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Turismo comunitario: ¿qué es y cómo se aprovecha en Colombia?

Miércoles, 18 de Diciembre de 2019
Un caso de éxito en el país es la Ruta del Sombrero Vueltiao, del corredor del Golfo de Morrosquillo y Sabana.

La industria del turismo comunitario es una actividad concentrada en el sudeste asiático (Laos, Camboya y Tailandia), África (donde en realidad está muy poco desarrollado) y Latinoamérica, donde la región cuenta con una oferta amplia y más elaborada. 

Por ejemplo, en Costa Rica el turismo comunitario representa el 6% del volumen total de la industria turística.

Según la Organización Mundial del Turismo (OMT), es una industria de unos 16 mil millones de dólares. Además, se prevé que crecerá un 35% entre el 2016 y 2020 según The World Travel & Tourism Council (WTTC).

Esta tendencia puede encontrar continuidad si se encauza correctamente y se mejora la comercialización, ya que, según los datos de Eventbrite y PGAV Destinations, el 70% de los viajeros de todo el mundo estarían interesados en experiencias de turismo cultural y de contacto real con la población local. 

Un informe de Ostelea, Escuela de Management en Turismo, reveló que el país viene desarrollando políticas de fomento del turismo comunitario desde 2012, cuando se desarrollaron los ‘Lineamientos de política para el desarrollo del turismo comunitario en Colombia’ y estos recibieron un importante impulso con el Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018. 

El Ministerio de Comercio, Industria y Turismo define el turismo comunitario como “la oferta de servicios turísticos por parte de una comunidad organizada, que participa de los beneficios y forma parte de las diferentes conexiones de la cadena del turismo”.

En ese sentido, su apuesta es por construir y fomentar este sector con parámetros de tipo más económico-empresariales que socioculturales. 

Raúl Travé docente de Ostela señaló que la firma de la paz en Colombia abre grandes oportunidades para este sector. Un buen ejemplo del papel que el turismo comunitario puede jugar en la consolidación del proceso es el Centro Ecoturístico y Arqueológico ‘El Carlos’ en Necoclí, en Antioquia. 

“Si bien empezó a funcionar en 2008 a través de una Cooperativa de Trabajo Asociado, con la firma del acuerdo con la guerrilla y el Estado, se ha permitido que ex miembros de la guerrilla y de los paramilitares trabajen juntos en su gestión, convirtiéndose en un modelo de cómo a través de iniciativas comunitarias el turismo ayuda a consolidar la paz”. 

Otro caso de éxito es la Ruta del Sombrero Vueltiao, que incluye a los municipios de Montería, San Pelayo, Lorica, San Andrés de Sotavento, Sampués, Sincelejo y Coveñas, que pertenecen al corredor turístico del Golfo de Morrosquillo y Sabana.

Este tradicional sombrero es símbolo de la región y por ello se decidió usarlo como referente de una ruta que incluye la visita a playas, zonas agrícolas y ganaderas, experiencias gastronómicas y compra de artesanías de la cultura Zenú, además de incluir talleres sobre la fabricación del sombrero. 

Otra opción que tienen los turistas para realizar la actividad es la Etno-Aldea Turística Tambo Wassi Putumayo, en el corredor del sur, el cual es un proyecto del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo en el que se han invertido 935 millones de pesos. 

El proyecto, bajo gestión de las comunidades locales, incluye la Casa Indígena Tambo Wasi y las aldeas indígenas para alojamiento en terrenos colectivos del Cabildo Indígena Inga del Valle de Sibundoy. Allí se han desarrollado cursos de capacitación para formar a guías y mejorar el bilingüismo de las comunidades.

Perfil del turista comunitario en Colombia

El informe destaca que los mayores emisores de turistas comunitarios a Colombia son Francia, Alemania y España, donde su gasto promedio se mueve entre los 50 y 150 dólares diarios.

Los viajes duran un promedio de entre siete y diez días, donde lo habitual es una combinación de la experiencia comunitaria (de aproximadamente 3 días) con el consumo de otros productos turísticos. 

El tamaño de los grupos que realizan estos recorridos es normalmente reducido, siendo habitual encontrar a turistas que viajan solos o en pareja, al igual que grupos que casi nunca superan las seis personas, según datos de Procolombia, en 2018.

Los turistas comunitarios más habituales en Colombia son los franceses. El promedio de edad es entre los 25 y los 70 años, pasando entre dos y tres semanas en Colombia, una media más alta que en promedio general. Estos turistas tienden a sentirse más seguros en los pueblos donde la actitud de la comunidad es más amigable, dato fácilmente extrapolable a cualquier nacionalidad. 

Travé concluyó que “este es un tipo de turismo que, por sus características, resulta poco atractivo para familias con hijos en edad infantil, entonces la demanda tiende a ser más importante en el segmento de parejas jóvenes, usualmente mochileros, y de parejas entre los 50 y 60 años, con características parecidas a las de los mochileros pero con mayor poder adquisitivo, mayores exigencias de comodidad y servicios en el destino”. 

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