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Rampas que son más obstáculos para los ciudadanos en condición de discapacidad

Martes, 7 de Noviembre de 2017
Además de la excesiva inclinación, algunas no despegan desde la calzada, sino de un escalón más arriba.

Marlene Gómez sufre en carne propia la indiferencia de la ciudad que fue su cuna hace 45 años. Nació con parálisis en sus piernas y por ello le toca movilizarse en silla de ruedas.

El problema es cómo lo hace a diario para ir desde el barrio Belisario, donde vive, hasta el centro de la ciudad, donde trabaja.

Ella se gana la vida vendiendo caramelos en las esquinas de las calles 10 y 11 con avenida sexta, pero debe pedir ayuda a los transeúntes para subir con su silla a los andenes cuando abandona el taxi que la transporta desde su casa.

“Nunca lo puedo hacer por mis propios medios, porque las rampas que se construyeron para nosotros  o están muy empinadas o tienen obstáculos al comenzar el ascenso”, dijo Gómez.

Esta semana un grupo de ciudadanos en condición de discapacidad denunciará ante los órganos de control las fallas en las rampas.

Pero no solo no lo puede hacer en la mayoría de rampas que se construyeron en la primera fase del Centro Comercial a Cielo Abierto, es decir las que hay en las calles 10 y 11 entre avenidas 0 y 6, sino en muchas de las que recién acaba de inaugurar la Alcaldía en la segunda fase del mismo centro comercial.

Estuvieron incluidas en un contrato que también contempló la renovación total de los andenes por un monto cercano a los 7 mil millones de pesos.

Según conoció La Opinión, las rampas que se construyeron con este contrato están ubicadas en las esquinas de la calle 8 entre avenidas 0 y 6, al igual que por la calle 13 entre avenidas 6 y 2.

Jorge Soto, miembro de la población en condición de discapacidad de Cúcuta, y quien hace parte de un colectivo que denunciará esta situación a los órganos de control de la ciudad, señaló que 70 por ciento de las rampas que se construyeron en el centro de la ciudad no reúne las especificaciones técnicas (12 por ciento de inclinación) para que una persona en silla de ruedas pueda ascender de la calle al andén.

En las mediciones que se hicieron en las rampas,  según Soto, más de la mitad tiene porcentajes de pendiente de inclinación de 12,50, 14, 15 y hasta 17 por ciento, “lo que se hace imposible subir por ellas”.

También se denunció que los andenes no cuentan con señales para la movilidad de las personas ciegas, y ni qué decir de las sordas, que tampoco cuentan con estas garantías en los semáforos.

El anterior secretario de Planeación, Orlando Joves, en las respuestas que les dio a los derechos de petición dirigidos por Soto pidiendo explicaciones sobre estas fallas, señala que las rampas sí reúnen las medidas que dicta la norma. El secretario de Planeación encargado, Yonny Pascual Contreras, dijo ayer que no conocía ninguna queja sobre esta supuesta falla de las rampas, pero que procederá a revisar el tema.

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La opinión
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