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Jueves, 4 de Febrero de 2021
Hay tres clamores que surgen para ratificar la urgencia de políticas públicas contundentes para que los habitantes de Cúcuta gocen de un medio ambiente sano, una movilidad adecuada y un espacio público despejado.

Los gobernantes, los burócratas y los miembros de las corporaciones como concejos y asambleas están para servirle a los intereses del pueblo y nada más. Por eso resulta imprescindible que en Cúcuta y Norte de Santander el tren oficial le ponga atención a lo que se acaba de afirmar en  encuesta #MiVozmiCiudad, de La Red de Ciudades Cómo Vamos.

Hay tres clamores que surgen de ahí para ratificar la urgencia de políticas públicas contundentes para que los habitantes de Cúcuta gocen de un medio ambiente sano, una movilidad adecuada y un espacio público despejado, asuntos que desde hace mucho tiempo no se ve por estos lares fronterizos.

El 50 % de la población consultada manifestó su insatisfacción con el medio de transporte que usa a diario, 61,3% de los encuestados dijo sentirse insatisfecho o algo insatisfecho con la calidad del espacio que es para todos, como los parques y las áreas verdes, y el 60% de los cucuteños de los que participó dijo no sentirse “feliz” con la gestión que se ha hecho frente a la calidad del aire, del agua y por excesivo ruido, o contaminación auditiva.

Son cosas lógicas las que exponen las personas que participaron en la consulta puesto que reflejan el sentir de quienes habitan en la ciudad más importante de la frontera, pero que no cuenta con un eficiente, eficaz y sostenible sistema de transporte público, ya no solo para Cúcuta sino conectado con Los Patios y Villa del Rosario, por ejemplo.

El desorden impera en las calles de la ciudad donde transitarlas es cada vez más tortuoso sin que se tenga en cuenta la urgencia de mejorar y optimizar en tiempos, rutas, vehículos y flujos, el esquema para llevar y traer a diario a miles de personas entre sus hogares y sitios de estudio o de trabajo.

Y esto debe de hacerse para ya. No soporta la ciudad otro estudio, porque en dicho asunto está sobrediagnosticada, lo que se necesita es la voluntad política y la determinación echar a andar lo que se necesite para superar ese eterno problema, que lógicamente requiere de medidas preventivas y no solo coercitivas para mejorar la movilidad.

Y de ahí mismo podría salir una buena parte de la solución a las acciones encaminadas al mejoramiento de la calidad del aire que respiramos en Cúcuta, aparte de que le corresponde a Corponor hacer también lo suyo para que se pueda alcanzar esa meta tan deseada de un ambiente más sano y menos agreste con el ciudadano.

Y el también eterno asunto del espacio público pasa por varias cosas: bajar la informalidad laboral en la que somos campeones, garantizar oportunidades de empleo y de emprendimiento con apoyo financiero, reconversión laboral de una parte de quienes hoy sobreviven el día a día en ventas callejeras y un plan de reubicación para ese despeje de los andenes y calles. Todo eso suena muy bien, pero al llevarlo a la práctica cuesta y necesita de un gran compromiso tanto local y nacional como del mismo sector privado.

Pero también hay que garantizarle al ciudadano áreas para el disfrute y el descanso, porque la ciudad no debe de ser una mole de concreto, sino una urbe saludable y agradable, asunto en el cual es innegable que en la capital de Norte de Santander existe un déficit del llamado de espacio público y zonas verdes por habitante, que también debe ser subsanado, puesto que es un derecho de todos.
 

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