Cannabis, el petróleo que aún no se explota en Colombia

Sábado, 3 de Noviembre de 2018
Pesa a estimaciones del mercado que demuestran el gran potencial del país como exportador de marihuana. 

La industria de la marihuana es una de las más prometedoras de la década, como lo comprueba Canadá que se convirtió en el primer país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en legalizar la venta para consumo recreativo. Según la consultora Arcview, en el mundo la planta moverá en 2022 una cifra cercana a los 32.000 millones de dólares ($102 billones).

En este escenario internacional, Colombia dio un paso atrás en el crecimiento de la industria del cannabis al aprobar el decreto contra la dosis mínima, que prohíbe tener, entregar, distribuir o comercializar la sustancia, lo que se traduce en inconvenientes para el mercado que se estaba formando.

A principios de 2018, la Junta Internacional para la Fiscalización de Estupefacientes (Jife)  definió el cupo para la producción de cannabis medicinal en Colombia en 40,5 toneladas, por segundo año consecutivo el país obtuvo el equivalente al 44% de la producción autorizada para sembrarse legalmente en el mundo.

Después de Colombia, Estados Unidos es el siguiente país con mayor cupo con 33,4 toneladas, seguido por Israel, con 10,1, y Australia con 2,5 toneladas. La Jife a través de un informe estimó que el cupo total a nivel mundial es de 91,9 toneladas.

En Estados Unidos, país que ha llevado la bandera de la lucha global contra las drogas, son nueve los estados que han legalizado o despenalizado el consumo recreativo y en 29 estados permiten el consumo de la planta, sus derivados y los medicamentos para fines terapéuticos y medicinales.

Actualmente, los países que declararon legal la marihuana con fines recreativos o médicos son: Colombia, Australia, Canadá, Chile, Costa Rica, España, Estados Unidos, Holanda, India, Israel, Jamaica, México, Portugal, República Checa y Uruguay, según reseña el medio mexicano Excelsior.

Pharmacology University lleva 12 años intentando quebrar los estigmas del cannabis medicinal por medio de la educación y formó una sede en Bogotá en 2017. Katerin Osuna, directora de franquicias en Colombia y Angélica Uricoechea, directora académica de la institución, dijeron que en la actualidad se ha comprobado con estudios que el cannabis ha funcionado perfectamente para tratar enfermedades crónicas como cáncer, epilepsia, esclerosis múltiple, migraña, trastornos del sueño, autismo, trastornos alimenticios, entre otras.

“Al ser una medicina natural no tiene efectos secundarios negativos. Los estudios comprobaron que no se ha registrado ninguna muerte o sobredosis por consumir cannabis en ningún lugar del mundo”, indicó Osuna.

Por otra parte, muchas de las cepas (tipos) que se producen en Estados Unidos son cultivadas ‘Indoor’, en invernaderos caseros que utilizan sistemas de iluminación y nutrientes químicos para que la planta florezca en menos tiempo, con más cantidad de cogollos (frutos) y mayor contenido de Tetrahidrocannabinol (THC), el componente que causa el efecto.

Muchas de estas cepas americanas han sido traídas en la clandestinidad a Colombia y en el ‘triángulo de oro’, territorio compuesto por Corinto, Miranda y Toribío, en el Cauca, las condiciones climáticas, de la tierra y la experticia de los agricultores nacionales ha permitido que se produzcan mejores variedades que las originales.

El crepy es el tipo de cannabis más comercializado en el país, una variedad con alto contenido de THC, que es considerada una de las cepas más potentes y por su fama se ha convertido en una de las más apetecidas del mundo.

Canadá ha mostrado mucho interés en la producción nacional de la planta para abastecer su demanda interna, pues por las estaciones los costos para sembrar son muy altos y la producción es insuficiente para el mercado interno.

A principios de 2018, el gobierno colombiano expidió licencias a 21 empresas para cultivar cannabis con fines medicinales. Estas firmas están pendientes de los registros del ICA sobre las especies que se cultivarán y los certificados del Invima para la fabricación de los productos derivados. Cannavida, Pharmacielo Colombia Holdings, Khiron Life Sciences, Canmecol y Medcann son algunas de estas empresas.

Dicho mercado, hasta el momento, se está formando, pero el decreto presentó una ‘traba’ para la expansión de la marihuana colombiana como producto en el mercado internacional y existen dudas sobre si las posibilidades de exportación siguen vigentes, por causa de los vacíos legales que se tienen sobre el tema.

En un escenario donde las estimaciones internacionales se cumplan, Colombia tiene la capacidad de abastecer el 44% del mercado mundial de esta planta, superando en rentabilidad a productos como el café, el aguacate y las flores; el nuevo petróleo del país es el cannabis.

Aceites, gotas y cremas para uso terapéutico se venden en Cúcuta.

Lea también Cannabis, nueva apuesta de los fabricantes de bebidas alcohólicas

Activismo en tiempos de prohibición

Entre tanto, en Cúcuta hay personas que luchan por mejorar la imagen de los consumidores de la planta, promulgar el autocultivo como medida de abastecimiento de la sustancia para consumo medicinal o recreativo y la prevención del consumo de drogas en los colegios de la ciudad.

Este es el caso de la oenegé Sembrando un Norte, que reúne a 30 miembros de la comunidad cannábica de Norte de Santander. Gustavo Gélvez, fundador y presidente, dijo que en los dos años y medio de funcionamiento ha visitado 12 colegios de Los Patios y Cúcuta, para ofrecer charlas de prevención sobre el consumo de drogas alucinógenas.

“Nosotros promulgamos el autocultivo como mecanismo para producir gotas, ungüentos, cremas, resinas e infusiones para uso terapéutico, el objetivo no es estar comercializando sino enseñar a hacer estos medicamentos”, señala Gélvez.

Sebastián Ramírez, miembro de la organización, dice que otro de los beneficios del autocultivo es salir de la cadena ilícita en la que se ve involucrado el consumidor al adquirir la planta.

El grupo de activistas afirma que ha tenido una recepción positiva entre la comunidad, por lo que continuará con este trabajo en pro del consumo responsable y para mejorar la imagen de quienes utilizan la planta.

Hasta la fecha ha efectuado marchas, conversatorios, visitas a colegios y un curso de autocultivo que tiene lugar en la casa comunal del barrio El Llano, lugar que fue recuperado por la oenegé con el permiso de la junta de acción comunal y los ediles de la comuna 1.

“Hacer activismo en la ciudad es un reto, pero la evolución de la idiosincrasia cucuteña lo amerita, necesitamos enseñarles a las personas que los estigmas y los prejuicios que se han creado se deben olvidar, mostrarles nuestra verdadera imagen”, agrega Gélvez.

Le puede interesar Aceites de lombriz y cannabis artesanal

En cifras

En 2013, Uruguay fue el primer país en legalizar el cannabis recreativo, actualmente Canadá, Corea del Norte, Sudáfrica y el estado de Colorado (EE.UU.) también permiten este tipo de uso.

En Europa más de 24 millones de personas consumen marihuana, según datos del Observatorio europeo de las drogas y toxicodependencias (Emcdda).

Según la consultora Arcview, durante 2017, el mundo gastó 9.500 millones de dólares en la marihuana legal, una cifra destinada a subir a 12.900 millones para 2018 y a 32.000 millones en 2022.

Flor de Juana y Cannamedical son dos de las marcas de productos medicinales creados a base de cannabis que se comercializan en Cúcuta.

-4000 millones de dólares moverá el cannabis en Canadá.

-21 licencias expedidas para el cultivo de la planta en Colombia.

-15 países declararon legal la marihuana medicinal.

Image
Daniel Villán Bustamante