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Cúcuta de moda

Viernes, 10 de Noviembre de 2017
Este certamen fue prueba de que somos capaces de hacer cosas a lo grande.

Cúcuta da para muchas cosas buenas. En ocasiones, lo único que hace falta es voluntad, política o la que sea, pero la necesaria para materializarlas.

Porque ideas las hay, oportunidades también, y personas dispuestas a lograr que el éxito corone las iniciativas.

Está visto que cuando el sector privado y el público se alían para darle a la ciudad la oportunidad de mostrarse ante el país, se logran objetivos imposibles de obtener sin el esfuerzo conjunto.

Por estos días se estuvo desarrollando un certamen que dará para mucho de qué hablar: Cúcuta de moda, producto de un esforzado y difícil trabajo en equipo entre la Gobernación de Norte de Santander y la privada Productora Néstor Iván.

En materia de certámenes no solo se trató de estar a la moda en materia de moda, sino en facilitarle al sector de la confección el uso de una gran vitrina para exponer sus productos en materias de confección y calzado, y en brindarles a todos los cucuteños la posibilidad de tener ahí, al alcance de la mano, a conferenciantes especializados.

Este certamen fue prueba de que somos capaces de hacer cosas a lo grande.

Y se cumplió en momentos en que los cucuteños debemos hacer conciencia clara de que lo que no hacemos nosotros, para nosotros, nadie lo hará. Es la hora de convencernos, para siempre, que no podemos depender de Caracas ni esperar de Bogotá lo que no va a llegar.

En el primer caso, porque no hay la menor posibilidad de que la economía de Cúcuta y la frontera se mantenga viva, como antes, y en el segundo, porque está demostrado mil veces que ni Cúcuta ni Norte de Santander interesan lo más mínimo a la gran, centralista, soberbia y ninguneadora capital colombiana.

En vez de gastar energías suplicando por soluciones a quienes se niegan de manera sistemática a atender nuestras peticiones en un desgaste inútil de energías y de otros recursos, hagamos nosotros mismos lo que tenemos que hacer.

Y Cúcuta de Moda es prueba indudable de que los nortesantandereanos no solo estamos en capacidad de hacer cosas, las que sea, sino que las hacemos bien, y en realidad mejor que otros.

La convicción de que estamos solos, de que nos dejaron solos, no es un mito, es tan real como cualquiera de los graves problemas generados por la frontera que Bogotá no ve y que si ve, por alguna razón inescrutable, se niega a reconocer.

Si estamos solos, lo único que queda es actuar en consecuencia.

Organicemos no un Cúcuta de Moda, sino muchos, y en todos los campos, y que el aliciente sea la posibilidad de que, en el centro del poder, se den cuenta de que sin ellos somos mejores, y que la costumbre de pedirles quedó atrás.

Bien, pues, por los organizadores de este certamen y de los certámenes que vengan, y vendrán, en todos los campos de la actividad humanas.

Ya comenzamos, siquiera mirar atrás es algo que no vamos a hacer. Vamos a enseñarle a Colombia que aquello de que ‘en Cúcuta somos así’ tiene significado diferente. Y es que, en realidad, así somos, aunque a veces lo dudemos.

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