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Debut en la ONU

Lunes, 24 de Septiembre de 2018
Deberían gobiernos como el de Colombia buscar que la Unión Europea apoyen a países que ayudan a los venezolanos.

El presidente colombiano Iván Duque Márquez debuta esta semana en la asamblea general de la Organización de Naciones Unidas, escenario global en el que  asuntos que impactan directamente al país se encuentran en la agenda, y al que se espera la asistencia de 130 jefes de Estado y de Gobierno.

Duque, quien ya se encuentra en Nueva York, llevó a esa ciudad el taller Construyendo País, en el que notificó que atenderá los compromisos asumidos en la pasada campaña electoral con los colombianos residentes en el exterior, entre los que figuran facilitar la homologación de los títulos, el desmonte de la doble tributación y digitalizar una buena parte de los servicios consulares.

El problema mundial de las drogas y la crisis migratoria venezolana son los más importantes  asuntos sobre los que Duque hablará en la ONU, en coincidencia con otros participantes quienes consideran que estos dos aspectos deben tener una solución globalizada con el compromiso mancomunado de enfrentarlos, sin perder de vista el concepto de la corresponsabilidad, que fundamental para el caso del narcotráfico.

Previo a esta cita mundial, un reporte de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) evidenció un incremento del 17 % de los cultivos ilícitos en nuestro país, durante 2017, alcanzando 171.000 hectáreas de coca. En este aspecto, Duque lanzó un llamado “para que el mundo nos ayude, especialmente los países productores de precursores químicos” para tener “todas las órdenes de despacho con total transparencia” y evitar que esos insumos lleguen triangulados a Colombia a los laboratorios clandestinos de producción de cocaína.

Eso se denomina responsabilidad compartida. Sobre este particular tiene razón el presidente, porque en este delicado asunto de las drogas, cuyo dinero alimenta la violencia e impulsa la corrupción, el contrabando y el lavado de activos, no puede achacársele solamente a Colombia, ya que la cadena es mucho grande.

Y el otro aspecto que Duque llevará a esta, en coincidencia con otras naciones latinoamericanas, es la migración venezolana, que de acuerdo con las cifras que maneja la misma ONU,  cerca de 2,3 millones de venezolanos han abandonado su país por la crisis económica, política y social. De ellos, casi un millón se ha instalado en Colombia.

En la Asamblea General, el debutante Duque expondrá la urgencia de que “entre varios países de América Latina tengamos el estatus de protección temporal para que varios países puedan absorber el flujo migratorio procedente de Venezuela”.

Esta constituye una oportunidad para la sensibilización directa al mundo de que la atención a este asunto no debe quedar solo en manos de las naciones receptoras de los migrantes, que como en el caso colombiano, también tienen sus propios problemas de desempleo y carencia de recursos. Por eso es indispensable que la cooperación internacional se traduzca en que los recursos lleven a apoyar con hospitales de campaña, por ejemplo, para descongestionar la red pública de salud, o la entrega de recursos económicos al gobierno colombiano para que los destine a pagarles a los hospitales de Norte de Santander, La Guajira, Arauca, Santander, Boyacá y hasta del interior del país, los dineros que se les adeuda por la atención a los venezolanos, para evitar que colapsen. Esa sería una importante ayuda, al igual que destinar dineros de cooperación para el sector educativo que también tiene una gran población de niños y jóvenes venezolanos a quienes atender hoy en día. 

Y para contener el impacto social del desempleo en los países receptores de migrantes, deberían gobiernos como el de Colombia buscar que la Unión Europea, los Estados Unidos o las grandes corporaciones privadas del mundo apoyen a estos países que hoy les han tendido la mano a los hermanos venezolanos, y así contener una crisis futura de peores consecuencias.