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Apoyo a estudiantes

Viernes, 26 de Junio de 2020
En Norte de Santander, para alivio de las familias de estratos 1, 2 y 3, el gobierno les asignó un subsidio para la matrícula.

La pandemia del coronavirus que aparte de amenazar gravemente la salud también ha golpeado la economía global, se convirtió en otro factor generador  de la deserción de estudiantes universitarios, por la sencilla razón de que sus padres han visto mermados los ingresos por impacto de esta contingencia.

En Norte de Santander, para alivio de las familias de estratos uno, dos y tres que tienen a jóvenes cursando carreras en las universidades de Pamplona y Francisco de Paula Santander y en el Instituto Superior de Educación Rural (ISER), el gobierno departamental les asignó un subsidio para la matrícula del segundo semestre de este año.

Y con el fin de blindarlos frente al impacto pandémico, ahora también se han asignado partidas del Ministerio de Educación para que aproximadamente 25.000 alumnos continúen sus estudios universitarios.

Aquí podemos decir que se siembra la semilla conducente a la gratuidad de la educación superior, que Colombia como Estado Social de Derecho debe garantizarles a sus ciudadanos, mediante una alianza y esfuerzo de los gobiernos central y regionales.

Esto debe seguirse haciendo, puesto que ahí no se puede hablar de un gasto expuesto a recortes cuando haya que hacerle ajustes al presupuesto, sino de una inversión muy importante en el campo del conocimiento, del saber y de la ciencia.

O sea, hay que dar el paso hacia una política pública que robustezca la enseñanza superior con recursos económicos, académicos y científicos en las instituciones públicas, donde se abran las puertas a los bachilleres para que continúen preparándose con miras a potencializar el capital humano y a tener profesionales idóneos y capaces para seguir trazando el desarrollo del país.

Ese tipo de alivios -que no deben ser considerados ni un regalo ni un obsequio estatal- al final del día arrojan sus frutos porque al descargar ese problema que cada semestre muchos padecen para pagar la matrícula desaparecerá y hasta los padres podrán ofrecerles un mayor apoyo a sus hijos estudiantes.

Es un hecho plausible el esfuerzo de la administración del gobernador Silvano Serrano que asignó un apoyo de hasta $200.000 a cada uno de los 25.000 jóvenes de los estratos uno, dos y tres para que continúen en las aulas universitarias y también la asignación del Ministerio de Educación de $6.931 millones  para ayudar a solventar las matrículas de los más necesitados.   

Si analizamos esto más allá de la crisis sanitaria y económica que vivimos, no hay duda que se trata de una acertada decisión a la cual debe dársele continuidad más allá de las consideraciones fiscales o de otro orden financiero, porque la educación como la salud, ahora sí tienen que ser la vanguardia en los planes de gobierno nacional, departamental y local.

Porque así como son importantes las megaobras como puentes, carreteras y viaductos, así mismo es fundamental que Colombia gane la batalla para que sobre las bases del conocimiento y la educación humanista y de calidad, alcancemos una sociedad justa, deliberante, analítica, amante del saber y también del respeto, con el fin de cerrar esas venas rotas generadas por décadas de conflicto, de desigualdad, de corrupción, de individualismo, de resentimiento y de postración ética. 

Ahora, solo queda que los jóvenes estudiantes aprovechen este empujón.