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Van 22 familias damnificadas en La Ermita

Sábado, 14 de Mayo de 2022
Trece casas se han derrumbado por la falla geológica desde el 2 de abril.

Ceciah Patiño intentaba sostener en brazos a su nieto de catorce meses, mientras sus vecinos la ayudaban a recoger algunos enseres que aún tenía en su vivienda, al borde del abismo, en la calle 37 del barrio La Ermita

No hay manera de volver a habitarla, porque al paso que va, pasará poco tiempo para que termine sepultada, como las otras 12 que se tragó la tierra. Contuvo el llanto mientras relataba que con sus dos hijos y su nieto desocupó la casa de madera este miércoles cuando a las 9:00 de la mañana, un movimiento del terreno que ha se ha hecho recurrente, le advirtió que corría riesgo su vida.

Es la segunda vez que la señora desaloja el lugar. Su vivienda fue una de las declaradas con alto riesgo el 2 de noviembre pasado cuando un deslizamiento del terreno acabó con dos casas vecinas. Se fue, pero volvió, porque no tenía otra alternativa. “No tengo ni con que pagar arriendo. Me tocó regresar, ahorita me tocó volver a desbaratar todo”, relató.

Hasta el momento que llevamos acá no hemos recibido respuesta de la alcaldía. Vinieron los de Gestión del Riesgo, dijeron que no había ayudas para nadie, que no había reubicación para absolutamente nadie y así estamos a la expectativa”, expresó.

Patiño le hizo un llamado al alcalde Jairo Yáñez: “que se ponga la mano en el corazón, porque él tiene su plato de comida, tiene su buena casa y nosotros los pobres somos los que estamos llevando de la inmunda”, manifestó.


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Ubernel Luque, el propietario de una de las primeras viviendas que se vinieron abajo por la remoción de masa del pasado 2 de abril. Está deambulando de casa en casa, con conocidos y amigos, mientras consigue un lugar para hospedarse porque de aquella tragedia solo le quedaron los enseres.

El señor fue uno de los habitantes de La Ermita que invadió el terreno declarado en alto riesgo, porque según contó no tenía donde vivir. Sabía de la falla geológica, pero con una hermana ocuparon ilegalmente el terreno y levantaron con tablas dos casas, las mismas que la tierra hizo pedazos cuando se abrió en dos.

Ubernel narra su experiencia parado en el borde de concreto de la calle 37 de La Ermita que está sostenida en el aire. Aún sin precipitaciones en desarrollo, el terreno desbancado se va desmoronando de a poco, en un extremo húmedo, por el desagüe que dejaron las lluvias en días pasados.

Alfonso Prado, tiene 7 años viviendo en la calle 35. Su casa también está casi en el aire. Dijo que aunque le advirtieron que esa zona era de alto riesgo, al ver el terreno libre, se instaló allí con su familia. 


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Recordó que todo estaba en aparente  normalidad hasta que un señor de nombre Doiler León, se apropió del terreno que dijo le pertenecía. Metió maquinaria, tumbó los árboles, reloteó y vendió los predios. 

Solo fotos y videos

Digna Ortega, presidenta de la Junta  de Acción Comunal, dijo que en total se vendieron 97 lotes, por una suma cada uno de $6 millones y medio. En junio del 2021, cuando el privado comenzó a meterle máquinas, ella participó a la alcaldía y Corponor, pero solo este último acudió e impuso una multa a los constructores. 

En total son 13 las casas que se han caído desde el 2 de abril hasta la fecha, mientras otras 10 están a punto de colapsar. Con la nueva emergencia de este jueves, llamaron a la Secretaría de Gestión de Riesgos, pero “ No vinieron. Me pidieron fueron fotos y videos y yo les dije que ya no, que nosotros queremos es que reubiquen a esas 22 familias ”, contó.


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Recordó que con el Club Rotario de Cúcuta habían sembrado más de 200 árboles que fueron derribados con máquinas que además “desestabilizaron el terreno”. De hecho el vendedor, instaló unos gavilones para reforzarlas pero la fractura de masa los derribó. 

Huber Plaza, secretario para la Gestión del Riesgo de Desastres Municipal dijo que desde el 2 de abril, cuando se hizo el acompañamiento a la comunidad se evidenció por el POT que esta es una zona de amenaza alta por remoción en masa. “Es una zona de predios privados y que no se puede urbanizar ni se puede construir”, declaró.

El funcionario dijo que un privado, sin documentos de legalización, “se aprovechó de estas familias y les vendió lotes en una zona no habitable” y ahora debe responderles, sentenció.

“A los afectados se les ha prestado acompañamiento psicosocial con la cooperación internacional y las distintas dependencias. Estamos en trabajos de bioforestar y con bioingeniería vamos a hacer una posible reubicación de algunas zonas”, finalizó.

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