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Batuta conmemoró el Bicentenario con coral juvenil fronteriza

Viernes, 3 de Septiembre de 2021
Algunos de los estudiantes participantes se desplazan desde su hogar en Venezuela para recibir la formación musical de la fundación.

Desde abril, la Fundación Nacional Batuta ha venido trabajando con 200 niños, niñas y adolescentes migrantes venezolanos y colombianos retornados y de acogida para consolidar una red coral juvenil conmemorativa al bicentenario del nacimiento del Estado nacional colombiano, instituido en 1821 durante el Congreso Constituyente de la Villa del Rosario de Cúcuta.

El 30 de agosto fue el día en el que se celebró el acto cultural en la parroquia Nuestra Señora del Rosario, con un concierto especial amplificado por la acústica prodigiosa del recinto, en el que los estudiantes vistieron los colores patrios.

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Al inicio del evento, las primeras estrofas que entonaron fueron los himnos de Colombia y Venezuela, para luego continuar con las interpretaciones programadas.

El año pasado, Batuta fue ganadora de una convocatoria en la que obtuvo el Premio al Valor Cepsa, un impulso que permitió materializar la iniciativa.

Para llegar a este número, antecedieron cinco coros de 40 niños, dirigidos por tres docentes, en algunas instituciones educativas que prestaron sus instalaciones. Los ensayos fueron complementados con actividades psicosociales para fortalecer acciones de integración e inclusión social.

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“De cada coro seleccionamos a aquellos niños y jóvenes que tenían un nivel mucho más avanzado en su desarrollo vocal. Los grupos tuvieron una clase semanal durante cuatro meses, un tiempo corto, pero en el que logramos un resultado musical muy bueno”, manifestó el docente Juan Toscano.

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/ La Opinión.

Una de las dificultades más recurrentes era para los niños radicados en San Antonio, quienes representaban el 70% de unos de los cinco grupos, y en ocasiones no contaban con las facilidades para atravesar las trochas.

Saray Fara es una de las estudiantes que tuvo que cruzar la frontera colombovenezolana para ir un paso más cerca de cumplir su sueño. A las 10:00 de la mañana ya estaba lista y a la 1:00 de la tarde se encontraba en La Parada, desde donde un vehículo la transportó a Villa del Rosario.

En algunos ensayos, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) facilitó el transporte a los estudiantes radicados en el área metropolitana.

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“A pesar de esta realidad que viven a diario nuestros hermanos venezolanos, logramos marcar una buena experiencia, porque los niños migrantes que llegan al país traen presaberes musicales de Venezuela, algunos básicos, medios, avanzados, pero los tienen”, agregó Toscano.

Diego Quintero, también docente de Batuta, señaló que parte de lo más enriquecedor del proceso fue ayudar a los niños que, sin experiencia, lograron aprender desde cero a tener una voz cantada.

En un futuro cercano, Batuta espera conseguir un nuevo ente financiador que le pueda dar continuidad al programa.

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Ronaldo Medina
Ronaldo Medina