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Recuperaron estatua de José Eusebio Caro Ibáñez

Domingo, 3 de Enero de 2016
Los trabajos fueron liderados por el escultor ocañero Armando Castilla Rovira.

La estatua de bronce del insigne poeta ocañero, José Eusebio Caro Ibáñez, fue sometida a obras de recuperación, como parte del contrato de remodelación del parque San Francisco en Ocaña.

Los trabajos fueron liderados por el escultor ocañero Armando Castilla Rovira, quien adelantó el desmanchado que consistió en retirar el óxido del monumento con ácido muriático.

“No lo pintamos como piensan muchos, sólo le devolvimos el color natural del bronce y luego se le aplicó una cera especial para mantener el brillo y protegerlo de la humedad, el viento y el sol”, manifestó Castilla Rovira.

La estatua hace parte del entorno paisajístico del histórico parque, sometido a obras de remodelación por parte de la Gobernación de Norte de Santander.

Actualmente se adelanta la instalación de la tableta, los bordillos para las gradas, las bases para los muros y luego se fundirán las estructuras para las rampas de acceso.

Adicionalmente, se habilitará la iluminación LED y la siembra de 500 plantas ornamentales de Durantas. El contrato también contempla jardineras, bancas y limpieza general, la cual se tiene prevista para esta semana.

El más grande poeta lírico

El presidente de la Academia de Historia de Ocaña, Luis Eduardo Páez García, en su libro sobre la literatura de la región, hace un perfil del insigne escritor a quien considera el más grande personaje del departamento.

Poeta, periodista y político nacido en Ocaña el 5 de marzo de 1817, y fallecido en Santa Marta el 28 de enero de 1853.

Fue hijo de Antonio José Caro y María Nicolasa Ibáñez. Durante su juventud desempeñó varios cargos públicos y participó como militar en las contiendas civiles, entre 1840 y 1842, bajo las órdenes del ejército legitimista.

José Eusebio y su familia salen de Ocaña en 1818, radicándose en Santafé. Allí se dedica a estudiar y luego a trabajar en un cargo menor de la Dirección de Crédito Público. Una vez que estalla la guerra civil, se une a las tropas del general Pedro Alcántara Herrán, regresando a su tierra natal el 20 de enero de 1841. El 11 de agosto, después de haber servido como agente del gobierno para la paz con el jefe de los revolucionarios, Lorenzo Hernández, regresa a Ocaña donde permanece durante cinco meses. 

En su ‘Diario’, Caro narra los acontecimientos y detalles de su estancia en La Cruz (hoy Ábrego) y Ocaña, donde se alojó en casa de su tío político, Manuel María Trigos, quien era dueño de la antigua casona El Molino.

Don Manuel María estaba casado con la tía de José Eusebio, doña Carmen Ibáñez, cuya residencia quedaba cerca de la Plazuela de San Francisco. Para esta época, Caro era un poeta conocido en Santafé.

*La Opinión