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Arreglo necesario

Sábado, 28 de Mayo de 2022
Pero -además- debería aprovecharse este campanazo, para hacerle un diagnóstico a los comportamientos que muestra el río Pamplonita y a las condiciones de otros sectores ribereños.

Cuando la creciente del río Pamplonita golpeó con fuerza una parte de la muralla en El Malecón y generó daños, trajo de recuerdo los tiempos en que los fuertes aguaceros eran sinónimo de daño grave en la avenida Los Libertadores.

En esta oportunidad y pese a existir una protección con muros de contención, los aguaceros que crecieron en intensidad por efecto del cambio climático, demostraron que todavía haría falta cosas por hacer para controlar posibles efectos más graves.

Aguas abajo del puente Elías M. Soto, el muro que protegía la orilla fue derribado por la creciente , y el otro, por el tramo de la avenida del Río, el cual abarca unos 400 metros hasta el puente  La Gazapa, son los lugares mayormente golpeados.

Las fotos y los videos como pruebas y la visión del muro partido en el punto entre las calles 14  y 15 diagonal a Corponor, precisamente la corporación que acaba de hacer varios anuncios de obras indispensables para esta zona de la capital de Norte de Santander.

Ese lugar, precisamente, es el que  por el momento se va a intervenir para cambiarle la modalidad de protección al lugar, es decir, usando enrocado y no un muro, en un trayecto de 600 metros, cuyo contrato ya cuenta con la viabilidad financiera por parte de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo.

Merece resaltar esta inmediata acción emprendida tanto por la autoridad ambiental regional como por parte de la Gobernación de Norte de Santander, puesto que de lo contrario la situación tendería a empeorar y hacer más catastrófico el daño en la eventualidad de nuevos fuertes aguaceros durante las temporadas de lluvias por venir.

La Corporación Autónoma Regional para la Frontera Nororiental estructuró el proyecto para la construcción de una barrera o enrocado y la administración departamental lo presentó ante las entidades nacionales respectivas para proceder a que se ponga urgentemente en marcha con los dineros respectivos.

Esa unidad de esfuerzos es de gran trascendencia para darle la respuesta adecuada que espera la ciudadanía, que se ha mostrado inquieta por esas notorias ‘heridas’ que los torrenciales aguaceros nos dejaron.

Y no era para menos, porque de no haberse hecho este esfuerzo inmediato la situación habría podido escalar a niveles más catastróficos y altamente costosos, porque el tramo amenazado podría haber dañado gravemente el paseo de Los Próceres y la misma avenida Los Libertadores.

Eso se llama gobernanza. Los habitantes esperan de sus gobernantes regionales o locales y de quienes tienen puestos de comando, la ejecución de decisiones prontas y eficientes para conjurar los problemas. Así se debe seguir haciendo.

Pero -además- debería aprovecharse este campanazo, para hacerle un diagnóstico a los comportamientos que muestra el río Pamplonita  y a las condiciones de otros sectores ribereños que cuentan con elementos de protección, para luego entrar a determinar si requieren refuerzos o cambios.

Eso es importante para anticiparse a cualquier situación más dramática en el futuro y de mayor riesgo tanto para el entorno urbanístico como para los propios ciudadanos, tomando entre los elementos de análisis las mismas fuertes variaciones climáticas que inciden en ese sentido.

Y para cerrar, los concejos de los municipio bañados y que se surten de agua del Pamplonita y la Asamblea, deben de tener siempre presente en exigirles a las administraciones que en el presupuesto se incluyan siempre más recursos para riesgo y desastres, porque eso no debe de ser visto como un gasto sino como una inversión.

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