante de la gastronomía pamplonesa, junto a su esposo creó hace cuarenta años su emprendimiento. Sus dulces han traspasado fronteras nacionales e internacionales, “porque hemos tenido constancia y perseverancia, gracias a estos dos virtudes nos pudimos sostener, incluso en la pandemia, cuando nos tocó reinventarnos para sobrevivir”, dijo. Desde la planta que funciona en Pamplona salen a los distintos mercados los apetecidos dulces ‘arrastrados’, panelitas, panuchas, coquitos, clavitos, arequipe, manjar planco, dulce de apio. 

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Wilmar Cepeda, director regional del SENA/Foto Orlando Carvajal/La Opinión

 

También, 2020, año de la pandemia, dio origen al empredimiento de helados gourmet, liderado por Evelyn Villabona desde su casa. “Ya completamos dos años y nos ha ido bien. Todas nuestras ventas son por redes sociales y a domicilio. El SENA y el Banco del Progreso nos dieron apoyo y el sueño inmediato es tener nuestra propia fábrica con registro Invima y código de barras, para estar en las grandes superficies comerciales”, dice.

Darcy Yorelis Garnica, 25 años, produce arepas artesanales a base de maíz y con ingredientes naturales, cero químicos, advierte. “Cuando empezó la pandemia, mi mamás hacía esta arepa en la casa y a mí me tocaba moler el maíz, sin embargo, cuando ella tuvo que ir a trabajar a mí me tocó empezar a hacerlas y un buen día me pregunté sí era buen negocio comercializarla, y me ‘metí en esta vacaloca’ haciendo uso de las redes sociales”.

Dos años después el negocio funcionó y ahora además de venderles a sus amigos y conocidos, también se venden en restaurantes, hasta le dio para contratar dos empleados que le ayudan a elaborarlas y empacarlas.


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La historia del emprendimiento de José Ignacio Carvajal nació de la crisis migratoria venezolana, porque cuando estalló le tocó retornar al país y estando aquí, con su familia, decidieron emprender con un negocio saludable, eligieron el antipasto, libre de químicos y con verduras de la región. También producimos cremas de garbanzos y encurtidos. Empezamos hace cuatro años con ayuda del SENA, que nos capacitó y posterior a ello hicimos una unidad productiva y aquí vamos con mi familia, todo es artesanal, pero cumpliendo con todas las normas sanitarias, somos un negocios verde”, dice.

Maritza Santiago Carvajalino, también se dedica a la producción de arepas artesanales, ‘saludables ciento por ciento’, afirma. Su emprendimiento funciona desde su casa con la ayuda de dos madres cabeza de hogar. Produce cuatro variedades de arepas: arroz, yuca, maíz pelado y plátano maduro. “Nosotros nacimos en plena pandemia,  fue lo bonito que nos dejó la crisis sanitaria. Empezamos ciento por ciento virtual, inicialmente con la familia, amigos y ahora ya estamos en toda la ciudad. Seguimos siendo virtuales y nuestros clientes también son las tiendas saludables y gimnasios”.


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Ella dice que con el ingreso que produce el negocio sostiene su familia.

En la Feria Primera Feria Agroindustrial del SENA también estuvieron presentes varios emprendimientos relacionados con el barismo. Francisco González, instructor asignado al área de bebidas, explicó que los aprendices en esta línea de negocio son registrados en la formación y serán auxiliares en servicios de bar. Dentro de la formación manejan tres énfasis vinos, café y cocteles. Dijo que están en proyección cuatro emprendimientos en este perfil y se tienen ya varios aprendices en proyecto de sacar adelante la unidad productiva.

Leidy Katherine Durán Velandia abrió su emprendimiento apícola con su familia, al principio, dice, fue como hobby, pero luego lo empezaron a comercializar. “Nuestros productos son dirigidos a la salud de las personas. Tenemos miel de abeja, polen, propolio, jarabe de totumo, aceite de eucalipto y jalea real, todo derivado de las abejas. Nosotros cuidamos el medio ambiente con las abejitas”, dice esta emprendedora.

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