Necesitan más recursos para mitigar el riesgo de desastres

Lunes, 3 de Mayo de 2021
Alcaldía de Cúcuta amplió la calamidad pública por lluvias. Gracias al enrocado que dispuso Gestión del Riesgo en la Quebrada Tonchalá se impidieron inundaciones en la urbanización Arrayanes.

Si la Alcaldía y los responsables de Gestión del Riesgo de Cúcuta no se hubieran movido rápido en la ejecución de las obras de mitigación que se necesitaban con urgencia en varios puntos críticos de la ciudad, otra tragedia estaríamos lamentando con las lluvias que han caído en la ciudad en los últimos días.

En casos concretos como la urbanización Arrayanes,  23 de Enero,  La Isla, Valles de Girón, La Victoria y San Rafael, donde el año pasado hubo luto y destrucción por los desbordamientos de las aguas del río Pamplonita y la quebrada Tonchalá, las comunidades han podido dormir tranquilas gracias a los trabajos de mitigación del riesgo que ordenó  en noviembre de 2020 el alcalde Jairo Yáñez por intermedio de la Secretaría de Gestión del Riesgo de Desastres. 

La reacción que tuvieron la Alcaldía y Riesgos en estos objetivos contó con el espaldarazo del Concejo, que también conscientes del peligro que corrían las comunidades aprobaron con celeridad los traslados presupuestales para emprender las obras.

El responsable de esta misión, el secretario de Gestión del Riesgo de Desastres, Huber Plaza Villamizar, explicó que los trabajos se emprendieron en donde más riesgo existía para las comunidades.

Dijo que con los $8.000 millones aprobados en noviembre por el Concejo se hizo el mantenimiento en 18 canales urbanos y tres del sector rural. Asimismo, se empezó la construcción de un muro de contención en La Victoria y se dio inicio al retroceso (alejamiento) del margen izquierdo del río Pamplonita en zonas como San Rafael, donde el peligro que corrían varias viviendas y sus ocupantes era inminente.

Uno de los trabajos más importantes en esta misión fue la ampliación hidráulica de la quebrada Tonchalá de cinco a 20 metros, además del enrocado y la construcción de un dique perimetral que se dispuso para evitar que, en caso de creciente, el agua no se desborde hacia la urbanización Arrayanes y sectores aledaños.

Socorristas del Cuerpo de Bomberos dijeron a La Opinión que con los aguaceros caídos la semana anterior se pudo demostrar la efectividad de estos trabajos de mitigación, porque no se presentó el desborde de las aguas hacia las viviendas ni hubo tragedias que lamentar.

Aparte de estos trabajos también se construyeron muros de contención de taludes en varios barrios, así como el box coulvert  de Cormoranes. Plaza dijo que los avances de estas obras están entre el 30 y 40 por ciento.

“Hace falta mucho por hacer, porque la problemática del riesgo sigue siendo muy grande en Cúcuta, sin embargo, lo importante es que ya iniciamos los trabajos y se está demostrando que el plan está funcionando”, dijo el secretario de Gestión del Riesgo de Cúcuta.

Plaza es consciente, además, de que se necesitan más recursos para seguir fortaleciendo la prevención del riesgo en Cúcuta y, en este sentido, reveló que con el alcalde Yáñez y el Concejo se está trabajando en esta dirección.

Por ejemplo –dijo- ya se amplió la calamidad pública y está proyectada la necesidad de continuar haciendo las obras de impacto para fortalecer y poder mitigar los puntos críticos en el casco urbano y rural.

Concejo, expectante

El concejal Oliverio Castellanos le dijo a La Opinión que de la misma manera que el Concejo actuó el año pasado en la aprobación de los traslados presupuestales para la mitigación del riesgo de desastres en la ciudad, también estaría dispuesto a hacerlo en el presente año, “ya que en el caso particular soy testigo de lo mucho que falta por hacer en esta materia”.

El año pasado –recordó- algunos concejales se mostraron renuentes a aprobar los recursos, pero los ejemplos que estamos viendo con lo que se ha hecho por parte de Gestión de Riesgos, son la prueba de que sí son necesarios las obras, “o si no dígame qué estaríamos diciendo hoy si no se hubiera ampliado el canal hidráulico de la quebrada Tonchalá, ni se hubiera construido el muro perimetral y el enrocado en las orillas de este afluentes”.

Castellanos añadió que está comprobado que mitigar el riesgo también evita pérdida de vidas y de bienes materiales a las familias humildes que viven en zonas vulnerables.

Agregó que hay mucho por hacer en esta misma misión en La Libertad, La Esmeralda y Boconó.
En recorridos que este concejal ha hecho en zonas del noroccidente y oriente también se evidenció la necesidad de que se adelanten obras de mitigación para prevenir deslizamientos de tierra.

 

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El alcalde Jairo Yáñez y el secretario de Gestión del Riesgo, Huber Plaza, recorren un sector de inundaciones en el occidente de Cúcuta.Foto Cortesía
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