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Nuestros abuelos se están exponiendo al COVID-19

Miércoles, 18 de Marzo de 2020
Personas mayores de 60 años se vieron el miércoles ejerciendo diferentes actividades como las ventas ambulantes.

La Opinión hizo un recorrido por diferentes sectores de Cúcuta y encontró que muchas personas de la tercera edad salieron ayer a la calle contraviniendo el decreto de toque de queda expedido a partir de la declaratoria de emergencia sanitaria por causa del coronavirus COVID-19. 

Esas personas mayores de 60 años, de que habla el Decreto  106 del 17 de marzo de 2020, se vieron ayer ejerciendo diferentes actividades como las ventas ambulantes, caminando tranquilamente por calles y avenidas, en parques y otros espacios públicos.

Lo anterior en contravía de la norma que establece para ellos y los menores de 18 años “el toque de queda permanente de 24 horas desde el 17 hasta el 23 de marzo de 2020, en consideración a los factores de alto riesgo de transmisión y afectación de la enfermedad para esos grupos de personas”.

En el parque Santander, donde tradicionalmente se reúnen grupos de pensionados a departir, contarse sus anécdotas o simplemente a contemplar el diario devenir de la ciudad, personas que sobrepasaban la edad tope para permanecer en la calle, se escudaron en que el presidente Iván Duque en su alocución de la noche del martes 17 de marzo, fijó el toque de queda para mayores de 70 años. 

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Las razones expuestas 

Carlos Muñoz, quien tiene 67 años y trabaja como operador cambiario de moneda, dijo que restringir la circulación de adultos mayores ante el riesgo de contagio y por ser la población más vulnerable, es buena pero que no todos pueden acatarla, porque lamentablemente muchas personas de esa edad todavía tienen que producir porque no tienen una pensión y viven del día a día.

“Si el Gobierno asume ese costo, seguramente todos permanecerán en sus casas por seguridad, de lo contrario quienes tengan la necesidad de salir seguirán haciéndolo porque de eso depende su subsistencia”, dijo Muñoz.

Armando Ariza, de 57 años, instó tanto a los adultos como a los menores a permanecer en las casas, según las recomendaciones de las autoridades sanitarias, para “frenar la expansión de  ese mal que tantas muertes ha producido en el mundo”.

Por su parte, Jorge Carrillo, quien tiene 62 años, caminaba ayer con toda tranquilidad por una zona céntrica, argumentando que el decreto lo exime porque es un trabajador oficial y se desempeña como vigilante.

José Puentes, entre tanto, dijo que salió de su casa de Atalaya por razones médicas, ya que es paciente de alta complejidad, y que estaba esperando la misa del medio día en la Catedral, pero al enterarse que quedaron suspendidas hasta el 3 de abril, prometió que iría a resguardarse en su casa  y dedicarse a leer que es su pasión, “mientras pasa todo esto con el favor de Dios”.

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