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Tiempos difíciles para la economía local

Martes, 28 de Abril de 2020
70 por ciento de los restaurantes deberán cerrar sedes por causa de la crisis.

El coronavirus se ha convertido en un reto para la economía mundial. En Norte de Santander, los sectores más golpeados son el comercio y servicios, como alojamiento y alimentación.

La última encuesta de impacto económico de la Cámara de Comercio de Cúcuta evidenció que, de las 59.316 empresas activas de la ciudad, el 59 % tiene un cese total de sus actividades. El 44 % de estas empresas son del sector comercio y un 10 % son de alojamiento y restaurantes.

Además, el 54 % de las empresas de la ciudad se han visto obligadas a reducir su número de trabajadores, dentro de las cuales el 37 % ha disminuido en más de un 50 % su planta laboral.

Mario Zambrano, coordinador del programa Cúcuta Cómo Vamos, dijo que un estudio reciente de la Universidad de Los Andes identificó que el comercio al por menor de bienes no básicos, el alojamiento, los restaurantes, la construcción, las manufacturas de cueros y confecciones, el transporte y la venta de autopartes son los sectores más vulnerables a la pérdida de empleos en esta crisis.

Según el estudio hecho por ciudades, en Cúcuta hay 189.071 ocupados en condición de pobreza. De los cuales 156.797 están en la informalidad, es decir, no cotizan pensión ni tiene plan de salud, mientras que solo 30.188 tienen un empleo formal.

A esta población, que no cuenta con los recursos suficientes, se le suma que en el área metropolitana de Cúcuta hay 74.000 desempleados, según el último informe de mercado laboral del Dane para el trimestre móvil diciembre-febrero.

Héctor Santaella, presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Cúcuta, recalcó que las empresas necesitan un mayor acceso a préstamos para tener liquidez durante la crisis y cubrir los gastos de nómina para evitar los despidos.

Los más afectados

Según la última encuesta de la Confederación Colombiana de Cámaras de Comercio (Confecámaras), el 96 % ha disminuido sus ventas por las medidas para la contención del coronavirus.

La encuesta fue realizada a 20.035 empresarios en 691 municipios del país, de los cuales el 92 % son microempresas.

En Cúcuta, microempresarios como Claudia Mora, comerciante de bluyines del centro comercial Alejandría, ha tenido que cerrar sus puertas luego de 18 años, incluso, ha pensado en cambiar de labor por causa de la crisis.

“Desde que empezó el confinamiento, las pérdidas van por $5 millones, y he tenido que dejar de emplear a cinco personas. En este momento los empresarios de las confecciones no sabemos qué rumbo tomar”, agregó.

Del tejido empresarial de la ciudad, el 97 % son microempresas y un 90 % de estas ejercen actividades de comercio al menor y al mayor.

Alexander Trujillo, presidente de la Asociación Hotelera y Turística de Colombia (Cotelco), capítulo Norte de Santander, dijo que en los hoteles afiliados al gremio (31) las pérdidas mensuales ascienden a $2.500 millones.

 “Nuestro sector depende de las decisiones del Gobierno Nacional, porque mientras no se reactive el transporte y el comercio, no podemos hacer nada para obtener ingresos”, indicó.

Vea También: Se afectará ingreso de los hogares a 10 billones de pesos: Anif

En el sector de los restaurantes, Belkys Díaz, directora ejecutiva de la Asociación Colombiana de la Industria Gastronómica (Acodrés), manifestó que con los domicilios solo están cubriendo un 12 % de la operación habitual.

“Esperamos que el Gobierno evalúe la posibilidad de abrir los restaurantes siguiendo medidas de bioseguridad para retomar la operación en al menos en un 40 %”, explicó Díaz.

De las 74 marcas de restaurantes afiliadas a Acodrés en la ciudad, un 70 % tendrán que entregar algunos de sus locales comerciales (la mayoría tiene más de dos sedes) por no poder cubrir los arriendos.

Por su parte, Eduardo Quintero, presidente del capítulo regional de Asobares, indicó que mientras se hace la apertura total del sector, que sería en aproximadamente 10 meses, un 40 % de los negocios tendrían que cerrar sus puertas.

Finalmente, Azucena Vera, gerente de la Asociación de Carboneros de Norte de Santander (Asocarbonor), explicó que actualmente la operación en las minas productoras de la región está a media marcha.

Por eso, vienen articulando esfuerzos con la Gobernación para la movilidad del personal y el transporte de carga de la mano con las alcaldías de los municipios mineros, además de poder cumplir con los protocolos de operación y las medidas de bioseguridad determinadas por el Ministerio de Salud.

“Las actividades de coquización estarán detenidas por ocho días hábiles más, cumpliendo con las resoluciones de Corponor que obligaron a suspender las actividades industriales generadoras de emisiones atmosféricas por la mala calidad del aire que teníamos, pero que no era consecuencia de la industria de la región”, aseguró Vera.

La líder gremial puntualizó que la suspensión de esta cadena productiva no solo afectó a las minas de carbón, sino también a los proveedores de estas plantas, al transporte de carga, y ocasionó incumplimiento en las operaciones comerciales de exportación.

Vale recordar que este sector genera aproximadamente 22.000 empleos entre directos e indirectos.

Los beneficiados

Aunque la crisis ha golpeado a la mayoría de sectores, la agroindustria y las industrias 4.0 (las TIC, canales de pagos digitales, comercio electrónico, entre otros) se han posicionado en medio del aislamiento obligatorio.

Según las últimas proyecciones de Fedesarrollo, en el escenario más optimista, en el que la duración de la cuarentena iría hasta mediados de mayo, el sector agropecuario y de información y comunicaciones tendrán crecimientos en su oferta cercanos al 3 %.

Helena García, vicepresidenta general del Consejo Privado de Competitividad, resaltó que la relación entre las empresas y sus clientes ha tenido que evolucionar y que difícilmente vuelva a ser como antes, por lo que los canales de ventas electrónicos y el teletrabajo han llegado para quedarse.

Edgar Pallares, director ejecutivo de Asomunicipios, apuntó a la misma dirección y aseguró que, aunque la actividad comercial de los productos agrícolas de la provincia de Ocaña y el Catatumbo es estable, los canales de ventas virtuales son una oportunidad para el sector.

“Hoy más que nunca se valora el trabajo del campesino, hay un repunte en los precios y esa oportunidad histórica la debemos aprovechar con una oferta acorde con la demanda actual y apuntando a canales de ventas novedosos”, dijo.

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Daniel Villán Bustamante