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24 mil problemas

Miércoles, 16 de Noviembre de 2016
¿Qué es difícil detectar a todos los 24 mil niños que están trabajando en la ciudad?

¿Por qué hay en Cúcuta 24 mil niños trabajadores? Caben muchas respuestas, pero solo una es correcta: porque las autoridades lo permiten.

Esto significa que en alguna dependencia del Estado alguien está dejando de hacer su trabajo. ¿Qué es difícil detectar a todos los 24 mil niños que están trabajando en la ciudad? Talvez, pero el compromiso de los funcionarios es el de impedir, con la fuerza del Estado en la mano, que los niños hagan lo que no tienen por qué hacer.

Se tiene como supuesto que un niño trabajador es un problema muy grave para la sociedad que lo permite. ¿Qué se puede decir, entonces, de una ciudad con 24 mil niños a los que les malpagan su fuerza de trabajo?

Porque, la verdad es esa, muchos patronos prefieren a los niños, porque ellos le facilitan burlar obligaciones fundamentales como la del salario mínimo y el pago de prestaciones sociales y, en fin, de lo que determina la ley para todo trabajador.

¿Qué decir, entonces de Cúcuta? ¿Qué tiene 24 mil problemas? Sí, y muchas cosas más que eso, porque además de la violación de claras normas legales, porque el Estado no es capaz de cuidar de los niños, hay que agregar lo que traerá el futuro a y con esos niños que trabajan en vez de estudiar.

¿Qué parte del estado falla en Cúcuta con los niños? Pues, en su orden, Icbf, Policía Nacional, Ministerio de Trabajo, Alcaldía, órganos de control, Personería y, en general, Defensoría del Pueblo; órganos de justicia, ministerios de Educación y de Salud… claro, unos más obligados que otros a cuidar de los niños.

El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf) debe dar explicaciones a la sociedad de por qué falla en materia tan grave como la denunciada por el programa Cúcuta cómo vamos, que tiene a esta como la tercera ciudad del país con el mayor porcentaje de trabajo infantil.

Ni siquiera las cuatro grandes urbes tienen porcentajes más altos que Cúcuta, lo cual ya deja una cierta desazón en la conciencia, en especial porque los 24 mil niños de que habla Cúcuta cómo vamos no incluyen a los menores que, se sabe, están dedicados a la prostitución y a otras actividades ilegales.

Las dependencias del Estado encargadas de velar por la integridad en general de los niños no pueden argumentar que ignoraban la situación, por cuanto las cifras del programa tienen como base la información oficial. Que no están las relativas al sector de la salud no es de extrañar: nunca las tienen ni con mediana certeza.

La mayoría de organismos que tienen que ver con esto, quizás consideran que es más importante negarles a los medios de comunicación los informes y las estadísticas que cuidar de los niños, así sea con mediano celo, y por eso, esta cifra de vergüenza.

Una cruzada definitiva, que integre a toda la sociedad —que debe comenzar por creer en estas entidades estatales—, ya mismo, tiene que conducir a rescatar de los puestos de trabajo a los niños, y enviarlos a la escuela… Claro, si las cifras de cobertura indicaran que no hay pupitre sin niño.