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Cortometraje Dominó se estrena este sábado en Cúcuta

Viernes, 27 de Julio de 2018
Podrá verse en dos funciones, en el teatro Zulima. 

Un día de estreno cinematográfico con sello local se tiene este sábado en Cúcuta, con el cortometraje: Dominó, la mentira es una condena. La producción es de cuatro jóvenes de la ciudad que conformaron el colectivo Guayacán Amarillo.

El cortometraje tiene una duración de media hora, es drama-ficción. La pieza audiovisual cuenta dos historias en paralelo y de un lado hay un triángulo amoroso con una chica caprichosa que tiene todo pero quiere más.

La otra historia es de cuatro jóvenes bromistas, pudientes y que buscan pasar por encima de cualquier persona con tal de lograr sus objetivos y sin importarles las consecuencias.

De acuerdo con Adriano Ramón, del equipo de producción, ambas historias se basan en la mentira, en los excesos y a medida que se avanza una se convierte en la condena de la otra.

Junto con Ramón el colectivo es integrado por Santiago Ayala (director del cortometraje), Nicolás Vasco y Nicolás Hernández.

El estreno que se hará este sábadon en la ciudad es único, por tanto la producción está pensada para participar en festivales de cine de Colombia y del exterior. Uno de los requisitos en la mayoría de estos eventos es que sea una pieza inédita, por tanto no se puede pasar por televisión y menos aún subirse a redes sociales e internet.

Así, el cortometraje Dominó podrá verse en la ciudad este sábado, en dos funciones que se cumplirán en el teatro Zulima. La primera es a las 6 de la tarde y la principal a las 9 de la noche.

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La producción

De acuerdo con Ramón el proyecto surgió hace dos años como una iniciativa de un grupo de amigos por aprovechar el tiempo libre en vacaciones.

“Nos reunimos, conseguimos actores, patrocinios y equipos. La primera sesión de grabación se cumplió en diciembre de 2016, pero perdimos las imágenes por un problema de sonido y nos vimos obligados a buscar equipos de mejor calidad, para cine”.

Al año siguiente el equipo de Guayacán Amarillo volvió a repetir las grabaciones y en ese tiempo también maduró la idea, pensándose para participar en festivales y se hicieron ajustes al guion para aprovechar cada minuto y transmitir la mayor cantidad de sensaciones.

En el rodaje se aprovecharon espacios de Cúcuta como el puente de guadua, la avenida Los Libertadores, La Riviera, entre otros. Además, se grabó un atardecer.

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Eduardo Rozo