Escuchar este artículo

¡Así tenía que ser!

Martes, 7 de Abril de 2020
Desde un comienzo se ha dicho que esta cuarentena no es ni vacaciones ni para hacer lo que a la gente le venga en gana.

Está muy bien lo hecho por Cúcuta, Los Patios, Ocaña, Pamplona y Salazar de Las Palmas, por ejemplo, con medidas para hacer más draconiana la obligación de permanecer en casa de las personas, en unos casos, y en otros para evitar que a sus municipios lleguen personas procedentes de otras localidades del país.

Desde un comienzo se ha dicho que esto no es ni vacaciones ni una temporada para hacer lo que a la gente le venga en gana, porque el coronavirus no distingue a nadie por raza, condición social o económica ni por el poder que ostente ni nada. Su ataque y expansión es rápido y demoledor.

Estuvo muy bien que los alcaldes patiense, cucuteño y pamplonés hubiesen decidido ‘frenar’ la salida de personas a hacer mercado o para ir al banco, imponiéndoles el pico  y cédula, que en el caso de la capital nortesantandereana –por fortuna- en varias ocasiones coincide con la prohibición de sacar el carro o la moto.

Por ejemplo, ayer fue día par y los  carros cuya placa termina en esos números no podían ser sacados a su circulación pero sus propietarios con la cédula terminada en 2 sí podían ir al mercado o al banco. Eso es fundamental y ya verán por qué.

De todas maneras, no han faltado los opinadores que han salido a cuestionar la determinación, con argumentos que prueban que esta cuarentena no los ha hecho cambiar en su posición individualista en la cual se argumenta aquello de ‘primero yo, segundo yo y tercero y el resto que se friegue’, y eso en tiempos de amenaza pandémica tiene que cambiar y ser erradicado después de que esta amenaza sanitaria termine.

En la mayoría de barrios y urbanizaciones hay tiendas y supermercados, luego caminar un poco no hace daño en esta temporada de aislamiento obligatorio. Y, es más, la mayoría de negocios que expenden productos alimenticios han habilitado y fortalecido el servicio a domicilio para que la gente se quede en casa. ¿Entonces, qué están buscando los que se vuelven pregoneros de que las normas restrictivas finalmente sean mecanismos laxos? 

Y, razonablemente, para que la gente no se la pase por la faja, las autoridades locales deben empezarse a aplicar las sanciones porque ayer la percepción es que las personas siguen saliendo de manera alarmante. No debe de haber contemplaciones de ninguna clase. Quien muestre la cédula y su último número  no coincida, pues a pagar multa, porque la vida está por encima de cualquier  cosa material.

Pareciera que aquellos  desafiadores del peligroso virus no supieran las temibles situaciones que se están presentando en Italia, España, Estados Unidos y Ecuador, con miles de personas que mueren a diario por el contagio del pandémico virus. Y para probarles que ellos no son si superhéroes ni que están blindados, porque como lo acabamos de leer, esta  enfermedad está atacando por igual a poderosas naciones como a aquellas consideradas menos fuertes, es bueno resaltar una acción de advertencia que empezó a  ensayar la Alcaldía de Cúcuta, en los barrios.

Se trata de la acción de sensibilización que activó la Secretaría de Gobierno Municipal que consiste de visitar con carrozas fúnebres a numerosos barrios de la ciudad para decirles a los pobladores el destino luctuoso de quienes han tomado la crisis sanitaria como un juego y que parecen realmente no querer a los más viejos de la familia ni a ellos mismos, porque la realidad está probando que el virus ataca por igual a personas  de cualquier edad. Por eso ¡mejor siga en casa! Y que el gobierno local les lleve ayudas alimentarias a los que lo necesitan.

Image
La opinión
La Opinión