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Juan Sebastián Monroy, un empresario de 14 años

Sábado, 26 de Enero de 2019
Desde los 10 años Monroy empezó a crear los slimes que ahora vende con su propia marca a través de redes sociales.

Desde los 10 años, Juan Sebastián Monroy, estudiante del colegio Gimnasio El Bosque, demostró pasión por los slimes, juguetes que se han vuelto tendencia en internet por tener múltiples formas de uso, colores y olores. Lo que inició como un pasatiempo, cuatro años después se convirtió en una marca y una idea de negocio que Monroy administra y ejecuta a través de las redes sociales.

Con solo 14 años, Monroy tiene su propia empresa, J1 Slime; a través de una cuenta de Instagram comercializa sus propios diseños del juguete, que aprendió a hacer practicando en su casa y con la ayuda de una amiga de Barranquilla que también es dueña de una microempresa.

“Cuando conocí los slimes me gustó mucho la idea, comencé a hacerlos en mi casa a escondidas porque los materiales pueden manchar las cosas. Hasta que un día lo esparcí sobre mi colchón y mi mamá se dio cuenta de mi pasatiempo”, dijo Monroy.

Martha Forero es periodista y madre del joven empresario; ella apoyó a su hijo desde el inicio cuando vio en él la pasión por la creación de estos juguetes. La orgullosa madre destaca que el joven nacido en Bogotá siempre ha estado mentalizado en su empresa y se divierte mucho con su idea de negocio.

Por otra parte, Juan Pablo Luque, esposo de Martha Forero, resaltó que no es necesario tener un gran capital para iniciar una empresa, porque Monroy empezó de la nada, solo con el dinero de su lonchera y hoy vende un promedio de 15 slimes diarios durante los fines de semana en el restaurante La Granja en Chinácota.

Un arte hecho juguete

La idea de negocio tuvo su punto de partida en abril de 2018, cuando Monroy creó la cuenta J1 Slime. El joven emprendedor comenzó a ganar seguidores y a vender los juguetes a personas de todas las edades, quienes han adquirido la viscosa masa por sus atractivos colores y múltiples usos.

En septiembre, el emprendedor decidió participar de la Fiesta del Libro 2018; para ello, Monroy montó un estante pagado y decorado por él mismo.

El joven trabajó durante toda la semana que duró el evento cultural y consiguió una plataforma para sus productos a través de talleres que realizó con niños de diferentes edades.

Los materiales con los que Monroy hace los slimes son variados, lo primordial es el pegante y las decoraciones que irán en la masa, aunque aseguró que lo más importante “es tener mucha imaginación”.

Los juguetes hechos por el emprendedor demoran aproximadamente dos semanas en su secado, además por el gran calor de la ciudad se debe tener mucho cuidado en el proceso de reposo.

Forero resaltó que su hijo tuvo mucha perseverancia en su idea de negocio, “la empresa la creó de la nada y eso lo volvió una persona constante, además le ha permitido explotar su creatividad porque cuando inició sus primeros diseños eran muy diferentes, hoy él cubre todos los gastos de la marca y maneja un esquema de finanzas”.

Monroy también hizo énfasis en el apoyo que le ha brindado Melina Benítez, joven que trabaja junto a él en la venta de los juguetes en La Granja y la preparación de los inventarios.

“Aprendí a manejar mis gastos para poder tener los materiales siempre disponibles, las ventas son súper variadas, en fechas especiales los slimes se venden demasiado”, dijo Monroy y agregó que los colores más pedidos son el neón y el azul.

Por otra parte, Luque destaca que muchas personas ven estos juguetes como obras de arte, por los múltiples diseños que tienen y porque su textura tiene capacidades terapéuticas. “Mi abuela tiene artritis y los utiliza mucho para ayudarse con la enfermedad; a mí me sirven para concentrarme trabajando”, indicó Forero.

‘No hay edad para emprender’

La historia de Juan Sebastián Monroy sirve de ejemplo para los jóvenes y adultos que deseen montar una empresa. Hoy, con 14 años, él ya se imagina montando un local comercial en la ciudad para vender los slimes.

El único apoyo que Monroy ha recibido para su idea de negocio es el seguimiento de parte del clustér de emprendimiento de la Cámara de Comercio y la promesa de un espacio en las próximas ferias de la entidad para usar como plataforma comercial.

El joven ya se planteó vender los insumos para hacer los slimes y a pesar de la competencia, seguirá innovando y creando para estar en la vanguardia en este moderno negocio.

Su empresa ya ha vendido a otras ciudades como Santa Marta, Bogotá y Montería. “Una vez nos pidieron un slime en un pueblo en Sucre, la empresa de envío se demoró mucho en llegar porque no sabían dónde quedaba, eso resalta el gran alcance de la marca”, resaltó Forero.

El joven afirma que la responsabilidad y la persistencia son los valores fundamentales para iniciar una empresa. “No es fácil, pero aprendí que lo que a uno le gusta puede volverse un emprendimiento y generar ingresos, lo más importante es tener ganas de crear”.

La sensación

El periódico La República de Lima (Perú) reseñó que los slimes son una “gelatina o masa elástica que se caracteriza por ser colorida y tener una textura fácil de manipular. Gracias a sus ingredientes económicos y fáciles de conseguir, se ha convertido en uno de los juguetes caseros más utilizados por los niños”.

“La popularidad de este juguete se debe a un tutorial en Youtube que se hizo viral en los colegios de Estados Unidos y se convirtió en tendencia mundial a partir de los miles de videos publicados en redes sociales donde se muestran los tipos de slimes y se realizan competencias para ver quién logra hacer el más grande, esponjoso y de diferentes colores”, reseñó el medio de comunicación. 

“Esta masa elástica representa una forma de divertir a los niños y sirve como desestresante, pues al ser esponjoso, permite apretarlo y estirarlo, generando movimientos y ruidos que resultan agradables para el oído”, puntualizó el periódico peruano.

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Daniel Villán Bustamante