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Yolibeth Mejías, primera mujer que comanda Cuerpo de Bomberos de Cúcuta

Sábado, 9 de Febrero de 2019
La cucuteña comenzó en este oficio hace 18 años, cuando inusualmente participaban mujeres.

Lo que comenzó como un juego y gusto de niña, terminó convirtiéndose en su mejor realidad: así describe la teniente Yolibeth Mejías Rodríguez, de 37 años, el hecho de ser la primera mujer en la historia que comanda el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Cúcuta.

Desde que estaba pequeña le gustaba ver los entrenamientos y los ejercicios de rescate que cumplían los integrantes de este grupo de emergencias. Gracias a su padre, también funcionario de la institución, pudo conocer más de cerca las labores humanitarias que ejercían los bomberos a diario.

En septiembre del 2000, después de tantas luchas y “oraciones a Dios”, abrieron convocatoria para hombres y mujeres que quisieran participar en un proceso de entrenamiento y de selección para ser parte de la institución.

“Fue un grupo grande el que se presentó, de los cuales solo pasamos 25: 17 hombres y 8 mujeres”, aunque eran pocas las mujeres, la novedad era que rara vez les permitían participar en este tipo de llamamientos que “solo eran aptos para hombres”.

Una vez fue notificada oficialmente como bombera voluntaria de la institución, comenzó a prestar su servicio en diferentes áreas administrativas y operativas tales como la oficina de extintores, una dependencia pequeña “que bajo su dirección aumentó la productividad y el número de personas que trabajan en ella”.

El trabajo nunca ha sido fácil, inició como voluntaria y poco a poco fue ascendiendo por mérito y entrega, aclaró la oficial.

En medio de sus labores como voluntaria, adelantó también estudios en la Universidad Francisco de Paula Santander (UFPS), y logró graduarse como ingeniera de producción agroindustrial.

Para su sorpresa y bendición en ese tiempo anunciaron una nueva resolución, la cual señalaba que todo funcionario del Cuerpo de Bomberos que tuviese, al menos, cinco años de antigüedad y fuese profesional, podría ser ascendido automáticamente al grado de subteniente. 

El conducto regular se cumplió en 2007, y Mejías tuvo su rápido ascenso al grado de oficial. “Esto fue una ventaja muy valiosa para mi trabajo como bombera. Sin embargo, el compromiso y la responsabilidad eran cada vez más grandes”, aseveró.

Desde entonces, empezó a ejercer sus funciones en los departamentos de Prevención, Seguridad y Capacitación, donde laboró durante 11 años.

En enero de 2019, tuvo la oportunidad de postularse como candidata aspirante al cargo de comandante, puesto que se disputó con el teniente Carlos Monsalve, quien llevaba seis años en la dirección de la institución.

El 11 de enero del año en curso, fue elegida oficialmente como la nueva comandante de este organismo de emergencia. “Noticia que la embargó de felicidad y orgullo”, pues la teniente Mejías ahora es conocida como la primera mujer en obtener este alto cargo y su nombre quedó marcado para la historia.

Lo más difícil

La teniente señala que lo más duro de estos cambios y de su labor en la institución ha sido “lidiar con el machismo, pues aunque muchos lo desconozcan o no lo quieran ver, es un tema de discriminación que la mujer vive a diario”, dijo Mejías. 

Agregó que “en ciertas situaciones la comunidad en general no cree en las capacidades de las mujeres al momento de dirigir o liderar determinado proyecto u organismo”, hecho que dificulta sus reconocimientos ante la sociedad.

“Los tiempos han cambiado. Las mujeres somos berracas, emprendedoras y talentosas. Todos tenemos las mismas capacidades para sobresalir, y si todos tenemos esto en mente, algún día se podrán borrar los estigmas de violencia y desigualdad de género”, aseguró la oficial.

La comandante participa en capacitaciones relacionadas con temas de seguridad como incendios, rescate prevención y sismos.

El peligro

En esta labor se presentan infinidad de sucesos en los que el peligro es inminente, Mejías recuerda que una vez fueron a atender un incendio provocado por la explosión de cilindros de gas en Los Cocales, “cuando todos estábamos atendiendo la emergencia, una detonación sacudió el lugar y partes de la estructura empezaron a desplomarse, por ello tratamos de cubrirnos”, pero su sorpresa al abrir los ojos fue ver a sus compañeros sobre ella tratando de cubrirla del techo que había caído. 

Cosas como estas le dejan claro que el trabajo en equipo y el gran sentido humano son fundamentales para obtener resultados óptimos. 

La comandante participa en capacitaciones relacionadas con temas de seguridad como incendios, rescate prevención y sismos. Foto: Cotesía 

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Lo triste

Yolibeth Mejías Rodríguez recuerda con aflicción que hace más de ocho años tuvo que atender a un niño que había muerto, producto de un disparo de escopeta, arma que su hermano había accionado accidentalmente. “Fue duro y triste ver a la madre desesperada para que salvaran al pequeño, pero la herida era letal: el menor estaba con el rostro destrozado y sin signos vitales”.

Fue un hecho que, según ella, la marcó de por vida.

Los reconocimientos

La oficial asegura que todos los resultados positivos después de atender emergencias son su mayor recompensa, pues agradece la confianza que les brindan la comunidad y la institución.

Ahora, sus expectativas y visión como comandante se basan en fortalecer el trabajo en equipo de los bomberos, “porque si ellos están bien y manejan una buena comunicación, los resultados serán cada vez más satisfactorios”. 

Además, espera que se puedan crear subestaciones de apoyo para atender con inmediatez eventualidades de emergencia en Belén, La Libertad y Trigal del Norte

Esto solo se puede lograr con buenas gestiones, proyectos y ayudas. Por ello dice que la institución está abierta a recibir apoyo de entidades públicas y privadas que se quieran vincular con estos todo tipo de ayudas.

 “Dotar un bombero con todas los equipos y uniformes pueden llegar a costar hasta 30 millones de pesos”, contó la comandante. 

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Apoyo a la institución

En Norte de Santander hay nueve estaciones de bomberos, la más reciente es la de Ábrego. Apenas se están recaudando fondos para la respectiva dotación de herramientas, carros, vehículos y uniformes.

Se espera la ayuda de las administraciones municipales para que todos puedan trabajar con idoneidad. 

Los bomberos somos más que un personal para atender emergencias, queremos transmitirle a las personas esa imagen de “calidad humana” y de apoyo en todo momento. 

Por esto, Mejías día a día entrega “lo mejor de sí misma”, pues espera que su servicio sea recordado como “su gran compromiso de vida”.

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Astrid Genes