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El atletismo no da plata: ‘Cachirulo’

Sábado, 3 de Marzo de 2018
El corredor más veterano de Norte de Santander es Francisco Javier García, a sus 80 años aún compite.

Francisco Javier García Ramírez o ‘Cachirulo’ como lo conoce la gente llegó el 4 de octubre, hace 80 años.

No obstante, tener muchos kilómetros en sus piernas ‘Cachirulo’, sale los domingos de su casa a competir o a enterrar sus últimas energías en las calles, algunas descuidadas, de la ciudad o corregimientos del municipio.

“Sí no entreno me duelen los huesos”, advirtió el atleta más veterano del departamento y confeso admirador de Luis Alberto Navas, quien buscó con el atletismo derrotar la pobreza que lo acompaña desde que empezó a respirar sin poder conseguirlo.

“El atletismo no da plata”, afirmó el deportista que tiene como dieta diaria agua, papa, arroz y sal. 

Ocho años atrás, con motivo de las fiestas del barrio Belén, le celebraron por primera vez su cumpleaños tras disputar los 3,5 kilómetros del recorrido y tras la partida de la torta recibió un estímulo económico de los organizadores de la prueba.  

El ser humano
  
El atleta que nació en el barrio El Callejón el 4 de octubre de 1937, reside en la parte alta de la Loma de Bolívar en una casa donde él pegó todos los ladrillos porque nadie le colaboró. 

Vive con su esposa Adelina Rincón Sánchez, con quien se casó el 29 de septiembre de 1963, el mismo día que ella cumplía años. 

Es padre de 8 hijos (Javier, Wilson, Devani, Nivaldo, Adrián, Viviana, Janeth y Helena), quienes le han regalado 16 nietos e igual número de biznietos.  

A temprana edad abandonó su hogar y se fue a trabajar como ayudante de zapatería, oficio que abandonó porque quienes le daban trabajo dejaron de producir calzado para hombre. 

De su infancia contó que estudió en la escuela Nariño, frente a la Terminal de Transportes, por donde pasaba el tren y fue amigo de los Suárez (‘Morrocotos’) y los Fiallo, quienes eran los que hacían los mejores guayos de la ciudad y tenían taches clavados con puntillas.

Deportista toda la vida

El fútbol y el atletismo han sido sus pasiones. A los 12 años empezó a trotar y desde entonces no ha parado. Entrena día por medio.

Su pasión por el fútbol se desvaneció cuando Jorge ‘Manino’ Escobar, quien además de ser entrenador, oficiaba de árbitro, le confesó que había ‘vendido’ el partido en el estadio General Santander cuando se definía el título entre Sevilla y la Loma de Bolívar.

“Él (‘Manino’) me contó que los de Sevilla le habían dado $8.000 y un kilo de carne, por pitar un penalti que solo vio él”, recordó.

De su época de jugador de fútbol señaló que su compañero de ilusiones y sueños fue el defensa Tulio Niño, quien con el tiempo jugó en el Cúcuta Deportivo.  

“Nosotros dormíamos en las bancas del parque Antonia Santos, ubicado en la avenida séptima frente a la antigua Cárcel Modelo, hoy Centro Comercial Las Mercedes. Cuando nos levantábamos, bien temprano, nos íbamos a barrer el andén y el restaurante de doña Eva, en la avenida octava con calle sexta y nos daban un guineo, gaseosa y un pan, y con ese desayuno entrenábamos”, señaló.

Recordó que cuando llovía los guardianes de la cárcel lo dejaban estar en una banca que había a la entrada. 

Atletismo en las venas

Señaló que en una ocasión corrió la maratón de San Sebastián en San Cristóbal, estado Táchira (Venezuela), porque el periodista Jaime Rondón Espinosa, que en ese tiempo trabajaba en Coldeportes Norte de Santander, lo inscribió y le ayudó a sacar el permiso, a pesar de que no creía que el fuera a terminar el recorrido porque era muy delgado.

“A mi regreso traje constancia de mi actuación, recortes de periódico, un trofeo y una medalla y me siguió ayudando”, dijo. También disputó la maratón de Caracas donde fue sexto,

Participó en más de una ocasión en la carrera contra el tiempo que partía de la plaza Bolívar de San Antonio del Táchira a la media noche y terminaba a la misma hora, por la diferencia horaria, frente al Parque Nacional donde estaba la emisora Radio Guaimaral que organizaba el periodista Carlos Ramírez París, como también las de la Batalla de Cúcuta y la de los Periodistas.

“Gané trofeos, medallas y ropa, pero nunca dinero, lo único bueno de las carreras eran los besitos que le daban a uno las madrinas”, afirmó.

Reseñó que Nivaldo, uno de sus hijos, quiso ser atleta pero no tuvo disciplina ni sacrificio. 

El haber corrido al lado de figuras como Silvio Marino Salazar, Víctor Mora, Domingo Tibaduiza, Alfredo Santos y el venezolano Víctor Maldonado han sido sus mayores triunfos.

La memoria le trajo el recuerdo del apoyo que le ofreció en determinado momento el hoy general de la Guardia Venezolana Freddy Perdomo Cortez, quien le consiguió los recursos y el pasaporte para ir a correr los 30 kilómetros de Maracaibo. 

Amigos no son todos

Sobre el fútbol señaló que el de ayer era mejor y que el de hoy es muy malo, además antes se jugaba por amor a la camiseta, sin importar muchas veces si había una buen salario o no.

Guarda un grato recuerdo del desaparecido jugador uruguayo del Cúcuta Deportivo Cleto Castillo, quien cuando fue el dueño de la Churrasquería Gente (avenida 4 entre calles 8 y 9) le obsequiaba los domingos, corriera o no, un buen pedazo de churrasco.

Señaló que hay dos personas a las que él le debe mucho: el dirigente cívico Jairo Obregón (q.e.p.d.) y su esposa Adelina Rincón, quien lo salvó de ser un borrachito. 

“Tomaba mucha cerveza, bailaba, no comía y trasnochaba. Me la pasaba en El Silencio, Maracucho, Mi Jarrito y Polo Norte, entre otros bares. Ella (la esposa) me dijo lo que me podía pasar tras ser hospitalizado por una úlcera gástrica que se me detectó tras una endoscopia y comprendí entonces que debía abandonar ese vicio porque además me perjudicaba para practicar el deporte”.

Confesó que el secreto para mantenerse activo es no tener pereza para salir a entrenar con o sin sol y que la filosofía de la vida le enseñó que amigos no son todos los que se la pasan a lado de uno sino el que le tiende la mano en el momento adecuado.

Pedro L. Jáuregui Ávila | jaureguiavila@gmail.com | Especial para La Opinión

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