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Debate sobre la pólvora

Sábado, 5 de Enero de 2019
Las medidas restrictivas solas no son eficaces y las campañas educativas han demostrado ser las más efectivas para evitar quemados.

Siempre por las épocas de Navidad y Año Nuevo los colombianos somos sorprendidos y alarmados con las dolorosas y desgarradoras imágenes de centenares de niños y adultos quemados con pólvora. Son muchas las medidas que se anuncian o se aplican, pero los días pasan y solo quedan los malos recuerdos y las huellas y secuelas de los menores y mayores que resultaron mutilados, amputados o lacerados. 

En diciembre de 1995 – se acaban de cumplir 23 años – el entonces alcalde de Bogotá, Antanas Mockus, prohibió mediante decreto el uso de la pólvora en todo el territorio de la capital colombiana. Fue una decisión que generó polémicas y pataletas de todas las partes interesadas, pero sus resultados fueron satisfactorios e inmediatos, pues se redujeron los casos de quemados que por la época Navideña y de Año Nuevo saturaban el pabellón de quemados del hospital Simón Bolívar. 

En diciembre de 2016, el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez, expidió el decreto 4481 para reglamentar la Ley 70 que fue promulgada por el Congreso y pretendía evitar las lesiones por fuegos artificiales en el país. 

Ahora como senador, el exalcalde Mockus y la representante a la Cámara Katherine Miranda han presentado al Congreso un nuevo proyecto de ley que prohíbe la venta de pólvora a los ciudadanos. Para nadie es un secreto que alrededor de la pólvora se mueve un negocio de muchos millones de pesos. 

En opinión de algunas autoridades y expertos, lo que se necesita es una severa reglamentación o regulación como existe en otros países, y que la manipulación de la pólvora y los juegos pirotécnicos la hagan los profesionales de esta actividad. Y evitar por todos los medios posibles que llegue a los niños o se les entregue, en lo que tienen mucha responsabilidad los padres y adultos. Es necesario que haya un gran debate público sobre este asunto, pero que no se espere a que llegue diciembre como ha venido ocurriendo en los últimos años.

Recientemente, médicos de la Universidad Javeriana y de la Fundación Hospital La Misericordia publicaron los resultados de una investigación, en los que concluyeron que “las medidas restrictivas solas no son eficaces” y las campañas educativas han demostrado ser las más efectivas para evitar la tragedia periódica de los quemados en nuestras ciudades y pueblos.

Las lesiones por pólvora en el país ocurren principalmente en diciembre. El grupo más afectado es el de hombres de 5 a 14 años. Lo más común es que el lesionado sea el mismo que manipula la pólvora (52-64 %), pero un porcentaje alto (16-21 %) corresponde a espectadores.

El tipo de lesión más frecuente son las quemaduras (79-80 %), seguidas por las laceraciones (12-29 %), las lesiones múltiples (27 %), el daño ocular (9 %) y las amputaciones (8,7 %). Las quemaduras más frecuentes son las de segundo grado (46-50 %), seguidas de las de primer grado (24 %) y las de tercer grado (6 %).

De acuerdo con esa investigación, Antioquia, Valle del Cauca, Nariño, Cauca y Norte de Santander son los departamentos con mayor número de lesionados.  

En Cúcuta y en Norte de Santander se han registrado en los últimos años disminuciones significativas, lo que no quiere decir que se abandonen las campañas preventivas y de educación. Antes por el contrario, es necesario ampliarlas y fortalecerlas.  

Un dato que llamó la atención de los médicos es que el municipio de Caldas (Boyacá), con una población de apenas 4.000 habitantes, presentó la tasa más alta de lesionados: 282,4, 129,6 y 157,6 por 100.000 habitantes para los años 2009, 2010 y 2011. Una cifra preocupante si se piensa que el promedio nacional de la incidencia de lesiones por pólvora es de 2,4 por 100.000 habitantes.

Para los investigadores, la medida más efectiva para atajar este problema son las campañas educativas. Las restricciones de pólvora sin educación no tienen prácticamente ningún efecto.