Escuchar este artículo

A aprovechar las ZESE

Sábado, 11 de Enero de 2020
La región no debe echar en saco roto la recomendación de la vicepresidenta de identificar las potencialidades a desarrollar.

Evitar que el polvillo del tiempo vaya  a cubrir en un anaquel o una gaveta el régimen de las Zonas Económicas y Sociales Especiales (ZESE) es la misión urgente que deben emprender los sectores público y privado de Norte de Santander, porque de lo contrario se habrá perdido una oportunidad de oro para atraer inversión, generar empleo y dinamizar la economía local.

La región no debe echar en saco roto la recomendación de la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez de identificar las potencialidades a desarrollar y mejorar las condiciones institucionales para estructurar un portafolio de proyectos atractivo y potencialmente reactivador del aparato productivo local.

La Cámara de Comercio de Cúcuta tiene ahí una arduo trabajo para la articulación del empresariado en coordinación con la Andi y otros gremios locales con el fin de que esa herramienta cumpla la meta vitalizadora, con los beneficios tributarios que contempla durante diez años, a quienes se acojan.

Pero ahí las universidades locales también requieren hacer sus aportes académicos y de diagnósticos, que resultan ser insumos de alta valía para la constitución de una potente promotora que vaya por Colombia y el mundo vendiendo a Cúcuta y el departamento como región de gran potencial para el desarrollo, al tener como atractivo los componentes incluidos dentro de las ZESE.

Desde la institucionalidad estatal, las alcaldías y la Gobernación con sus secretarías de Planeación y de Fronteras constituyen otro elemento esencial dentro de esa gran alianza nortesantandereana que tenga como meta sacarle el mayor provecho posible a este mecanismo y evitar que se venza sin que los factores allí incluidos para quienes generen empleo y riqueza sean utilizados.

Como sería imperdonable y de muy mala presentación que una zona golpeada por el desempleo y la pobreza dejara de lado esa alternativa, hay entonces que definir el plan de acción con fechas, compromisos y metas para echar a  andar la ZESE y así cambiar el panorama desértico por uno de prosperidad. 

Luego el compromiso es activar el poder colectivo en la búsqueda de ese fin común para llegar a la conformación de  una región en que florezcan las oportunidades mediante la llegada de la inversión extranjera, el fortalecimiento de las actuales empresas locales que han capoteado el temporal a lo largo de los últimos años y también con el arribo de nuevas compañías nacionales.

 Muy bien lo expuso la vicepresidenta cuando observó que esa alianza academia, gremios, ciudadanía y gobierno local tiene la capacidad real de identificar las apuestas claves de la región para ampliar el tejido empresarial y las posibilidades de generar producción competitiva en el mercado local e internacional.

Se tiene que aprovechar, por ejemplo, que el presidente Iván Duque  meses atrás le planteó al expresidente de Estados Unidos, Bill Clinton, que así como en Haití apoyó el Parque Industrial Caracol, trajera a sus amigos empresarios para conocer el enorme potencial que tiene Norte de Santander e invirtieran en esta parte del país. Ese es un avance trascendental en el que se tiene que seguir insistiendo.

¡Qué estamos esperando! Recordemos que la oportunidad perdida, la flecha lanzada y la palabra pronunciada, no vuelven atrás.