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Estoy lista para el oro en Tokio: Judoca Yuri Alvear

Domingo, 18 de Marzo de 2018
La colombiana entrena arduamente con el japonés Noriyuki Hayakawa en ese país asiático.

Estar a 14,266 kilómetros de distancia de su familia ha sido el sacrificio más grande que ha hecho la judoca Yuri Alvear para entrenar en la élite y mantener el anhelo de un oro olímpico después de una destacada actuación en Pekín-2008 (séptimo puesto), un bronce en Londres-2012 y una plata en Río-2016.

Puede que el destino le tenga preparadas mejores cosas. En 2020 los Olímpicos se realizarán en Tokio, que se ha convertido en su segunda casa.

Junto con su entrenador japonés, Noriyuki Hayakawa, trabaja incansablemente para llegar en el mejor estado de forma a los que podrían ser sus últimos Juegos Olímpicos, aunque ella dice que esa decisión solo la tomará al final de las justas, a las que llegará con 34 años. 

¿Aún no olvida sus inicios en el judo?

Para nada, cuando estaba muy niña siempre quise aprovechar el tiempo libre, me metía a grupos de baile o a los programas que ofrecía la Casa de la Cultura de Jamundí. Hice atletismo, polo acuático y voleibol, pero era difícil por la situación económica de los entrenadores que, a veces, les pagaban y otras no, entonces se cortaban los procesos. Luego conocí el judo gracias al profesor Ruperto Guauña que me hizo la invitación cuando estaba en el colegio y así empecé a practicarlo. Me gustó porque había una continuidad en el proceso y hacíamos intercambios en Popayán y Jumbo y a uno de niño eso le llama mucho la atención.

¿Qué fue lo más duro de esos días?

Económicamente no me era posible ir a muchas partes; pero el entrenador Guauña me daba los pasajes o me llevaba. Por él no tiré la toalla.

¿Qué significa el judo para usted en estos momentos de su carrera?

Todo. Yo le doy gracias a Dios porque me dio el talento y ha puesto a las personas correctas en mi camino para ir creciendo y poder llegar hasta acá. Gracias al deporte soy profesional en Actividad Física, además puedo ayudar a mi familia. Nosotros éramos de un estrato social muy bajo y la vida nos cambió mucho. Mis papás pueden vivir bien y sigo en mis proyectos de mejorar y crecer. Siempre que me encuentro una persona con necesidades le aconsejo que los padres le apuesten al deporte, porque le da las opciones y uno crece de manera integral.

¿Qué es lo que más extraña en Japón?

A Miriam y Arnoby, mis padres, que igual me apoyan y son conscientes de que este sacrificio vale la pena. Ellos saben que nada me hace más feliz que enorgullecer a mi país. En Japón realizó mis entrenamientos, mi nivel ha mejorado y estoy muy agradecida con Miki House, la empresa japonesa que me apoya”.

¿Cómo le va con la comida y las costumbres?

Es raro porque, desde niña, este país (Japón) me generaba fascinación, me causaba curiosidad ver japoneses en el Valle del Cauca y hoy me ha dado las herramientas para seguir ganando como lo demostré en los campeonatos panamericanos de La Habana (2016) y Panamá (2017), donde logré el oro. También en los últimos mundiales al conseguir bronce. Lo que hago en Japón me hace tener la seguridad de estar lista para el oro en los próximos Olímpicos. Respecto a la comida mi dieta tiene muchas verduras, poco arroz y nada de fritos, tomo mucha agua y el único lujo que me doy es, de vez en cuando, un helado.

¿Qué consejos le da a los judocas que vienen siguiendo sus pasos?

Además del deporte, estudien, porque eso es lo que finalmente queda, el conocimiento, así cuando uno termine su etapa de deportista profesional puede aportar desde otros ángulos y con las dos cosas uno lo puede llevar a la práctica. Como se entrenan los músculos se debe entrenar el cerebro. La experiencia se debe transmitir, he logrado ser campeona mundial y medallista olímpica y han sido los mejores resultados a nivel nacional, entonces pienso que con la experiencia que he tenido les puedo enseñar a otros el camino que he recorrido. Si termino mi ciclo y me voy con lo que yo hice, y no lo comparto, estaría siendo egoísta. 

¿Qué le han dejado de experiencia los Olímpicos en los que ha estado?

Son la mayor meta que uno como deportista de alto rendimiento tiene. Estar ahí y ver a grandes deportistas de otras disciplinas, incluso, y uno saber que todos hacen parte de un mismo grupo, una misma familia y que tiene un mismo objetivo es una experiencia maravillosa.

En Pekín fueron mis primeros Juegos y era llegar allá con la expectativa de una buena participación. Era un gran logro porque llegué al judo a los 14 años y las cosas se me iban dando rápido. Era cuestión de empezar a sumar en la alta competencia, fui séptima y hasta ese momento era la mejor posición de Colombia en el judo olímpico.

Luego, en Londres (2012) ya fui con el objetivo de una medalla, ya conocía cómo se vivían unos Juegos y fue más fácil enfrentarme a los escenarios llenos. Ya era campeona mundial y tenía más experiencia competitiva, y gracias a Dios llegó la medalla de bronce.

El tema en Río (2016) era superarme a mí misma y lo hice ganando la presea de plata. Por eso estoy trabajando muy duro para cumplir mi sueño dorado en Tokio (2020)”.

¿Cómo va este nuevo ciclo?

Las cosas han mejorado mucho, estoy décima en el ranquín mundial. A Olímpicos clasifican las primeras 14. La idea es seguir acumulando puntos que me permitan mejorar la posición. Ya fui primera y a eso le apunto. Tengo dos años para llegar lo más arriba posible y también me cuido de alguna lesión, tengo un plan de trabajo que cumplo al pie de la letra.

¿Siente respaldo del Estado?

El apoyo del Gobierno Nacional ha sido vital; sin ese respaldo no se hubieran dado estos resultados ni hubiera evolucionado. He adquirido una madurez deportiva que me permite estabilidad en mi disciplina.

¿Serían sus cuartos juegos y eso marca un respeto en los rivales; ¿apunta a más?

He trabajado muy fuerte para eso, todo suma y hace parte de mi carrera, mi objetivo es pensar en Tokio y en la medalla de oro. Si alcanzo a estar en unos Olímpicos más, lo decidiré después pero, por ahora, le estoy metiendo toda la ficha a esta preparación y a este ciclo. El nivel es muy alto, pero yo sé que no es imposible, hay que salir con la mejor actitud y disposición. Todos los días le pido a Dios que bendiga este trabajo y mi esfuerzo”.

¿Qué le hace falta en esta preparación?

La energía positiva de todos los colombianos. He tenido todo lo necesario para prepararme bien y esperemos que cuando me toque participar en Tokio dar lo mejor de mí y obtener la anhelada medalla de oro.

¿Cuáles considera sus principales logros?

He sido tres veces campeona del mundo, medallista olímpica de bronce y de plata, campeona panamericana, suramericana, centroamericana y de Juegos Bolivarianos. He obtenido grandes resultados y ya el haber marcado la historia del judo de Colombia puede ser el mayor logro.

¿Cuál es su mayor reto de acá a las justas olímpicas?

Los Juegos Panamericanos de Lima a los que espero llegar en un alto nivel, con madurez deportiva y aportarle a mi país otra medalla de oro.

¿Cómo ve el futuro del judo colombiano?

No quisiera centrarme solo en el judo. Colombia está pasando por un excelente momento, hemos mejorado muchísimo, las medallas que se obtuvieron en Río-2016 lo demuestran y marcan la historia deportiva de nuestro país. Colombia está creciendo gracias a que mejoramos en el tema dirigencial.

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Colprensa
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