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Mediante cartas, niños y jóvenes expresaron su sentir a los mandatarios

Domingo, 25 de Abril de 2021
En representación de tres colegios de la ciudad, niños y jóvenes expresaron su sentir con cartas dirigidas al alcalde, gobernador y presidente.
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Matías Quijano Martín, estudiante del Colegio Calasanz.

Matías Quijano Martín, estudiante del Colegio Calasanz.

Señor presidente, mantengo mi esperanza

Sr. presidente:

Para nadie es sorpresa que nuestro país ha sido dominado por la violencia, con años de continua guerra y polarización, un país donde cualquiera que intenta pensar diferente o ayudar  a los demás es silenciado a la fuerza, o en el peor de los casos, es tristemente sacrificado. 

Creo con sinceridad, que desgracias como la guerra y la muerte transforman un país feliz, en uno acogido por oscuridad y tristeza.

Pero, Colombia, que ha logrado salir adelante, dentro de sus penurias y en aquellos momentos de calamidad, ha podido ver una luz llamada esperanza, la cual pienso, es fundamental para que nuestra nación se convierta en una donde prevalezca la vida y se respeten los derechos de cualquier persona.

Los niños, juegan un papel sustancial en la búsqueda de un mejor futuro para Colombia, pues, somos nosotros los jóvenes quienes tomaremos las riendas del país, aquellos que buscaremos la protección del medio ambiente y lograremos una paz duradera.

Se debe buscar el máximo apoyo a los niños más vulnerables, aquellos niños que no tienen la posibilidad de salir adelante fácilmente, bien sea, por falta de recursos o cobertura en educación, para lograr mediante ese apoyo una equidad que en el futuro sea notable y próspera.

Mantengo firme la esperanza de que Colombia sea reconocida a nivel mundial por su belleza y aspectos positivos, donde cualquier persona pueda alzar su pasaporte con orgullo y mostrarlo ante cualquiera con felicidad y decisión.

En mi caso, mi familia constantemente me ha planteado la idea de irme a estudiar al extranjero, no obstante, me he mantenido en mi decisión de quedarme y estudiar acá. Estoy convencido de que en nuestro país también se puede ser un gran profesional, tomando ejemplo de grandes juristas (aquello que aspiro ser), que son personas ejemplares, de las cuales quiero aprender.

Resaltando que Colombia es un país que ha sabido afrontar dificultades y logrará encontrar luz en la oscuridad, por eso y más, puedo decir con orgullo y con positivismo, que Colombia es el mejor país del mundo, donde la violencia y la tristeza han quedado en un segundo plano y ahora prevalece el respeto y la felicidad.

Señor presidente: concretando lo expresado, tomo la vocería de mi colegio con el fin de pedirle encarecidamente que fortalezca el apoyo a los niños y jóvenes de Colombia, de esta manera lograr protegernos y favorecernos con las múltiples decisiones que usted a diario toma de acuerdo con la protección de infancia y adolescencia.

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Karla Andrea Ramírez Vanegas, Institución Educativa Sagrado Corazón de Jesús.

Karla Andrea Ramírez Vanegas, estudiante de undécimo grado y representante al Consejo Directivo de la Institución Educativa Sagrado Corazón de Jesús.

Señor Gobernador, mi visión del sistema de salud en Colombia

Señor Gobernador,

Para nadie es un secreto que en Colombia nos encontramos mal en varios aspectos, pero el más preocupante es en realidad nuestro precario sistema de salud. Conscientes de que este es el pilar base que mantiene en buenas condiciones a nuestros ciudadanos, siento que ignoramos el hecho de que su eficiencia es demasiado inestable.

A mis  17 años, he podido presenciar no solo en mi familia, sino también en las personas que me rodean, que en muchos aspectos han tenido que pasar por momentos difíciles y muy dolorosos, por el simple hecho de recibir una atención deficiente al asistir a alguna de las instituciones de salud.

Es imprescindible saber que gracias a la ley 100, impuesta por el expresidente Álvaro Uribe Vélez el 4 de abril de 1993, se permitió que la salud se convirtiera en mercancía. Antes de esta ley, el Estado le pagaba a los hospitales, ahora, el dinero del Estado y de las empresas que apoyan nuestro sistema de salud se entrega a intermediarios: las EPS.

Como el Estado ya no es directamente el que vela porque este servicio se preste como es debido, se ha visto el gran colapso financiero por la falta de pagos.

Es muy triste tener que recurrir la mayoría de veces a la tutela para poder exigir un modo de vida digno, por medio de un recurso que debería ser indispensable para la misma, la salud.

El Estado se lava las manos con esa responsabilidad al habérsela dejado a privados que mienten sobre la calidad del servicio; estipularon que mejoraría, pero en realidad. no.

Vemos falta de medicamentos en buen estado, de recetas médicas correctas, de salarios adecuados para las personas que cuidan de nuestra salud y falta de medidas de salubridad de los utensilios.

Me gustaría realmente tener una Colombia más justa para todos, donde recibamos nuestros servicios de manera correcta y no debamos lanzar tutelas por doquier para poder hacer justicia a nuestra salud.

Pero para poder lograr eso debemos volver atrás, el por qué esta situación sigue y el país está como está. Como decía Jaime Garzón, a los colombianos nos hace falta asumir nuestra propia identidad.

Hasta que logremos apersonarnos de ella, nuestro sistema de salud seguirá igual, y nosotros, con una venda en los ojos, continuaremos rindiendo tributo y respeto a esa clase alta dueña del poder.

Para finalizar, quisiera hacerle una pregunta: ¿qué alternativas ve sustentables para mejorar la calidad del sistema de salud y que todos, sobre todo los más vulnerables, tengan un acceso digno a la misma? Para aplicarlo a todo Norte de Santander.

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Estudiantes del Instituto Técnico Guaimaral con discapacidad visual y auditiva.

Estudiantes del Instituto Técnico Guaimaral con discapacidad visual y auditiva.

Señor alcalde, por más inclusión, diversidad y calidad

Respetado alcalde,

Soy Sebastián Oña Manosalva, tengo 9 años, curso grado cuarto. Soy estudiante con discapacidad visual. Recuerdo ese primer día de clases a los 4 años, cuando inicié en el colegio, que ingresé al salón y todos los niños de preescolar lloraban. Me puse a llorar con ellos y las lágrimas salían y salían y no paraban de salir.

Solicito que, a esta sede de primaria tan pequeña, se amplié la cafetería y se coloquen mesas y sillas para tomar nuestra merienda. Que se construyan rampas en las sedes para facilitar el acceso de las personas con discapacidad. Que se construyan campos deportivos y se amplíen las aulas de clase.

Soy Victoria Alessandra Rodríguez Vielma del curso “2B” y tengo muchas esperanzas de regresar a mi colegio, porque llevo mucho tiempo sola, triste y sin la algarabía de mis compañeritos y de mi profesora.

Mi colegio solito se deteriora y sus paredes parecen hielo por la soledad que trae el hecho de la suspensión de las clases presenciales. Es por este motivo que para poder regresar a mi colegio, me gustaría, señor alcalde, que por favor nos ayudara a mejorarlo, pintándolo.

Soy José Luis Cáceres, estudiante con discapacidad auditiva del grado octavo. Quiero decir que el colegio para mí es un lugar donde voy a estudiar y a aprender junto con mis amigos sordos y oyentes en igualdad de condiciones y derechos para ser profesionales en un futuro.

Soy Yolenis y quiero decirle que nuestro colegio atiende una población diversa donde prima la discapacidad, y la tecnología viene a ser un baluarte para todos. Nos premiaría, señor alcalde, con una impresora Braille, computadores y programas para estudiantes con discapacidad visual, auditiva, autismo y otras condiciones.

Queremos una biblioteca rica en audiolibros, cuentos, con tecnología de punta, para acceder al conocimiento de una manera amena, significativa, nos sentiríamos felices teniendo implementos deportivos, balones sonoros y juegos que nos garanticen lo lúdico y nuestro desarrollo motriz.

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La opinión
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