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Japoneses no temen a ser reemplazados por robots

Miércoles, 16 de Agosto de 2017
La automatización del trabajo en esa nación es muy bien vista.

Miles de latas son llenadas de cerveza, cerradas, lavadas, colocadas en paquetes de a seis y despachadas a una velocidad asombrosa –1.500 por minuto, para ser exacto– en cintas transportadoras en una moderna fábrica cerca de Tokio.

No se ve un alma en esta escena perfecta de automatización japonesa

Las máquinas hacen todo el trabajo pesado en esta planta de la cervecera Ashai. La tarea de los humanos es asegurarse de que los aparatos funcionan y revisar la calidad que reflejan los sensores. 

“Básicamente, nada sale mal. Todo funciona al 96% de su capacidad”, dijo Shinichi Uno, un capataz de la planta. “Las máquinas hacen el trabajo y los humanos supervisan a las máquinas”. 

La idea de que la automatización elimina plazas de trabajo no le quita el sueño a nadie en Japón, donde las tasas de nacimientos han ido bajando con los años, lo que genera el temor de que algún día haya escasez de mano de obra.

Sería difícil encontrar una cultura que ve con tan buenos ojos la automatización, que se refleja en la popularidad de los robots que hacen de compañía de las personas. 

Japón dio gran impulso a la automatización a partir de la década de 1990 y está a la vanguardia de ese sector en la industria automovilística, con 1.552 robots por cada 10.000 empleados, comparado con 1.091 en Estados Unidos y 1.133 en Alemania, según un informe que la Casa Blanca entregó al Congreso estadounidense el año pasado. Japón también lidera en otros sectores, con 219 robots por cada 10.000 empleados, comparado con 76 en Estados Unidos y 147 en Alemania. 

Un elemento distintivo en Japón es el sistema de “empleo de por vida”. Las grandes firmas generalmente retienen a sus empleados, incluso si sus funciones ya no son necesarias, y los capacitan para desempeñar otras tareas, según Koichi Iwamoto, del

Instituto de Investigaciones de la Economía, el Comercio y la Industria. 

El sistema empieza a resquebrajarse a medida que Japón se globaliza, pero sigue vigente, indicó Iwamoto. 

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AFP
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