Ansiedad por la vacuna

Jueves, 14 de Enero de 2021
La Presidencia de la República y el Ministerio de Salud deben decirle a la gente cómo va el proceso para la adquisición de las vacunas.

Con un borrador del decreto del plan de vacunación en donde se abre la posibilidad de que alcaldías y gobernaciones importen vacunas contra el coronavirus y el anuncio de que en Norte de Santander se aplicará la producida por Pfizer, van conociéndose más detalles sobre este urgente procedimiento.

Para Colombia y la región es de vital importancia que se allane el camino para entrar en la etapa de combatir al virus desde el punto de vista inmunológico y combinarlo con las medidas de autocuidado y de bioseguridad.

Es imperativo que el Gobierno Nacional empiece en febrero la primera fase para comenzar  a consolidar la tan anhelada contención de la enfermedad mediante la aplicación de los biológicos -sobre la que sin embargo todavía no se pueden aventurar resultados-.  Según una proyección del Ministerio de Salud, hasta el momento Colombia ha invertido $1,5 billones para la compra de vacunas y se espera que en total ascienda a los dos billones de pesos.  En materia de salud nada es un gasto, puesto que en realidad la vacunación  para garantizarle protección a la población, en últimas es un beneficio para el desarrollo del país. 

Y aunque exista la llamada confidencialidad que no permite revelar muchos datos al detalle sobre las negociaciones y contratos que se hagan con las farmacéuticas, es indudable que las autoridades deben de mantener informada a la comunidad sobre los trámites, precisamente para evitar malentendidos.

Debe entender el Gobierno Nacional que en este tiempo pandémico es muy lógica la ansiedad entre los colombianos, generada por los miedos a enfermar, a perder la vida, a que alguno de sus seres queridos, aparte de tener que soportar inconvenientes económicos y soportar la carga emocional que genera la emergencia y su dibujo de un futuro incierto.

Por eso, la Presidencia de la República y el Ministerio de Salud que son las caras visibles del manejo de la pandemia, pues deben decirle a la gente cómo va el proceso para la adquisición de las vacunas, confirmar si el mes entrante empieza o si habrá demoras o inconvenientes.

Eso es mejor a tener que oír noticias como las de que se alistaría una moción de censura contra el ministro de Salud, Fernando Ruíz, en marzo, si en un mes no arranca la primera fase.

Y, lo más importante, ir haciendo aclaraciones sobre el borrador del decreto, como por ejemplo en lo relativo al hecho de que en el artículo 22  se plantea que personas de derecho privado en Colombia podrían acceder a importar vacunas contra la COVID-19, pero después de la primera etapa cuando se vacunarán a los  médicos, enfermeras y trabajadores que están en la primera línea de lucha contra la pandemia y a las personas mayores de 80 años.  

Hay que admitir que la misión es de una gran magnitud, puesto que se esperan vacunar en las cinco fases, a  34 millones de personas en el país.

Y como esa operación es objeto hoy de controversia entre el gobierno y la oposición, a los críticos les han contestado que  este es un operativo que no se puede dar de un mes para otro, ni en dos meses, sino que tiene que tener todo un proceso para lograr las coberturas esperada.

Y cuando Colombia registra 47.000 muertes por la pandemia, es bueno dejar esta consideración del ministro Ruiz: “ningún país del mundo está vacunando a las velocidades que se quisieran”.

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