Historias del horror de la guerra se plasman en ‘Reintegrados’

Miércoles, 2 de Septiembre de 2015
El texto retrata las vidas de nueve desmovilizados del proceso de la Agencia Colombiana para la Reintegración.

Un viaje por la vida de nueve colombianos que dejaron las armas y la agitada vida en las montañas, es lo que plantea el libro ‘Reintegrados’, producido por el Programa de Paz y Reconciliación de la Alcaldía de Medellín, presentado en la Fiesta del Libro de Cúcuta.

El director de dicho programa, Paulo Andrés Serna Gómez, explicó que el trabajo que vienen haciendo desde Medellín surgió hace 11 años, cuando se desmovilizaron los integrantes del bloque Cacique Nutibara de las Auc.

¿Por qué visibilizar el horror de la guerra?

Queríamos hacer una rendición de cuentas lejos de lo tradicional y ponerle un toque humano al conflicto. El libro es el fruto de esa rendición, es la historia de nueve desmovilizados escrita por sus guías en la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR), bajo la supervisión del periodista Guillermo Zuluaga.

¿Es mejor reintegrar que ir a la cárcel?

Sí. Reintegrar a estas personas es mejor que meterlas a la cárcel, que podría decirse que es la universidad del conflicto y la violencia. Lo que más nos motiva es saber que es posible convivir entre personas muy distintas.

¿Cómo luchar contra la estigmatización?

Ese es uno de los principales problemas de la política de reintegración. Los desmovilizados si consiguen empleo temen revelar su verdad porque los despiden. Así, el reto está en la corresponsabilidad de los actores externos, sea prensa, empresarios o ciudadanos en general.

¿Una historia impactante?

La de una mujer que fue secuestrada por las Farc y en un combate entre este grupo y las Auc; es abandonada y tras conocer a los comandantes de las autodefensas, ingresa a las filas de esta insurgencia. Fue raptada siendo menor de edad y ella cuenta cómo fue su regreso a la vida civil, ganándose un mínimo, pero respirando tranquila.

¿Por qué el conflicto está en escala de grises?

Los desmovilizados tienen una etiqueta de rambos y la gente cree que todos son capos. Sin embargo, al trabajar con ellos se confunde la condición de víctima o victimario, el 70 por ciento son analfabetas y otros han sido víctimas de abuso sexual. La mayoría solo son instrumentos de políticas. Así, hay una escala que no está ni en blanco, ni en negro.

¿Creen en el proceso de paz?

La desmovilización es el primer paso para la paz en Colombia. Sin embargo, actualmente hay más desmovilizados que en el hipotético que lo hicieran las Farc. Las cifras dan cuenta de 56.000 personas y 44.000 que han pasado por la ACR. Diariamente se desmovilizan 10 personas.