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Nelly Consuelo Rico, una coleccionista de mini pesebres

Jueves, 1 de Diciembre de 2016
Tiene 187 nacimientos regados en toda la casa y aspira a completar 200.

Un pesebre de centímetro y medio incrustado en una semilla de macadamia es el más pequeño de la colección  en miniatura de Nelly Rico, una profesora retirada que desde hace 12 años colecciona nacimientos de todo tipo de materiales.

En una repisa en la entrada de su casa en el barrio Zulima se pueden observar los primeros 40 pesebres de su colección, los cuáles no pasan los cinco centímetros y están hechos en cáscaras de huevos de codorniz, café, nueces, coco, cascaras de uchuva, semillas de durazno, pepas de mango, porcelanicron, y hasta estropajo.

Cada pesebre tiene una historia y un número de serie el cuál reseña cada año en una bitácora que elaboró con su nieto. En ella describe el material, el tamaño, el color y hasta el sitio de origen de cada diseño, para no perder la cuenta de cuantos lleva.

“Mire, el número 1 es el de café y me lo dio la mamá de un alumno”, dice señalando el diminuto pesebre en la repisa.

Aunque la mayoría de los nacimientos se los han regalado parientes y conocidos, por lo menos la cuarta parte de su colección tiene su propio toque.

En septiembre empieza a trabajar en sus nuevas creaciones, busca nuevos materiales y pinta las bases para los nuevos pesebres, una conocida suya le fabrica las figuras de María, José y el niño Jesús en miniatura. 

Rico recuerda que su amor por los pesebres data desde su infancia en Pamplona, cuando su mamá armaba un pesebre plástico en Navidad y tenía otros de colección.

“La gente que me conoce sabe de mi afición y me trae pesebres de todos lados. Tengo figuras de Pamplona, Chinácota, Mutiscua, Convención, Bucaramanga, Barichara, Zipaquirá, Villa de Leyva, Cartagena, Francia, Cancún, Aruba y Estados Unidos”, explica emocionada.

En Navidad, día de la Madre y su cumpleaños, los pesebres son regalos obligados. Ha sido tal su pasión y dedicación a la colección de estas figuras que le transmitió este pasatiempo a sus hijos y hermanos. Desde hace un par de años toda su familia también empezó a coleccionar pesebres, sin embargo ninguno sobrepasa a su colorida y exótica colección.

Aunque hasta ayer contó 187 pesebres en repisas, mesas, nevera, ventanas puertas y hasta materos, antes de iniciar con la novena navideña aspira a completar los 200, esta semana le entregarán 15 nacimientos que mandó a fabricar.

Solo uno de los pesebres que por estos días adornan su casa se salen de su concepto de miniatura. Un nacimiento de unos 30 centímetros de altura que bordó hace tres años con su hermana, mientras se sometía a procesos de quimioterapia es uno de sus diseños favoritos.

Para Rico sus pesebres significan paz, amor, alegría y unión, y asegura que los seguirá coleccionando por el resto de su vida porque esa será la mejor herencia que les dejará a sus hijos.

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