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De la uva en Villa de Rosario ya solo quedan rastros

Sábado, 8 de Diciembre de 2018
La tradición agrícola de Villa del Rosario empezó en la época en que llegaron los españoles con el cacao. Los cacaotales dieron paso a la caña de azúcar en las grandes haciendas y también a la vid.

En los años veinte del siglo pasado, y por varias décadas, Villa del Rosario fue la cuna de grandes viñedos, de los que hoy no quedan más que recuerdos y una feria de la uva, sin uva.

La planta, cuyas ramas tienden a trepar y a construir un techo verde, dominó grandes extensiones en Villa Antigua, La Palmita, El Palmar y todo el municipio; hoy, toparse con una es casi igual que sacarse el Baloto.

En los buenos tiempos, los racimos de uva verde o morada producidos en la gran mayoría de casas, llegaban a Bogotá, Medellín y Bucaramanga, al mismo tiempo que pasaban la frontera llegando a San Cristóbal y Caracas. 

Gerardo García, profesor e historiador rosariense, vivió la época de grandes viñedos y  55 años después, se cuestiona que las administraciones municipales insistan en celebrar una feria bajo el nombre de una tradición, que hoy, está en el olvido.

“Es triste ver que se está desaprovechando un municipio donde las tierras son tan aptas para volver a cultivar la uva y convertirla en la principal actividad económica, como lo fue hace tantos años; es falta de voluntad política, pero se sigue promocionando una feria con artistas de otras partes, en lugar de impartir cátedras para enseñar la historia del pueblo”, dijo.

Según García, en 1969 apareció el primer festival y reinado de la uva en el que la carroza principal de la caravana fue un viñedo en miniatura ambulante, que resultó ser la atracción y motivación de todos los habitantes.

¿Qué pasó con los cultivos?

Entre las muchas versiones que los habitantes y el historiador de Villa del Rosario atribuyen al acabose de los viñedos, está la llegada de las misiones de paz y unas personas del Valle del Cauca en 1975 para mejorar y fortalecer el cultivo de uva en el municipio.

Para esa fecha, Villa del Rosario iba a dar el paso hacia la transformación, pues el que se llamaba Ministerio de Sanidad, hoy Invima, otorgó la licencia para el montaje de una productora de vino.

Sin embargo, ni una botella se hizo, porque un mal trago llevó a pique la gran extensión de cultivos de vid.

“Esos recién llegados vinieron y le vendieron la idea a los uveros de hacerle una poceta a cada mata y pelarle la pata abajo, para luego echarle úrea. Eso lo que hizo fue quemar las matas”, dijo García.

Otra de las causas, según relata, fue la bonanza petrolera en Venezuela pues muchas personas llegaron de otros departamentos como Santander y Boyacá atraídos, pero no continuaron la tradición de la uva.

García anotó que también, para esa época, los enfrentamientos entre liberales y conservadores hicieron que la gente se alejara del pueblo dejando abandonados los cultivos que ya estaban dando grandes producciones.

Los habitantes cuentan que anteriormente el agua llegaba por tomas y después por tuberías sin tratamiento alguno y al hacerse el acueducto que hoy existe, el agua tratada provocó la desaparición de la uva.

“Unos líderes del municipio lograron colarse en una visita presidencial, burlar la seguridad y mostrarle al presidente una botella de agua sucia que llegaba a las casas. Por eso fue que en el gobierno del presidente Misael Pastrana hicieron el acueducto actual”, anotó.

Las uvas gordas

García contó que las semillas de la vid las trajo desde Suiza Julio Lotcher en 1926, y se sembraron en una granja departamental para conquistar ese territorio.

En ese entonces se producían las variedades Golden Globe e Isabelita.

“El suizo Lotcher también montó viñedo propio en lo que hoy se conoce como Villa Grande y en Villa Antigua es el lugar donde la cultura del cultivo adquirió la mayoría de edad”.

Para los rosarienses, el cultivo de uva no era solo un sustento económico, sino una tradición cultural.

Entre sus anécdotas como buen productor, el historiador cuenta que cuando la uva va rumbo a la maduración hay que aplicarle azufre y después se envuelve, en esa época se utilizaba papel periódico o en el que se empacaba la harina y el azúcar. 

“Ese escudo protector de las uvas se amarraba con cabuya para que los pájaros no la picaran cuando estuviera madura y echaran a perder el esfuerzo”.

Según García, antes de envolverlas, los pájaros llegaban a 1:00 p.m. y a las 5:00 p.m. y para espantarlos,  a los niños los hacían salir con un pote por el solar de sus casas, haciéndolo sonar como un tambor, dándole vueltas.

“Eso era muy bonito, por más de dos horas se escuchaban en todo el municipio el sonido de los potes como si fueran tambores, sonaban como si fueran las campanas de la iglesia”, dijo.

¿Sembrar más?

Saúl Cristancho, secretario de Gobierno de Villa del Rosario, contó que este año la administración municipal,  con el fin de incentivar los cultivos de uva a través de las Unidades Municipales de Asistencia Técnica (Umata), regaló a los campesinos 200 plántulas para que sean sembradas en los campos y los viñedos grandes.

Según Cristancho, actualmente solo una hay una familia que tiene cultivo de uva y la comercializa.

Agregó que los cultivos se desaparecieron cuando hicieron el acueducto porque se acabaron las tomas de donde recogían el agua para el riego. “El cloro que le echaban al agua secó las plantas”.

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Katherine Villamizar Leal