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¿Qué tantos impuestos pagamos?

Lunes, 4 de Mayo de 2020
Este año se recaudará solo el 6% de la cifra del 2019.

Este año se recaudarán aproximadamente 10 billones de pesos menos de impuestos en el país, de acuerdo con las estimaciones que ha hecho el Ministerio de Hacienda en sus presentaciones ante las distintas comisiones del congreso. Esta cifra es aproximadamente 6 % de los más de 157,36 billones de pesos que se recogieron el año pasado.

Si bien ya tanto el presidente, Iván Duque, como el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, aseguraron que no es momento de pensar ni de hablar sobre una posible reforma tributaria, el escenario actual sí plantea interrogantes sobre qué tantos impuestos se recaudan y de dónde provienen estos, máxime cuando las arcas de la hacienda colombiana probablemente no cuenten con unos resultados de Ecopetrol como los del año pasado, a causa de los precios del petróleo en referencia Brent durante el año.

En este sentido, en los dos primeros meses del año, últimas cifras oficiales disponibles, el recaudo fue superior a 29,35 billones de pesos. De estos, la división fue la siguiente: 25,1 billones corresponden a impuestos internos y el resto se encuentran entre cobros externos y otros aún pendientes de calificación. Cabe aclarar que este valor aún no veía el impacto del coronavirus en el país, teniendo en cuenta que este llegó la primera semana de marzo.

Poniendo la lupa sobre aquellos gravámenes que generan más valor para el recaudo nacional desde la parte interna, es el de renta y el impuesto sobre las ventas (IVA), los cuales conjuntamente superaron los 21 billones en el primer bimestre. Teniendo en cuenta que en escenarios como el actual se compra menos, es natural que el IVA disminuya su valor.

Sin embargo, impuestos como el de la riqueza solamente logran 3.843 millones de pesos, según el registro de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian).

¿Qué tanto se recauda?

Ante el panorama actual, expertos destacan que en Colombia el recaudo está por debajo de los registros de otros países de condiciones similares y que está lejos de ser como el de las economías más potentes como proporción con el Producto Interno Bruto (PIB).

Un estudio hecho por Centro de Política Tributaria de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) confirmó que, por lo menos para 2017, el ingreso tributario al que llegó Colombia solamente correspondía a 18,8 % de nuestro PIB.

Esto muestra a Colombia como uno de los países con más bajo recaudo, puesto que para América Latina y el Caribe dicha medición mostró un promedio de 22,8 %, cifra que aumenta si se tiene en cuenta cuánto es para los países Ocde: 34,2 %. De hecho, entre los 24 países que se tuvieron en cuenta para hacer este estudio, Colombia ocupa el puesto 17, viéndose incluso duplicado por Cuba, país que mostró el más alto recaudo como proporción de su economía: 40,6 %.

No obstante, es un sentimiento generalizado que en Colombia se pagan muchos impuestos. La pregunta entonces es ¿quiénes son los que pagan más?

De acuerdo con Luis Carlos Reyes, director del Observatorio Fiscal de la Pontificia Universidad Javeriana, “en Colombia, las personas naturales pagan menos que en la Ocde y menos que en América Latina como porcentaje del PIB y las empresas pagan más en esta comparación”.

Pero según el experto no todas las personas naturales pagan proporcionalmente altos impuestos. “En Colombia el 1 % más rico de la población tiene una tasa efectiva de tributación del 11,5 % de sus ingresos en impuestos y, por ejemplo, en Estados Unidos el 1 % más rico de la población tiene una tasa efectiva de tributación cercana a 23 %”.

En este aspecto enfatiza el profesor de la Universidad Nacional Jorge Iván González, quien manifiesta que la clase media es la que se ve afectada de manera más marcada por el pago de impuestos en proporción a sus ingresos mensuales.

“Hay un sesgo clarísimo hacia la clase media. La pendiente más fuerte de impuestos es de clase media y luego se aplana. Las personas más ricas terminan con tarifas similares a las que ganan 30 millones de pesos y eso es absurdo”, explicó González. En este sentido, la propuesta del analista es un impuesto al patrimonio, que busque que los más ricos aumenten su pago.

¿A dónde va el dinero?

El Estado accede a estos recursos para hacer el gasto público. Los impuestos se acompañan de pagos como los de contribuciones a salud o pensión y las utilidades generadas por las empresas con las que cuenta, como es el caso de Ecopetrol.

Para el año pasado, de acuerdo con la apreciación del Observatorio Fiscal de la PUJ, la distribución que se dio al gasto público por sectores fue de 20,1 % para el pago de deuda pública, 16 % para la educación, 12,9 % para defensa, 12,5 % para el sector salud, 11 % para el trabajo, 4,5 % destinado a la inclusión social y reconciliación, entre los sectores que recibieron una mayor porción de este dinero.

Nuevamente es necesario aclarar que si bien ya se presentó un anteproyecto sobre cómo se dividiría el presupuesto nacional actual, este aún está presto a modificaciones y más teniendo encuenta el cambio de contexto en lo económico.

De acuerdo con Reyes, los impuestos aportan a la igualdad, puesto que “en la medida en que el sistema tributario es un mecanismo potencial de redistribución de los ingresos, contribuye a bajar el coeficiente Gini”. Sin embargo también destaca que tendría que tener alta tributación para personas de altos ingresos para que tuviera más sentido esa redistribución.

Reformas

Por ello, expertos han planteado la necesidad de una reforma tributaria, atendiendo a la disminución en la capacidad de pago tanto de personas como de empresas.

El concepto generalizado es claro: es que en este momento no se puede incrementar el recaudo, sino que se necesita otorgar apoyos. Pero una vez se acabe la crisis e inicie el repunte económico se necesitaría una reforma en términos tributarios.

Julián Arévalo, decano de Economía de la Universidad Externado, señaló que “Colombia necesita mayores recursos no solo por compromisos de gasto que ya había adquirido, sino también por lo que demanda la atención a la crisis”. Por esto, apuntó que también se debe apoyar al empresariado para que la crisis humanitaria no termine de estallar.

El problema no sería de ahora, puesto que, agrega Arévalo, “el sistema tributario no contribuye de manera importante a corregir las grandes desigualdades que tiene el país”.

La Ley de Crecimiento

Recordemos que el país recientemente ya pasó por una reforma tributaria, la cual se centró hacia la exención de impuestos a las empresas y a la devolución de IVA a la población más vulnerable.

Según explicó Myriam Gutiérrez, Socia de Impuestos y Servicios Legales de Kpmg, “en personas naturales hay un beneficio importante. Lo que hizo la ley fue modificar el régimen cedular: las unifica y hace algunos ajustes en el impuesto”.

Y agregó que “lo que es cierto es que el aumento al impuesto de renta, que pasó de 33 % a 39 % realmente está jalando a personas naturales que tengan rentas líquidas que excedan los 4.100 Unidades de Valor Tributario”.

Ayuda a empresas

La experta señaló que la Ley de Crecimiento parte de un principio en el que se busca aumentar la competitividad bajando los impuestos a las empresas, porque “en la medida en la que brindemos tasas más competitivas va a haber un mayor flujo de inversión extranjera”. Por esto, se vieron exenciones especiales a industrias como el agro o la economía naranja.

Pero este punto lo han debatido otros analistas. De hecho, Reyes, de la PUJ, apunta a que “Hoy en día las recomendaciones que vienen desde la academia tienden más a cuestionar el que los recortes de impuestos sean así de beneficiosos”.

En este mismo rumbo González argumenta que en la medida en la que se incrementen las cargas impositivas, las condiciones van a ser mejores para las empresas. “Si se pagan más impuestos se pueden garantizar, por ejemplo, mejores vías y esto reduce los tiempos de transporte y aumenta la productividad de las empresas”.

Pese a esto, no se desconoce que el escenario actual sí requiere que las compañías vean un alivio en sus cuentas para poder seguir manteniéndose a flote el mayor tiempo posible, pese a que en muchos de los casos deban cerrar sus puertas por la pandemia y la respectiva cuarentena (ver Paréntesis).

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Colprensa
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