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Feriaron los parques

Domingo, 19 de Enero de 2020
¿Será que los ‘dedo-escogidos’ atenderán la exhortación pública del alcalde Jairo Yáñez, para que desistan de esos convenios y le devuelvan al municipio los bienes feriados?

Violando todas las normas, la pasada administración municipal de Cúcuta, a pocos días de irse, ferió y privatizó el espacio público de 26 parques y canchas en la ciudad, negociado anticonstitucional que merece la urgente intervención de la justicia penal y disciplinaria.

Absurdamente, y como regalo de  Inocentes, la maratónica operación a dedo cubrió a la mayoría de escenarios públicos para el esparcimiento y disfrute ciudadano en que se hicieron millonarias inversiones de recuperación, embellecimiento y transformación.

De espaldas a la comunidad que ni siquiera fue consultada por intermedio de las juntas comunales o las juntas administradoras locales, se cumplió esta entrega de lugares como los 9.000 metros cuadrados del parque Cúcuta 300 años, mediante convenios con particulares. 

Ilegalmente es lo primero que se advierte sobre la forma en que el 28 de diciembre de 2019 la Alcaldía de César Rojas, por intermedio de Planeación  Municipal, entregó parques, canchas, plazoletas y puentes, porque no se permitió  que mediara la posibilidad de una variedad de concursantes y de ofertas, hecho que sin duda deja un tufillo a amañamiento,  favorecimiento y usufructo indebidos.

Pero así como no se cumplió ese principio básico, mucho menos hubo estudios técnicos ni se midieron la prefactibilidad y factibilidad de este trámite ocurrido a puerta cerrada, en el que recursos públicos están de por medio, porque a simple vista la consideración que surge es que se hicieron millonarias inversiones en sitios que son de todos los habitantes de Cúcuta para beneficiar económicamente a unos pocos, porque hasta la  posibilidad de la actividad física quedó amenazada, ya que si no se  paga no se tiene acceso a las canchas para jugar al fútbol, por ejemplo.

Entonces, ahí ya existe una restricción violatoria de los derechos al esparcimiento y a la práctica deportiva de los niños, adolescentes y jóvenes, en una época  en que tanto se habla de que los amenazan la  drogadicción y otras malsanas asechanzas, abriéndose la posibilidad de tutelas y demandas de ellos contra un gobierno que los  llevó al desamparo.

Aunque haya  defensores de la privatización a  ultranza, de la que no se  escapa ni el espacio público, lo cierto es que debe procederse a despejar varias incógnitas, a recuperarse dichos predios y a definirse una diáfana y precisa política municipal relacionada con la conservación y mantenimiento de los parques, canchas, plazoletas, monumentos y andenes.

Del informe periodístico publicado en la edición dominical de La Opinión se desprende que todo obedeció a una maniobra perfectamente calculada, porque se hizo después de que por Planeación Municipal pasara la comisión de empalme de la nueva administración, para no enterarla de esta orquestada decisión que ahora ha levantado ampolla y reclamos para su desmonte.

¿Será que los ‘dedo-escogidos’ atenderán la exhortación pública del alcalde Jairo Yáñez, para que desistan de esos convenios y le devuelvan al municipio los bienes feriados?, “porque los escenarios son de la comunidad, no de  los particulares”.  

Amanecerá  y veremos, pero mientras tanto, la tarea también es  profundizar sobre quiénes están a la sombra y tras bambalinas de esas concesiones con disfraz de convenio, porque no hay nada de raro en que ahí podría abrirse una gran caja de sorpresas para una ciudad donde solo falta que entreguen en concesión el aire que se respira. ¿Hasta cuándo Cúcuta y los cucuteños tienen que soportar todo esto?