Economía naranja

Jueves, 21 de Enero de 2021
Pues resulta que en Colombia ya fueron habilitadas 43 de esas áreas naranja, de las cuales 6 se encuentran en Villa del Rosario.

En la visita a Villa del Rosario, al ministro de Cultura, Felipe Buitrago Restrepo, se le vio muy emocionado con el mural ‘El Principito’ que dos jóvenes hicieron y el cual recibió los retoques finales del funcionario que tomó el aerosol y ultimó algunos detalles.

Hay que recordar que Buitrago Restrepo junto con el presidente Iván Duque escribieron el  libro “Economía Naranja, una oportunidad infinita”.

Él también se desempeñó en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) como consultor de la División de Asuntos Culturales, Solidaridad y Creatividad.

En el actual Gobierno estuvo primero como consejero para poner en marcha el programa bandera de la economía naranja y de allí pasó al Ministerio de Cultura que es uno de los epicentros de esa política.

La ejecución de la misma se hace desde las llamadas Áreas de Desarrollo Naranja (ADN) o espacios geográficos que se delimitan y reconocen mediante decisiones administrativas de la entidad territorial o instrumentos de ordenamiento territorial. 

Su propósito es integrar a artistas, creadores, emprendedores, infraestructuras y equipamientos culturales, con el propósito de consolidar los procesos de creación, producción, circulación, distribución y acceso a las manifestaciones, bienes y servicios culturales y creativos. 

Pues resulta que en Colombia ya fueron habilitadas 43 de esas áreas naranja, de las cuales 6 se encuentran en Villa del Rosario, relacionadas con el turismo, la artesanía y la arcilla como sectores productivos con potencial de crecimiento.

 Las llamadas ADN se localizan en los sectores de Juan Frío, San Martín, Bellavista, Barrio Centro, Piedecuesta y Villa Antigua, en cada uno de los cuales se determinó la vocación que será fortalecida mediante esta política gubernamental.

En el municipio histórico, de acuerdo con las evaluaciones previas, los esfuerzos se focalizan en tres frentes: la incubación de emprendimientos en aquellas partes de las cadenas de producción, transformación y comercialización de textiles, cueros y arcilla que tienen poco desarrollo a nivel local y metropolitano; la integración de los eslabones para consolidar cadenas en cada uno de los subsectores priorizados e integración de mercados de bienes y servicios culturales.

Lo importante es que estas estrategias dirigidas a fomentar y respaldar el emprendimiento y vigorizar la cultura, salgan del papel y empiecen a mostrar los frutos y que la asignación de recursos para su despegue sea igualmente eficiente.

En esta temporada pandémica dichas alternativas constituyen un factor importante para el empleo, la recuperación económica y social, así como para el impulso de aquellos factores de desarrollo que estaban estáticos o paralizados por la falta de oportunidades.

En territorios como el rosariense, cargado de historia,  y factor importante de colombianidad por su localización fronteriza, es importante que despeguen sin tardanza ni tropiezos burocráticos estas estrategias para que la economía naranja mueva ese conjunto de actividades que de manera encadenada permitirán que las ideas se transformen en bienes y servicios culturales.

Hay mucha expectativa por lo que esta experiencia pueda arrojar y así se observa en lo expuesto por el alcalde de Villa del Rosario, Eugenio Rangel, “el municipio cree en las ADN, cree en la economía naranja porque este va a ser el pulmón del desarrollo del crecimiento de la economía”. Ojalá así sea. 
 

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