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La nueva generación lucha contra el desempleo

Sábado, 13 de Junio de 2020
El situación en Cúcuta es un mal crónico, pero la pandemia la ha empeorado para los menores de 29 años.

 

Tres de cada diez personas menores de 29 años en Cúcuta, está sin trabajo; los jóvenes, aunque salgan bien preparados de las universidades, enfrentan grandes barreras a la hora de entrar al mercado laboral, y este escenario puede ser la plataforma para la implementación de una reforma que permita el trabajo por horas en Colombia.

La pandemia del coronavirus golpeó fuertemente al mercado laboral nacional, con 5,3 millones de personas que perdieron sus empleos en abril a raíz de las medidas de aislamiento social obligatorio que se implementaron para contener la enfermedad.

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En el caso de Cúcuta y su área metropolitana, fueron 30.000 nuevos desempleados los que se sumaron a la cifra total de desocupados, que es de 93.000 personas, la más alta desde que empezó el milenio (2001).

Uno de estos jóvenes es David Otero*, un comunicador social y periodista que el 10 de mayo del 2019 recibió su título profesional en la Universidad de Pamplona.

Al obtener el título pensé, ahora las empresas donde postule mi hoja de vida van a exigir experiencia y no la tengo. Afortunadamente, logré entrar a una cadena de radio local”, contó el comunicador de 24 años.

Otero trabajó durante ocho meses en esa empresa, y renunció el 5 de abril a su puesto por sentir que no era bien remunerado.

“Es increíble que vayas a la universidad durante cinco años, para salir a ganarte un mínimo. El trabajo de los periodistas en la ciudad no es valorado.  Además, hay momentos en que los jefes quieren pisotearte por ser nuevo o estar comenzando. Es una dura situación la que debemos enfrentar los jóvenes profesionales”, manifestó Otero.

El joven estaba reuniendo ahorros para realizar una especialización, sin embargo, la difícil situación económica que se presenta por la pandemia lo obligó a usar ese dinero para pagar víveres y servicios públicos en su hogar.

“Iba a entrar a trabajar en una empresa, pero con la pandemia todo se paralizó. No pude hacerme los exámenes de ingreso y no pudieron contratarme”, agregó Otero.

Según las cifras del último informe del mercado laboral del Dane, en Cúcuta y su área metropolitana la población entre 14 y 28 años es de 233.000 personas. De estas, solo 119.000 son económicamente activas, es decir, están buscando empleo o ya tienen uno.

Esto quiere decir que 114.000 jóvenes son inactivos, porque están estudiando, enfermos o ejercen las labores del hogar. Por lo que cuando esta población cumpla sus estudios universitarios, tendrán que entrar a hacer parte del mercado laboral.

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Juan Daniel Oviedo, director del Dane, resaltó que solo 3.000 de los 30.000 nuevos desempleados son menores de 25 años. Sin embargo, la tasa de desempleo de la ciudad en abril se ubicó en 30%, siendo la décima ciudad con la cifra más alta.

Otro dato importante revelado por el Dane, es que según las proyecciones de población realizadas con los datos del Censo Nacional, este año Norte de Santander tendrá 22.428 habitantes más, pasando de 1.620.318 el año pasado, a 1.642.746 este año.

El rango de edad de 25 a 29 años es el que mayor porcentaje de la población del departamento reúne, con 285.238 personas, que equivalen al 17,3% del total de habitantes de la región. Por lo que aunque la oferta de empleo sigue siendo escasa, la demanda no ha parado de crecer.

Medidas insuficientes

Iván Jaramillo, director del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, manifestó que el desempleo juvenil es una problemática global, que se ha empeorado con las difíciles condiciones económicas producto de la pandemia del coronavirus.

“La crisis sanitaria reveló que medidas como la ley del Primer Empleo no fueron suficientes para establecer estímulos para la contratación de menores de 28 años, por eso deben reformarse para remover las barreras existentes, especialmente para el empleo juvenil femenino, porque están en una situación más complicada que los hombres”, explicó.

El académico resaltó que además de estímulos tributarios es clave que las universidades se conecten con el mundo laboral para que la demanda de carreras vaya acorde con las posibilidades de empleo que existen en el país.

Sobre el pedido del presidente de Fenalco, Jaime Alberto Cabal, a los Ministerios de Trabajo y Comercio, Industria y Turismo de buscar la recuperación del empleo mediante la contratación por horas y la flexibilización laboral, Jaramillo consideró que la medida es una “degradación de derechos” que constituye una importación de políticas extranjeras que no podrían resolver la problemática nacional del desempleo juvenil.

Las barreras laborales han llevado a muchos jóvenes a ver en el emprendimiento y la creación de microempresas virtuales un camino para conseguir ingresos durante sus estudios y en sus primeros años en el mercado laboral.

Para Jaramillo, aunque es una de las vías para transitar hacia la empleabilidad, realmente no tiene un impacto macro en el mercado laboral y traslada toda la responsabilidad de las prestaciones sociales al trabajador.

Finalmente, el académico puntualizó que es preciso fortalecer los esquemas de estímulos para las empresas, haciéndolos más rentables para que los jóvenes puedan conseguir su primer empleo, que es la “mayor barrera” del mercado laboral, y que no está generándoles la experiencia ideal para las hojas de vida y el perfil de los nuevos profesionales.

Crisis mundial

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) alertó que los jóvenes son las principales víctimas del cataclismo económico provocado por la pandemia del coronavirus.

El director general de la OIT, Guy Ryder, pidió a los gobiernos del mundo prestar una atención especial a esta “generación del confinamiento” para evitar que la crisis actual genere efectos a largo plazo.

El estudio de la organización concluyó que una de cada seis personas menores de 29 años y en edad de trabajar ha dejado de hacerlo desde que apareció la COVID-19, además, que aquellos que conservaron sus puestos de trabajo han visto cómo su jornada se reducía en promedio un 23%.

“La pandemia inflige un triple impacto sobre los jóvenes. No solo destruye sus empleos, sino también su educación y formación, y coloca grandes obstáculos en el camino de quienes buscan entrar en el mundo del trabajo o cambiar de empleo”, estimó el informe.

El año pasado, la tasa de desempleo juvenil a nivel mundial fue de 13,6%, más alta que la de cualquier otro grupo de población, y había alrededor de 267 millones de jóvenes sin trabajo.

“Si no tomamos medidas inmediatas y significativas para mejorar su situación, el legado del virus podría acompañarnos durante décadas”, aseguró Ryder.

El jefe de la Organización puntualizó el temor que tienen de que haya “una generación perdida” que afronte una exclusión permanente de los mercados laborales y advirtió que “muchos jóvenes van a quedarse atrás” cuando el mundo se recupere de la pandemia.

*Nombre modificado por petición de la fuente

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Daniel Villán Bustamante