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Amenaza a Cúcuta

Domingo, 28 de Febrero de 2021
​​​​​​​El lenguaje diplomático ha sido reemplazado por las diatribas, las descalificaciones, los señalamientos y ahora las amenazas militaristas que le ponen una carga muy peligrosa a esta zona.

Es la primera vez que Norte de Santander y Cúcuta son mencionados por un general de Venezuela como lugares para ser atacados militarmente,  hecho que debe ser valorado desde la visión diplomática y de defensa nacional por parte del gobierno colombiano.

Tal vez se trate de una bravuconada del comandante de Región Estratégica de Defensa Integral de Los Andes, en el Táchira, Ovidio de Jesús Delgado Ramírez, pero algunas cosas dichas por él deben tenerse en cuenta, aparte de que es indispensable no olvidar los antecedentes.

Una de sus afirmaciones es que las Fuerzas Armadas venezolanas tienen “ploteado satelitalmente cada uno de los objetivos estratégicos del departamento Norte de Santander, y no dudaríamos un segundo –si ponen un pie aquí- en nosotros acabar con esas estructuras”.
 
Sin lugar a dudas que el anterior mensaje belicoso muestra una alta dosis de amenaza directa contra esta región fronteriza colombiana, que sin lugar a dudas debería ser denunciado ante la Organización de Estados Americanos (OEA), por los riesgos que podría implicar para la misma estabilidad regional.

Pero también el máximo jefe de la estructura militar de los estados Táchira, Mérida y Trujillo calificó a Cúcuta como “la capital conspirativa de Colombia desde el punto de vista político, económico y militar”. 

Tal vez nos trató así como ratificación de las afirmaciones del régimen chavista de que desde la capital nortesantandereana siempre se “manipuló” e impuso el precio del dólar paralelo en lo que siempre denominó como guerra económica contra Venezuela.

Y tal vez el otro motivo aprovechado por el general Delgado Ramírez para lanzar las afirmaciones contra Cúcuta, es que se cumplieron dos años del concierto Aid Live, del fallido ingreso de ayuda a Venezuela por los puentes internacionales y de la rotura de relaciones diplomáticas por parte del gobierno de Nicolás Maduro con Colombia.

El lenguaje diplomático ha sido reemplazado por las diatribas, las descalificaciones, los señalamientos y ahora las amenazas militaristas que le ponen una carga muy peligrosa a esta zona del territorio colombo-venezolano que ya tiene suficientes y diversas dificultades.  

En el enrarecido ambiente en que se mueve esta enemistad entre Bogotá y Caracas, en las  últimas semanas se han producido diversos duelos verbales, primero por el plan para la regularización de la migración venezolana y luego por  la puesta en marcha de una fuerza élite contra el narcotráfico, la guerrilla y el terrorismo transnacional, por parte del gobierno del presidente Iván Duque.

Es por eso que a la comunidad internacional -sin descartarse por lo menos enviarle una carta a la ONU o al Consejo de Seguridad- Colombia debe de advertirla de esas señales de alerta sobre una posible escalada militar venezolana en medio de las tensiones que van en aumento.
 
Lo lógico es que las vías diplomáticas deben de ser la mejor opción para desescalar ese ‘ambiente belicista’,  en el entendido de que colombianos y venezolanos son pueblos hermanos que siempre han descartado el uso de la fuerza y de las armas para superar sus desencuentros a lo largo de la historia.

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