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Dignidad y persistencia

Jueves, 12 de Octubre de 2017
Cantor murió cuando intentaba reparar daños estructurales bajo contrato de CDO en las columnas de la torre 6 del Space.

Ángela Cantor y sus padres son una familia ejemplar, que ha hecho de la dignidad y de la persistencia su lema de vida. Ella es hermana de Juan Esteban, uno de los 12 muertos bajo las ruinas del edificio Space, de Medellín, que cayó porque quedó mal construido.

Los Cantor pudieron acordar un arreglo económico con el poderoso conglomerado CDO del aún más poderoso doble exgobernador de Antioquia, empresario, líder político y cívico Álvaro Villegas Moreno. Pero prefirieron dejar la reclamación en manos de la Justicia y aguantar en su pobreza lo que pudiera venir.

Cantor murió cuando intentaba reparar daños estructurales bajo contrato de CDO en las columnas de la torre 6 del Space, que se desplomó como fichas de dominó. Tres días antes, el edificio había sido evacuado, por orden oficial.

Ayer, una jueza penal de Medellín encontró culpables de homicidio culposo de Juan Esteban Cantor a Pablo Villegas, hijo del magnate y gerente de la constructora Lérida-CDO, a la directora del proyecto, María Cecilia Posada, y al ingeniero calculista Jorge Aristizábal.

De inmediato surgió la controversia, impulsada por quienes consideran que tal vez se pueda configurar un factor doloso, no solo culposo, en los responsables de una empresa que construyó otros proyectos de estratos medios y altos, a 10 de los cuales las autoridades locales les detectaron problemas estructurales. Significa que el caso del Space no ha sido un proyecto en el que pueda usarse el término excepcional.

De acuerdo con la vocera de los Cantor, “a Villegas no le importaba la gente…, solo ganar dinero echándole la bendición a un edificio que no se iba a sostener”. Y para ello usó palabras del informe de los peritos, según el cual, “(…) esto lleva a concluir que si hubiera ocurrido un sismo el edificio no habría resistido”.

Pero, más allá del debate jurídico y político. Hay que destacar la verticalidad de unas personas para quienes su pariente muerto no vale los millones que hubieran podido recibir en una negociación privada con los empresarios. Es probable que por esa vía CDO se haya escapado de responder judicialmente por los compañeros de Cantor que perecieron. Ese es un camino autorizado por la ley.

Pero prefirieron confiar en una Justicia corrupta como pocos órganos de poder en este país, y persistieron en el proceso judicial, y le demostraron a Colombia que no todo se vale, que no todo tiene un precio, y menos la dignidad, que para algunos no existe ni como término de diccionario.

Ninguno de los tres procesados irá a una cárcel. Pero el solo hecho de encontrarlos culpables de homicidio culposo —sin la intención de matar— es una demostración, quizás excepcional, de que cuando hay jueces justos, no buenos ni malos, pueden hacer mucho más que los millones y el poder.

Porque Álvaro Villegas Moreno no es solo uno de los más poderosos constructores de Colombia y prohombre de muchas causas, exGobernador de Antioquia y también mentor de figuras políticas en su departamento, como la del expresidente Álvaro Uribe Vélez, al que nombró como Alcalde de Medellín, cuando tenía 30 años de edad.

Y enfrentarse a él en un juzgado no es cosa ni de todos los días ni a la que se atreve cualquiera, salvo que esté revestido de coraje y dignidad, como los Cantor.