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Más del 30% del café que se toma en Colombia es importado

Martes, 20 de Abril de 2021
El 99% de los hogares colombianos consume café, pero se hace con baja frecuencia e incluso más por costumbre, que por tener una experiencia memorable.

Colombia es uno de los pocos países reconocidos a nivel internacional por su producto insignia: el café. Sin embargo, llama la atención de muchos que los colombianos no son grandes consumidores de café comparados con otras regiones como Europa y Estados Unidos. 

Además, muchos desconocen que gran parte del café que se comercializa en el país no se produce localmente y esto genera apatía e incomprensión alrededor de la gran variedad de perfiles especiales. 

De acuerdo con cifras de la Federación Nacional de Cafeteros, el consumo per cápita de café en el país es de cerca de 2,2 kilos al año, mientras que, en países europeos, como Finlandia, el consumo interno es cinco veces mayor, bordeando los 12 kilos per cápita. 

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Según Kantar, esto se debe a que a pesar de que el 99% de los hogares colombianos consume café, lo hace con baja frecuencia e incluso más por costumbre que por tener una experiencia memorable en donde se deleiten por las cualidades del grano. 

Se ha evidenciado que las generaciones más jóvenes están cada vez más interesadas en la diversidad de perfiles y características del café. No obstante, la inmensa mayoría de los colombianos históricamente ha estado expuesta a cafés con perfiles de “segunda” lo que ha contribuido a que el país no tenga una cultura alrededor de esta bebida. 

Un gran porcentaje del café que se comercializa en el país no es producido localmente. En los últimos 12 meses, la producción superó los 14 millones de sacos de 60 kg, de los cuales, 12,7 millones se exportaron. Por lo tanto, quedan 1,3 millones para consumo interno. 

Esto se traduce en un déficit de 800.000 sacos que terminan siendo importados para suplir la demanda del mercado local, que de acuerdo con la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), es de 1,9 a 2,1 millones de sacos anuales. En resumidas palabras, el consumo de café importado es más común de lo que se piensa y en el 2020 osciló en el 38%. 

Lo anterior, desemboca en que las empresas de la categoría de café deberán adoptar un etiquetado más transparente y correcto en el que se detalle el origen del grano que comercializan, para que el consumidor pueda tomar una decisión de compra fundamentada y, sobre todo, se promueva el abastecimiento familiar con productos locales. 

De esta forma, se podría fomentar una cultura de café en la que realmente se eduque sobre los perfiles de taza, entendiendo su historia, su proceso de producción y su preparación.  
 

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