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El oro y el plomo

Miércoles, 14 de Septiembre de 2016
Santos es el gobernante que más ha dinero ha gastado en guerra. Mucho más que Álvaro Uribe.

En materia de programas sociales, ¿qué puede hacer un gobierno con 22 mil millones de pesos? Realmente, muchas cosas, pero, por lo menos, 455 viviendas de interés prioritario o 236 de interés social.

Pues, según un reciente estudio del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz) y la Agencia de Comunicaciones para la Paz (Acpaz), un solo día de guerra le cuesta 22 mil millones de pesos al Estado colombiano.

Ese dineral sería oro si se destinara a cualquier clase de programas para los colombianos. Pero, desde hace casi 60 años, se está convirtiendo en plomo, y este, a su vez, en sangre que lo anega todo, en tragedia eterna, en dolor profundo.

Y en destrucción física y espiritual, y moral, que es peor.

Desde cuando comenzó la guerra con las Farc, los colombianos —porque es dinero de todos— hemos gastado 411 billones de pesos en matarnos unos con otros de la manera más salvaje posible.

Este dinero es casi dos veces el presupuesto de Colombia del próximo año.

Estas cifras no incluyen las pérdidas para la economía en general por razón de la destrucción de infraestructura, viviendas, vehículos, maquinaria…; tampoco, lo robado, saqueado, extorsionado.

Ni lo gastado por millares de familias en el pago de rescates de sus parientes secuestrados, ni los costos extras por mayor seguridad en fábricas, haciendas y viviendas. Nada más se incluyen los gastos de la guerra. Solo el plomo.

A la guerra que se pretende terminar contribuyeron gobiernos extranjeros. El de Estados Unidos, por ejemplo, desde 1964 ha entregado a Colombia 8.729 millones de dólares en armas y provisiones.

Pero, también, han contribuido personas y compañías que se han lucrado de la matanza, ya vendiendo armas, ya pertrechos, vehículos, en fin, apoyo logístico.

Algo que llama la atención del estudio es el monto de lo gastado en la guerra por los dos gobiernos de Juan Manuel Santos: más de 47 mil millones de pesos en el primero, y 17 mil 600 millones en el segundo.

Santos es el gobernante que más ha dinero ha gastado en guerra. Mucho más que Álvaro Uribe, quien destinó 18 mil millones de pesos en su primera administración, y 33 mil 800 millones en la siguiente.

Son cifras monumentales, bastante difíciles de comprender desde la óptica del ciudadano de a pie, necesitado siempre de algo de dinero para sobrevivir por un tiempo más. Ese colombiano pertenece al 70 por ciento de las familias pobres, que tienen ingresos por debajo del salario mínimo legal vigente. Tres millones de esas familias podrían comer un día con el gasto diario del Estado en la guerra.

El acuerdo de La Habana estipula que el Estado invertirá en sostener a los guerrilleros de las Farc por un tiempo. Pues, todos los pagos acordados se podrán sufragar con el equivalente a 10 días de gastos de guerra.

Así, favorecer en las urnas el fin de la guerra, más allá de la política, tiene que generarles a todos los colombianos enormes beneficios, pues el plomo podrá ser transformado en oro, para financiar muchos programas.