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Caterine Ibargüen: Pensé en retirarme

Sábado, 1 de Septiembre de 2018
La colombiana contó que estuvo a punto de dejar el atletismo, pero que hoy está en plenas condiciones para seguir.

Luego de la euforia que despertó su brillante actuación el jueves y el viernes en Zúrich y Bruselas, donde recuperó el trono de la Liga de Diamante que cedió en 2017, en la misma ciudad suiza, y donde logró su primer título en la modalidad de salto largo, la mirada de Caterine Ibargüen se perdió momentáneamente en el horizonte.

Tal vez comprendió que lo que parecía un huracán en su vida hace 11 meses, era solo un sacudón para darse cuenta de qué magnitud es su fortaleza y así abrirse a nuevos caminos.

La antioqueña, vigente campeona olímpica del salto triple, modalidad en la que conquistó su quinto trofeo de diamante con una marca de 14.56 metros, confesó que la temporada anterior fue tan desgastante, física y mentalmente, que estuvo a un paso de ponerle punto final a su carrera deportiva.

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“Subí hasta 5 kilos de peso. No quería saber de nada. Tres meses estuve sin ponerme unos tenis de competencia; ni hablaba con mi profesor Ubaldo Duany”, contó.

“Solo una vez escribió y me dijo: ‘Cate, tan siquiera sal a trotar un poco...”.

Así lo asegura la atleta colombiana nacida en Apartadó hace 34 años, y quien en charla con Colprensa habló del momento de crisis que vivió la temporada pasada al soltar el reinado mundial del triple salto y cómo se superó para empezar otra vez a mirar desde lo más alto.

¿En serio pensó en el retiro definitivo?

Sí, no lo puedo negar, me preocupé sobre qué iba a pasar con mi carrera. Para nadie es un secreto que el año pasado fue de altas y bajas. Venía de ganar muchas competencias seguidas, pero igual soy un ser humano y esas derrotas me afectaron bastante sicológicamente.

¿Por qué dice que no quería saber nada del atletismo?

Es que me aburrí. Estaba decepcionada. Vivimos en un país que le pide perfección a la gente y los comentarios al final te terminan afectando, por más que uno trate de evadirlos. A mis sobrinas les hacían bullying en el colegio porque yo había perdido; a una tía, que llegaba a una tienda a comprar tela para hacerse vestidos, le expresaban que Caterine ya estaba para el retiro, que yo ya no servía para esto y entonces pensaba que como que ser subcampeón mundial no es tan bueno. Nadie sabe cómo se llega a ese puesto.

Además de los comentarios, ¿había alguna otra dificultad para que tuviera esa curva descendente al final de año, en el que, además, perdió el título mundial?

Perder no es simplemente quedar segunda o tercera, para mí es no sentirte bien contigo misma en la pista, eso fue lo que más me afectó. No importa si soy quinta o sexta, pero que termine con la satisfacción de que hice las cosas de buena manera. Llegué a un momento en el que no me sentía bien, y eso es perder.

Pero, en competencia acaba de ratificar que sigue siendo la mejor...

Después de ganar en Olímpicos y en otros eventos, en realidad llegué muy cansada al 2017. Pero creo que todo hace parte de un proceso, ahora estoy súper bien, con una mejor actitud. Voy firme hacia Tokio-2020, que es el compromiso con el país, mi familia y conmigo misma.

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Este éxito lo toma como un desquite?

Tenía una deuda con Zúrich. En el entrenamiento le decía al profe Duany que teníamos que ganar, por fortuna se dio. Este triunfo es para todo mi país.

La cubana Regla Sandrino, quien la dirigió más joven, dice que usted lleva un tigre por dentro y que cuando se despierta no hay quién la detenga. En realidad, ¿de qué valores o cualidades está hecha usted?

De responsabilidad, disciplina, ilusión, esperanza y sueños, esto es lo que más me motiva. Quiero superarme cada día, demostrarle a mucha gente que es posible triunfar, pues para hacerlo la edad no es un impedimento. Después de que tus sueños estén vivos y los renueves siempre, quiere decir que tienes tiempo para alcanzarlos.

La siento llena de energía, de juventud mental...

Eso es algo sicológico. La edad no me afecta en nada. Me pueden comparar con cualquiera, pero me considero entera. Eso no será un excusa para decir que estoy cansada, cuando ello suceda es cuando deje de amar lo que hago, ahí sí me retiraré tranquila. El deseo de ganar me permitió seguir en pie, me quiero retirar, pero con mejores resultados.

¿Cómo se fortaleció para superar las adversidades que atravesó a finales de 2017?

Me pasó como al águila, que debe morir o aceptar su duro proceso de renovación para volver a volar alto; antes se le caen las alas, las plumas, el pico... Yo estaba muy cansada, en todos los aspectos de mi vida, pero me refugié tres meses en Apartadó, donde tuve el apoyo de toda mi familia, encabezada por mi abuela Oyola y mi mamá Francisca; además de gratas personas, como Ubaldo, Regla, mi amiga Nasly Perea, del nene que se te acerca a pedirte una foto... la lista es larga. Esto fue fundamental para armarme de fuerzas.

¿Qué sentimiento la embarga al saber que en Liga de Diamante comienza a retomar su hegemonía mundial?

Antes de la prueba le decía al profe que teníamos una deuda con esta ciudad, en esta competencia. Deseaba recuperar el diamante en salto triple, no es que considere mía esta prueba, porque todas veníamos con el mismo objetivo de ganar, pero es la competencia que he dominado mucho tiempo y perderla en 2017 -llevaba 4 años seguidas venciendo- me impactó bastante. Entonces, llegaba con la mentalidad de que el trofeo podía ser mío.

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