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Hay dos mil hectáreas de palma sostenibles en el departamento

Martes, 5 de Septiembre de 2017
En Norte de Santander hay 364 cultivadores, con 4.200 hectáreas, a la espera de recibir la certificación internacional RSPO.

La producción sostenible es el único camino que tienen los cultivadores de palma de aceite del país para garantizar su permanencia en el mercado internacional.

Jens Mesa Dishington, presidente ejecutivo de la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite (Fedepalma), explicó que la sostenibilidad es la que está orientando y determinando el consumo de todos los productos alimenticios y no alimenticios en el mundo y, por supuesto, la palma no es ajeno a ello.

En el país, cerca del 17% de la producción nacional de este sector ya tiene el certificado internacional de sostenibilidad RSPO y la meta es llegar al 50% en el 2020. Para el funcionario, que estuvo ayer en Cúcuta en la asamblea regional de palmicultores, esta meta no debe ser difícil de cumplir, puesto que el país tiene una frontera agrícola muy amplia y además siempre se ha trabajado con los productores para implementar cultivos sin reforestar.

En Norte de Santander 164 pequeños productores que ya hicieron este proceso y recibieron la certificación el año pasado en sus 2.000 hectáreas. Tarsicio Claro Peñaranda, palmicultor en el Catatumbo que hace parte de este grupo, indicó que gracias a los cambios implementados ahora  aprovecha mejor todos los desechos que deja el cultivo, tiene una mejor producción, recibe más ingresos y cuida la naturaleza.

A este segmento de cultivadores certificados, buscan unirse otros 364 que ya presentaron los documentos para validar otras 4.200 hectáreas. Se espera que antes de dos meses reciban la certificación.

“Lo más difícil es el cambio de cultura, porque es hacer las cosas con nuevos parámetros”, dijo, Roger Contreras, coordinador de Sostenibilidad del grupo empresarial Oleoflores, en la zona central del país. 

Entre los cambios que se hacen en las fincas para la implementación del proceso está la adaptación de la infraestructura para el manejo de aguas, la adecuación de espacios para las herramientas e insumos, y la contratación de manera formal de los trabajadores, así como la capacitación de los mismos.

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Jorge Andrés Ríos Tangua