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Apagón demoledor

Sábado, 9 de Marzo de 2019
La conclusión desalentadora es que el sistema estrella de Venezuela terminó estrellado.

Los venezolanos siguen hoy padeciendo las terribles angustias y rigores del apagón más prolongado en la historia reciente del país vecino. 

Desde la tarde del pasado jueves, la casi totalidad del territorio venezolano se encuentra sin energía eléctrica, con todas las funestas secuelas que esta carencia implica.

Se trata de una emergencia de proporciones que tiene colapsados los hospitales, el transporte en todas sus modalidades, el comercio, la industria, los negocios y la totalidad de los servicios públicos esenciales. 

Han trascendido informaciones en el sentido de que varias personas murieron en hospitales y clínicas cuando la suspensión de la energía interrumpió abruptamente la atención médica que recibían.  

Y como ha pasado en otras situaciones de crisis y emergencias, el gobierno del presidente Maduro vuelve a recurrir a la vieja muletilla de echarle la culpa al saboteo del imperialismo yanqui. 

La verdad es que este apagón ya estaba cantado y no propiamente por culpa de Estados Unidos o del líder de la oposición Juan Guaidó. 

Además, no es el único apagón que se ha registrado en los últimos años, aunque sí se trata del más severo por la prolongada desconexión y porque aún se desconoce el origen y la magnitud de sus consecuencias. 

Desde hace varios años, expertos venezolanos han venido alertando sobre la grave crisis del sistema eléctrico, la que señalan como el resultado de una combinación de falta de mantenimiento, mala gestión, desfalco y desinversión en el sector.

Un estudio elaborado por la organización Transparencia Venezuela reveló algunos  factores que han derivado en la actual situación de crisis, como la mala planificación, la toma de decisiones sin el conocimiento técnico adecuado, el nombramiento de personas poco idóneas, el aplazamiento de gasto e inversión en el mantenimiento del sistema, además de la desviación de cuantiosos recursos. 

En ese estudio, los expertos hacen un recorrido del desarrollo que ha tenido el sistema eléctrico desde hace más de 130 años, cuando se fundó en Maracaibo la primera compañía privada de energía, encargada de prestar un servicio continuo y no esporádico a los hogares, comercios y empresas. 

La conclusión desalentadora es que el sistema estrella de Venezuela terminó estrellado.

Esta misma situación calamitosa del sistema eléctrico  – de la que es absoluta y totalmente responsable el gobierno y la revolución chavista – es la que ha dado al traste también con la otrora poderosa industria petrolera y en general con el desplome del aparato productivo del país.

El estudio de Transparencia Venezuela hace énfasis en el despilfarro de miles de millones de dólares, lo que impidió la renovación y modernización de equipos e instalaciones para la generación y transmisión de energía. 

Lo más grave en esta coyuntura es que se está muy lejos de lograr una solución. 

Y seguramente se agravarán más las cosas como consecuencia de las sanciones impuestas por Estados Unidos a funcionarios y entidades cercanas a Maduro. La tragedia angustiosa de los venezolanos no parece tener fin.