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Un mural icónico con 20.000 tapas

Miércoles, 26 de Septiembre de 2018
Los estudiantes emplearon 20.000 tapas de gaseosa de todos los colores.

Cien manos trabajaron como hormigas desde enero en un proyecto artístico que no tiene precedente en Cúcuta y que se gestó en las aulas del colegio Mercedes Ábrego.

Se trata del mural en el que se contemplan especies nativas de la región, promovido por los profesores Jenny Durán Montagouth, Carlos Santos y Carmen Rosa Mora, el cual tuvo como  propósito dejar un mensaje claro sobre el respeto y conservación de aquellos animales de la región en vía de extinción, como el puma, el tigrillo, el oso de anteojos y el mismo turpial amarillo, más conocido también como toche.

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En total se emplearon  20.000 tapas de gaseosa de todos los colores, recogidas por estudiantes de noveno grado en tiendas y supermercados, y de la misma calle a donde las arroja la gente.

El proceso fue tan complejo como atractivo y el resultado final se puede ver en una pared del colegio.

La idea fue replicar un proyecto que se llevó a cabo en Putumayo en homenaje a las madres violentadas por la guerra, para el cual se necesitaron 80 mil tapas. “En el caso nuestro enfocamos el mensaje en la conservación de nuestras especies nativas y de la naturaleza, para lo cual se necesitaron meses de estudio y de investigación, que se llevó de la mano de la Corporación Autónoma Regional para la Frontera Nororiental (Corponor), dijo Santos, coordinador del proyecto.

Se elaboraron dibujos y se desecharon ideas hasta alcanzar las imágenes digitales que se esperaban, las cuales se tuvieron que pixelar para alcanzar la resolución ideal a la hora del ensamble de las piezas, explicó Santos.

El mural tiene un tamaño de 7.5 metros de ancho por 2.5 metros de alto.

Fueron jornadas de 12 y 14 horas diarias en las que también participaron los papás de los estudiantes, porque se decidió que el mural se haría por paneles tejidos de 800 tapas, en los cuales se empleó la técnica de punto de cruz. La pega se hizo con alambre galvanizado, para mayor durabilidad.

Para reflexionar

El mural tiene implícitos varios mensajes: respeto y conservación de las especies nativas de la región, pero también es una reflexión a la reutilización de los materiales que descartamos, dijo Carlos Santos, coordinador del proyecto.

Es una invitación a poner en práctica los conceptos de reciclar, reducir y reutilizar.

El cuidado de la naturaleza también es otro propósito que envía el mural.

Quisimos también involucrar a nuestros estudiantes a emprender proyectos que conduzcan a una responsabilidad social, a partir del trabajo asociado, dijo Santos.

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