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Armas se silencian para convertirse en arte

Domingo, 11 de Septiembre de 2016
La muestra es una invitación al desarme, al fin del conflicto; es una voz de protesta contra la guerra y una invitación a la paz.  

Fue hecho con armas y retales de metal, dos robustas piernas y una larga cola son la base de la imponente escultura, que tiene cuatro metros de altura y semeja a un dragón humanoide, el mismo que causa sensación en la entrada al centro cultural Quinta Teresa de Cúcuta.

La escultura hace parte de la exposición: ‘Construyendo caminos de paz, entre fuego y fuego’, del artista pamplonés Rubén Darío Arciniegas Cáceres.

El dragón representa al monstruo de la guerra y junto con 16 esculturas más hacen una invitación a la desmovilización, al desarme y al fin del conflicto.

El creador de las esculturas es herrero por herencia paterna y deja que su imaginación vuele en el taller que tiene en el barrio El Carmen de Pamplona. “Mi padre organizó la herrería en el municipio y desde pequeño me llamó la atención moldear materiales como el hierro, aprendí a soldar. Las primeras esculturas eran de juguete y ahora trabajo imágenes de mediano y gran formato. Al momento de crear no hago bosquejos, voy uniendo armas y retales hasta lograr la escultura”.

La coordinadora de artes de la Secretaría de Cultura, Nellyda Amparo Cárdenas Clavijo, reseñó que “a partir de metales obtenidos de armas sometidas al fuego y de herramientas agropecuarias, Rubén junta y ensambla originando un lenguaje metafórico que acerca la mirada a una naturaleza fuerte y vigorosa, fantástica e inverosímil, que obliga a hacer diferentes lecturas”.

Las armas utilizadas en las 17 esculturas fueron recolectadas durante 10 años por Rubén Darío. “Todas han sido incautadas en la Provincia de Pamplona y la Fiscalía las lleva al taller. Allí, se llena un formato por cada arma y se destruye, evidenciándose el proceso con una foto. Luego, se convierten en arte”.

Rubén contó que el dragón pesa 700 kilos y tiene incrustadas armas largas como galil, además de escopetas y de pistolas. También tiene armas blancas como cuchillos, navajas y machetes.

El dragón es desarmable para poder transportarse, la elaboración duró dos años e incluye más de 100 armas.

La muestra artística también incluye esculturas de animales como elefantes, jirafas, dinosaurios y un perro sin cabeza en homenaje a los caninos que han muerto en labores antiexplosivos.

Otra de las esculturas de gran formato es Indios de mi Tierra, que fueron hechos como reconocimiento a la labor de los indígenas que por décadas han estado replegados y luchando por sus derechos y tradiciones ancestrales.

“Es la primera vez que expongo en Cúcuta, gracias al apoyo de mi primo Javier Francisco Cáceres, quien gestionó en la Secretaría de Cultura de Norte de Santander. La muestra estará abierta al público todo el mes”.

Para Rubén, el arte es una poderosa herramienta para cambiar y transformar  las posturas y percepciones de los seres humanos, así como las emociones y la forma de abordar los sentimientos. La muestra, es ideal para inculcar en los niños y en los jóvenes el valor de la paz.

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Eduardo Rozo