Casos pandémicos

Sábado, 9 de Enero de 2021
En los primeros ocho días de 2021, en el departamento ya se han registrado 2.720 nuevos casos.

Jóvenes y adultos que van despreocupados por las calles de Cúcuta sin usar el tapabocas, sin saber que los mil pesos que vale ese elemento protector hace la diferencia para no terminar siendo uno más de los 42.954 contagiados en el departamento o entrar a la lista de quienes pasarán a la historia por haber fallecido a causa del coronavirus.

Pero ellos, que no tienen por qué estar en la calle puesto que no trabajan ni viven del rebusque, en la eventualidad de ser asintomáticos se convierten en un peligro para los demás, por su capacidad de propagación.

Ese escenario, sumado al de las fiestas clandestinas, las reuniones familiares y de amigos sin control alguno, se convierten en últimas en los perfectos aliados para que la COVID-19 haga lo que hoy nos sucede, que ande acelerada y sin tregua ninguna.

Las cifras son dicientes. En los primeros ocho días de 2021,  en el departamento ya se han registrado 2.720 nuevos casos, que superan en 1.113 a la totalidad de contagios ocurridos en Cúcuta durante los 31 días de julio del año pasado.

Otra arista que permite evaluar la gravedad de lo que está pasando, es que entre el primero y el ocho de enero se enfermaron más personas atacadas por el virus, que de marzo a julio, cuando ese indicador llegó a 1.959 casos confirmados en la capital nortesantandereana. 

Ese desbordamiento ha generado el reforzamiento de las medidas restrictivas a la movilidad de personas, como son el pico y cédula, el toque de queda nocturno, y el confinamiento durante los puentes festivos, que indudablemente si no hubiesen regido, las cosas estarían peor.

Sin embargo, sigue notándose es que el descontrol y desatención a las normas de bioseguridad en la temporada de Navidad y Año Nuevo están pasando factura, como lo advirtiera el mismo presidente Iván Duque.

En el departamento el sistema hospitalario sigue en alerta roja por índices de ocupación de las UCI para atender pacientes de coronavirus, sufriendo de paso el sector de la salud un fuerte impacto con la muerte 21 médicos por efectos de la pandemia, al igual que enfermeras y otros trabajadores del sector que han fallecido.

Y mientras eso sucede con el impactado sistema hospitalario, que indudablemente requerirá de una nueva política pública de salud, se oyen las quejas y advertencias de sectores económicos golpeados por la crisis sanitaria.

Los gobiernos municipales y departamental deberían plantearle a la administración central que se estructure un plan de reconversión para muchos bares y discotecas, porque es indudable que así llegue la vacuna, la ‘nueva normalidad’ está indicando que muchas de las actividades sociales del pasado podrían quedarse en la historia.

Mediante las famosas líneas Bancoldex se podrían ayudar a los propietarios de esos establecimientos a dar un giro en sus negocios, al igual que ayudar con líneas blandas a otros renglones del comercio que en la ciudad y en la región se han visto agobiados por la situación coyuntural que ya se convirtió a estructural. 

Y en Cúcuta tiene una misión muy importante la Secretaría de Gobierno, el Concejo, la Cámara de Comercio y los gremios en plantear una estrategia relacionada con el espacio público, que indudablemente debe ir acompañada de medidas de choque para la reactivación del empleo y el desmonte de la informalidad, para lo cual es indispensable el respaldo del Gobierno Nacional y de la cooperación internacional y de los países que nos aplauden por lo bien que hemos manejado la migración.